La arquitecta boliviana Yngrid Echalar desarrolló una propuesta urbanística sostenible para el municipio de Figueruelas, en España, que fue incorporada como aporte al nuevo Plan Europeo de Vivienda Asequible y posteriormente presentada ante ONU-Hábitat, en Nairobi, como un caso de estudio sobre planificación urbana frente al crecimiento poblacional impulsado por grandes proyectos industriales.
La iniciativa, denominada Figueruelas Living Origins, plantea la construcción de 887 viviendas distribuidas en 97 bloques habitacionales sobre una superficie cercana a los 50.000 metros cuadrados. El proyecto busca responder al incremento de habitantes que se prevé en esa localidad tras la instalación de una fábrica de baterías eléctricas que demandará más de 2.000 trabajadores.
Un proyecto pensado para anticipar una crisis de vivienda
La propuesta surgió a partir de un workshop orientado a formular una nueva ley europea de vivienda asequible, donde Echalar tomó a Figueruelas como un caso de estudio para demostrar cómo la planificación urbana puede anticiparse a una eventual crisis habitacional.
"El proyecto es un caso de estudio. Yo detecté en Zaragoza, en Figueruelas, un pequeño municipio que tiene 1.200 habitantes y va a construir una fábrica de baterías eléctricas. Eso va a incrementar la población casi el doble o el triple. Entonces, utilicé ese caso para proponer un plan de vivienda asequible de casi 900 viviendas y a raíz de esto lo presenté como una evidencia de caso de estudio. Es parte de la consulta pública que hicieron en la Comisión Europea para aportar desde nuestro rol de experto y al mismo tiempo postulé el caso de estudio al evento que está organizando la ONU en Nairobi", explicó a este medio.
Una ciudad compacta, sostenible y conectada con la naturaleza
El diseño se inspira en los principios de la Nueva Bauhaus Europea, una estrategia de la Unión Europea que promueve ciudades sostenibles, inclusivas y con una integración armónica entre el entorno construido y la naturaleza. Bajo ese enfoque, la arquitecta desarrolló un modelo que prioriza la convivencia comunitaria, la eficiencia ambiental y el acceso a viviendas asequibles.
"España tiene la mitad de la superficie que tiene Bolivia; sin embargo, tiene 50 millones de habitantes. Ya no hay espacio para desarrollar viviendas asequibles, el alquiler es demasiado elevado y las condiciones en las que está viviendo la población en España y en Europa es ya infrahumana, en espacios muy reducidos (...) Cumple con los requisitos que pide la Comisión Europea: tener espacios sostenibles y hermosos, que integren la naturaleza. Lo interesante del proyecto es que logré proponer 900 unidades habitacionales en un espacio pequeño, son casi 50.000 metros cuadrados", añadió.
La propuesta contempla distintas tipologías de viviendas para responder a las necesidades de trabajadores, familias y otros residentes. Asimismo, plantea reducir la superficie destinada a espacios privados para otorgar mayor protagonismo a áreas comunes, como corredores verdes, jardines verticales y zonas de encuentro, con el propósito de fortalecer la convivencia y el contacto con la naturaleza.
La sostenibilidad constituye uno de los ejes centrales del proyecto. La arquitecta contó que, entre las soluciones planteadas, se encuentra la incorporación de sistemas de energía solar, mecanismos para la reutilización de agua de lluvia y huertos urbanos destinados a promover la autosuficiencia de la comunidad. Además, el diseño propone el uso de materiales de bajo impacto ambiental, como hormigón con biochar, una tecnología que contribuye a reducir la huella de carbono.
Otro de los aspectos innovadores es la utilización de módulos prefabricados, una alternativa que permitiría acortar significativamente los tiempos de construcción y ejecutar la obra en aproximadamente 18 meses. El proyecto también prevé la participación de mano de obra local en determinados elementos arquitectónicos, con el objetivo de impulsar la economía de la región.
De acuerdo con las estimaciones de la arquitecta, una alianza público-privada permitiría mantener el costo de las viviendas en niveles accesibles. Bajo ese esquema, una unidad habitacional de 69 metros cuadrados tendría un valor aproximado de 89.700 euros.
¿Podría replicarse en Bolivia?
Consultada sobre la posibilidad de aplicar un modelo similar en Bolivia, Echalar consideró que la propuesta podría adaptarse a municipios que experimentan un rápido crecimiento industrial y demográfico. Mencionó el caso de Warnes, en Santa Cruz, donde la instalación de industrias ha convertido al municipio en un polo de atracción de trabajadores. En ese escenario, sostuvo que una planificación anticipada permitiría desarrollar barrios capaces de absorber la futura demanda habitacional y evitar que miles de personas deban desplazarse diariamente desde la capital cruceña, contribuyendo además a un crecimiento urbano más ordenado.
Una propuesta boliviana que se abre paso para ayudar a España
La propuesta fue incorporada como aporte al nuevo Plan Europeo de Vivienda Asequible tras los procesos participativos impulsados por la Comisión Europea. Posteriormente, también fue seleccionada para ser presentada ante ONU-Hábitat, en Nairobi, como un ejemplo de planificación urbana orientada a responder con anticipación a los desafíos habitacionales derivados del desarrollo industrial.
"Para mí es un gran hito porque están validando las investigaciones que yo voy proponiendo a corto, mediano y largo plazo. Muchas veces, especialmente en Bolivia, no se valora la proyección futura. La gente está siempre pensando en proyectos inmediatos, construirlos de aquí a mañana. Pero hay otra parte de la arquitectura que se enfoca mucho en la investigación y en la planificación a corto, mediano y largo plazo. El hecho de que la ONU hábitat lo haya solucionado me llena de mucho orgullo, de ganas de seguir trabajando y creciendo", compartió.