Dos ciudadanos bolivianos murieron durante un enfrentamiento con la Policía Militar de Brasil, luego de ser identificados como presuntos colaboradores logísticos del ataque armado en el que fue asesinado un policía militar brasileño la semana pasada en la frontera entre Bolivia y Brasil.
Según el informe de la Policía Militar de Brasil, al que tuvo acceso EL DEBER, el operativo se realizó la tarde del domingo en el barrio Popular Nova, en la ciudad brasileña de Corumbá, frontera con el municipio boliviano de Puerto Quijarro, como parte de la Operación Joven Guerrero, desplegada tras el asesinato del soldado de la Policía Militar Marcelo Pimenta da Silva, ocurrido el pasado 30 de junio durante una persecución que se inició en Ladário y concluyó en Corumbá.
De acuerdo con la Policía Militar de Mato Grosso do Sul, los sospechosos fueron ubicados tras labores de inteligencia que alertaban sobre el desplazamiento de integrantes de una organización criminal y el posible transporte de droga. Cuando los uniformados intentaron detener un vehículo con matrícula boliviana, los ocupantes descendieron y abrieron fuego contra los agentes.
Los policías respondieron al ataque y ambos sospechosos resultaron heridos. Posteriormente fueron trasladados por los propios efectivos hasta un hospital de Corumbá, donde fallecieron.
Las autoridades brasileñas identificaron a los fallecidos como Alixberto Vasques Corrales, de 32 años, y Luis David Justiniano Flores, de 29, este último miembro de la Unión Juvenil Cruceñista de Puerto Suárez.
Según la investigación preliminar, ambos contaban con antecedentes por narcotráfico y eran investigados por haber proporcionado apoyo logístico al grupo criminal que participó en el atentado donde murió el uniformado brasileño.
Durante la intervención fueron incautadas dos armas de fuego, entre ellas un revólver calibre .357, además de otro de calibre .38. Las armas quedaron bajo custodia de la Policía Civil, mientras que los fusiles utilizados por los policías participantes fueron remitidos a pericias balísticas como parte del protocolo de investigación.
El operativo obligó al cierre temporal de un tramo de la calle Dom Pedro II, donde personal de la Policía Científica realizó el levantamiento de evidencias. En la operación participaron efectivos del Batallón de Choque, el Departamento de Operaciones Fronterizas (DOF), la Policía Militar y la Policía Civil.
La Operación Joven Guerrero fue activada por las fuerzas de seguridad brasileñas tras el asesinato del soldado Marcelo Pimenta da Silva. Como parte de las investigaciones, las autoridades ya capturaron a tres presuntos integrantes del grupo criminal, entre ellos una mujer y dos hombres vinculados, según la Policía Militar, a la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC).
Uno de los detenidos murió el 1 de julio tras, presuntamente, intentar arrebatar el arma de un policía durante su captura, mientras que otro falleció el 4 de julio después de resultar herido durante su traslado desde Corumbá hacia Campo Grande.
Las autoridades brasileñas mantienen la búsqueda de un tercer sospechoso, quien continúa prófugo, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer la participación de los dos bolivianos fallecidos y del resto de la estructura criminal en el ataque que cobró la vida del policía militar.