El Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía impulsa la promoción de la Ichapekene Piesta (Fiesta Grande) de San Ignacio de Moxos, en el departamento del Beni, como uno de los principales destinos del turismo cultural del país, destacando su valor patrimonial y su capacidad para ofrecer una experiencia única a visitantes nacionales y extranjeros.
La festividad, que comenzó el 7 de julio y se extenderá hasta el 6 de agosto, constituye una de las expresiones culturales más representativas de la Amazonía boliviana y fue inscrita por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, consolidando a San Ignacio de Moxos como un referente en la preservación del patrimonio vivo.
Los días centrales de la celebración se desarrollarán el 30 y 31 de julio. La víspera estará marcada por la presencia de los tradicionales personajes ‘Tintiririnti’ y ‘Los Achus’, quienes recorrerán las calles acompañados de pirotecnia, mientras que la madrugada dará paso a una vigilia de música nativa. El 31 de julio se celebrará la misa en honor a San Ignacio de Loyola, seguida de una procesión encabezada por el Gran Cabildo Indigenal, corregidores y la emblemática danza de Los Macheteros.
Las actividades continuarán el 1 de agosto con la representación teatral de ‘La Victoria de San Ignacio’, además del tradicional jocheo de toros y ferias gastronómicas que se prolongarán hasta el 3 de agosto.
El viceministro de Turismo Sostenible, Andrés Aramayo, destacó que la Ichapekene Piesta constituye “una de las expresiones más luminosas de nuestro patrimonio vivo y una carta de presentación excepcional para el turismo de las tierras bajas”. Añadió que la festividad atrae cada año a miles de visitantes, contribuyendo a descentralizar la oferta turística nacional y fortalecer el circuito cultural de las Misiones de Moxos.
Uno de los principales atractivos de la celebración es el despliegue de más de 50 danzas tradicionales que llenan de color, música y misticismo las calles de San Ignacio de Moxos, reflejando la riqueza cultural de los pueblos mojeños.
La festividad rinde homenaje a San Ignacio de Loyola, introducido por los misioneros jesuitas en 1689 como protector de la región. Con el paso del tiempo, los habitantes de la zona resignificaron esta devoción desde su propia cosmovisión amazónica, identificándolo como el Ichapekene Tata o ‘Gran Padre’, dando origen a una celebración donde convergen las tradiciones indígenas y la fe cristiana.
El viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti, afirmó que la Ichapekene Piesta representa el encuentro entre la espiritualidad de los pueblos mojeños y la tradición cristiana, una manifestación que ha logrado mantenerse vigente gracias a la transmisión intergeneracional de conocimientos, rituales y valores. Asimismo, señaló que sus danzas, personajes y ceremonias expresan el respeto por la naturaleza, los espíritus ancestrales y la fe, fortaleciendo la identidad y la memoria colectiva del país.
Por su parte, la viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, resaltó que la festividad también preserva los saberes culinarios y las formas tradicionales de compartir los alimentos, elementos que forman parte del patrimonio vivo de Bolivia y que reflejan la estrecha relación entre la comunidad, el territorio y sus costumbres.
Con la llegada de peregrinos y visitantes, San Ignacio de Moxos intensifica los preparativos de la fiesta. Caciques, abadesas vestidas con tipoy blanco, músicos y comunarios trabajan conjuntamente en la elaboración de altares, trajes y máscaras, manteniendo viva una tradición que constituye uno de los mayores símbolos de la identidad cultural amazónica y del patrimonio boliviano.