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Una amistad se convirtió en un dulce y creativo emprendimiento

Miércoles, 24 de junio de 2026 a las 18:23
Valentina Suárez y Sofía Suárez

Aspiramos a que ‘Sweet Baby’ continúe hasta consolidarlo como franquicia

Con tan solo 18 y 17 años, Sofía Suárez Koczy y Valentina Antelo Jordán han demostrado con su ejemplo que los sueños pueden comenzar desde muy jóvenes. 

Nacidas y criadas en Santa Cruz, las amigas y compañeras del colegio La Salle decidieron unir esfuerzos para crear ‘Sweet Baby’, un emprendimiento de alfajores de maicena que nació gracias al impulso del padre de Sofía y al apoyo de la tía de Valentina, quien compartió con ellas la receta original. 

La amistad fue clave para dar el primer paso. Ambas descubrieron que compartían las mismas metas y veían en el proyecto una oportunidad de crecimiento a largo plazo.

La aceptación de sus alfajores entre los familiares y grupos de amigos del colegio fue el impulso definitivo para consolidar el negocio. 
Sus primeros clientes no tardaron en expresar su satisfacción, destacando la calidad, la textura suave y el sabor del producto. Los pedidos constantes confirmaron que habían encontrado una fórmula especial. Para las jóvenes emprendedoras, el secreto está en cuidar cada detalle de la producción para garantizar que cada alfajor mantenga las características que lo diferencian en el mercado.

Aunque el camino no ha estado libre de desafíos, especialmente por el incremento en el costo de los insumos, ambas se mantienen firmes, con un producto de calidad a precios accesibles. Su próxima meta es implementar una línea de producción que les permita optimizar procesos y atender una mayor demanda. A futuro, sueñan con convertir a ‘Sweet Baby’ en una franquicia reconocida y en una marca sólida, con una oferta ampliada de productos que conquiste a más consumidores.

¿Qué tiene de especial su receta de alfajores de maicena?
Nuestros alfajores se diferencian por su excelente calidad, la suavidad de su textura y su sabor casero. Utilizamos ingredientes cuidadosamente seleccionados y prestamos atención a cada detalle durante el proceso de elaboración para garantizar un producto fresco y consistente. 

Nuestro objetivo es que cada alfajor mantenga las mismas características de sabor, presentación y calidad, ofreciendo una experiencia que nuestros clientes puedan disfrutar y recordar.

¿Ya tienen objetivos de marca a corto y largo plazo?
El principal objetivo es llegar a optimizar los procesos para poder atender una mayor demanda.
Hacer más opciones de sabor sin perder la calidad, lo que caracteriza a nuestros productos.  También buscamos mejorar nuestra capacidad de organización para lograr más ventas y conquistar a nuevos clientes a nivel nacional. 

A largo plazo, queremos fortalecer la presencia de ‘Sweet Baby’ en el mercado gourmet y convertirnos en una marca de alfajores artesanales de alta calidad.

¿Qué falta a ‘Sweet Baby’?
Necesitamos una mayor capacidad de producción, ampliar nuestra red de distribución y ofrecer una gama más amplia de productos. También aspiramos a que el negocio continúe creciendo hasta convertirse en una franquicia de ‘Sweet Baby’.
Por ahora, ponemos todos los esfuerzos en la elaboración de alfajores de maicena que son únicos en sabor y calidad.

Esta es la idea, ofrecer un producto artesanal con la mejor calidad posible.Sin embargo, tenemos planes de ampliar nuestro catálogo en el futuro (próximo), incorporando nuevas opciones de repostería artesanal.

Además de los alfajores, ¿qué hacen en sus tiempos libres?
Después del colegio, claro, nos dedicamos a nuestro negocio, pero también participamos en distintas actividades extracurriculares que contribuyen a nuestro desarrollo personal. 

Valentina asiste a clases de inglés, realiza actividad física en el gimnasio y forma parte de las campañas de Operación Sonrisa desde hace tres años, una organización sin fines de lucro que acompaña y apoya a las familias de niños con labio leporino durante el proceso pre y posquirúrgico.

Por mi parte, participo en el movimiento juvenil de mi colegio, donde realizamos reuniones todos los sábados. Además, dos veces al año participamos en misiones: una a nivel nacional junto a las pastorales de todo el país y otra local con los estudiantes de prepromoción, en la que visitamos comunidades para realizar refacciones en escuelas y brindar apoyo escolar a los niños. 

También soy voluntaria de Operación Sonrisa desde este año. Ambas disfrutamos compartir tiempo con nuestras familias y amigos, actividades que nos permiten mantener un equilibrio entre nuestras responsabilidades personales, académicas y nuestro negocio de deliciosos alfajores.

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