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Bolivia denuncia ante la OEA el conflicto de más de 50 días y confirma la visita de cancilleres

Miércoles, 24 de junio de 2026 a las 13:33
Canciller Fernando Aramayo en la Asamblea de la OEA que se realiza en Panamá. Foto: Captura de video

“No existen pruebas judiciales concluyentes sobre la participación directa de redes criminales en los hechos recientes, pero sí existe un entorno que exige una mirada más amplia”, afirmó Fernando Aramayo.

El canciller Fernando Aramayo denunció este miércoles en la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) el bloqueo de carreteras de más de un mes que intentó derrocar al presidente Rodrigo Paz. 

“Durante las últimas semanas, mi país atravesó un periodo sostenido de conflictividad social que afectó a la libre circulación de personas, el abastecimiento de bienes esenciales, el transporte, la actividad económica y, en general, la vida cotidiana de millones de ciudadanos”, dijo.

Recordó que el conflicto empezó solo con demandas diversas y que, con el paso de los días, “el eje del conflicto dejó de centrarse únicamente en esos reclamos y comenzó a desplazarse hacia una confrontación política de mayor profundidad”.

Los bloqueos dejaron de ser un mecanismo de presión para el diálogo y pasaron a operar como un instrumento para paralizar al país, afectar el abastecimiento, exacerbar el malestar social y generar un costo político creciente”, señaló.

Agregó que, adicionalmente, el gobierno del presidente Rodrigo Paz enfrentó un escenario “de la desinformación y la manipulación de la opinión pública, endureciendo posiciones y agregando complejidad a la gestión de la crisis”. 

Indicó que, frente a ello, el Gobierno optó, en una primera instancia, por la prudencia, priorizó el diálogo, buscó diferenciar entre quienes expresaban demandas legítimas y quienes impulsaban una lógica de ruptura, y evitó una escalada temprana de la violencia en el uso de la fuerza.

“Esa decisión no fue casual. Responde a una convicción profunda. En democracia, el uso de la fuerza no puede ser el punto de partida, debe ser siempre el último recurso. Pero también es cierto que una democracia no puede sostenerse si acepta que las diferencias políticas se impongan mediante la coerción territorial y la afectación sistemática de los derechos de terceros”, sostuvo.

Derechos

Reconoció que la protesta pacífica es un derecho al igual que la libertad de expresión, pero remarcó que “los derechos humanos no son selectivos”, sino integrales. 

“Cuando ambulancias no pueden circular, cuando faltan medicamentos, cuando se interrumpe el abastecimiento, se inmoviliza ciudades enteras, el conflicto deja de ser una expresión de un derecho y se convierte en una colisión entre derechos fundamentales”, afirmó.

Indicó que a veces, en medio de este tipo de conflictos, “otros son los factores que inciden sobre la estabilidad de los Estados”. 

Crimen organizado 

El Canciller señaló que en América Latina “observamos cómo el crimen organizado evoluciona, se adapta y aprovecha espacios de debilidad institucional y conflictividad prolongada”.

“Ya no se trata únicamente de estructuras jerárquicas, sino de redes flexibles que operan a través de múltiples países y economías ilícitas. En ese contexto, ningún episodio de inestabilidad puede analizarse de forma aislada. No existen pruebas judiciales concluyentes sobre la participación directa de redes criminales en los hechos recientes, pero sí existe un entorno que exige una mirada más amplia”, afirmó.

La autoridad consideró que se trata de un entorno en el que los Estados, que fortalecen su institucionalidad y combaten redes ilícitas, “afectan a intereses poderosos y, por tanto, enfrentan resistencia”. 

“Por ello, lo que está en juego no es únicamente la resolución de una crisis coyuntural, es la fortaleza del Estado, es la vigencia integral de los derechos, es la capacidad de nuestras democracias para sostenerse frente a presiones reales, aunque no siempre visibles”, expresó. 

Cooperación 

También agradeció la cooperación internacional que recibió Bolivia durante el prolongado conflicto de 53 días. 

Recordó que, en los momentos más complejos, “gobiernos amigos, organismos internacionales y agencias de cooperación acompañaron a Bolivia con asistencia humanitaria, apoyo logístico y mecanismos concretos para atender necesidades urgentes”.

“Agradecemos igualmente al Gobierno de Panamá y al presidente José Raúl Mulino por su disposición a impulsar una misión de cancilleres, ministros de seguridad y defensa que prontamente visitarán el país”, confirmó. 
 

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