A las seis de la mañana de este sábado, 6 de junio, un contingente de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas ingresó a San Julián con una misión concreta: recuperar la carretera que desde hace más de tres semanas permanece bloqueada por sectores afines al evismo.
Durante las primeras horas, el operativo parecía avanzar según lo previsto. Los uniformados retiraron troncos, escombros y otros obstáculos instalados sobre la vía, permitiendo que decenas de vehículos retenidos durante varios días pudieran volver a circular.
Sin embargo, la situación cambió rápidamente.
Fotos: Juan Carlos Torrejón
Los primeros enfrentamientos
Mientras los efectivos avanzaban por la carretera, grupos de bloqueadores comenzaron a reorganizarse y a enfrentar a los uniformados con piedras, petardos, palos y machetes.
La Policía respondió con agentes químicos y equipos antidisturbios para intentar dispersar a la multitud.
En la zona se encontraban el ministro de Desarrollo Productivo Rural y Aguas, Óscar Mario Justiniano; el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco; el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes; y el comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, el coronel David Gómez.
Los disparos
La jornada escaló cerca de las 09:00.
El subteniente Juan Wilfredo Yupanqui Ramos, de 22 años, cayó herido tras recibir un disparo en la cabeza mientras participaba en las tareas de desbloqueo. Sus camaradas lo auxiliaron de inmediato y fue evacuado a un centro médico de Santa Cruz.
Menos de una hora después se reportó un segundo policía herido por arma de fuego. El proyectil impactó en una de sus piernas cuando se encontraba al frente del contingente policial.
El comandante David Gómez afirmó que ambos disparos provinieron del sector donde se encontraba la multitud movilizada.
“Ningún servidor público policial ni militar estaba portando armas de fuego. Solamente se empleó material para el control de disturbios civiles”, aseguró.
Arrestos y denuncias
A medida que aumentaba la tensión, la Policía informó sobre al menos seis personas arrestadas durante la intervención.
Paralelamente, un equipo periodístico denunció el robo de cámaras y micrófonos mientras cubría los enfrentamientos.
Desde el Gobierno, el ministro Justiniano denunció que los uniformados fueron objeto de una “emboscada” y señaló que los ataques incluyeron piedras, machetes, petardos de alta potencia y armas de fuego.
El repliegue
La aparición de armas de fuego modificó completamente el escenario.
Ante el riesgo de que el enfrentamiento dejara más víctimas, el Comando Departamental ordenó un repliegue táctico de los efectivos.
Gómez explicó que la medida buscó evitar un mayor derramamiento de sangre y aclaró que la Policía no utilizaría armamento letal contra la población.
La ruta sigue bloqueada
Aunque el operativo consiguió despejar el primer punto de bloqueo y habilitar temporalmente el tránsito vehicular, el objetivo principal no pudo consolidarse.
Tras el repliegue policial, los movilizados volvieron a organizarse e instalaron un nuevo punto de bloqueo más próximo al centro poblado de San Julián.
“En una primera instancia se logró despejar la vía, pero posteriormente ellos se reorganizaron y volvieron a bloquear más cerca de la población”, informó el coronel Gómez.
Al cierre de la mañana, la carretera seguía interrumpida y la principal noticia ya no era el desbloqueo, sino la escalada de violencia: por primera vez desde el inicio de las protestas en San Julián, un operativo terminó con policías heridos por disparos de arma de fuego.