La diputada Andrea Ballivián, de la alianza Unidad, admitió este jueves que existe un distanciamiento con el Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira, aunque evitó hablar de una ruptura definitiva y aclaró que su posición corresponde al trabajo que realiza la bancada legislativa.
“Hay un distanciamiento con el Gobierno, pero creo que lo relevante es el trabajo que hacemos los diputados y los senadores, porque es el trabajo que va a mostrar resultados desde nuestra bancada”, afirmó Ballivián, al ser consultada sobre la relación política entre Unidad y el Ejecutivo.
La declaración se produce en medio de los reacomodos internos del Gobierno, tras la renuncia de Cinthya Yáñez al Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, una salida que provocará el sexto ajuste en el gabinete desde el 8 de noviembre de 2025, cuando Paz asumió el mando del país.
Yáñez formó parte del equipo que acompañó a Samuel Doria Medina en la Alianza Unidad, al igual que José Gabriel Espinoza, actual ministro de Economía, y José Luis Lupo, ministro de la Presidencia. Los tres fueron destacados por Doria Medina en noviembre, cuando comenzó la gestión de Paz y el nuevo gabinete fue leído como parte de los acuerdos políticos que acompañaron la segunda vuelta electoral.
Sin embargo, Ballivián procuró separar la posición de la bancada de cualquier decisión personal de Doria Medina. Cuando se le preguntó si el distanciamiento era definitivo, respondió: “Nada es definitivo en política. El distanciamiento puede ser hoy como mañana no”.
La legisladora también evitó anticipar si otras autoridades vinculadas a Samuel Doria Medina podrían dejar sus cargos en el Ejecutivo, como el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo.
“Es posible, señor, pero yo creo que esa pregunta corresponde que el ministro de Presidencia les responda si él decide o no renunciar”, señaló.
Ante la consulta de si Doria Medina estaría evaluando dejar la alianza o marcar una ruptura mayor con el Gobierno, Ballivián volvió a tomar distancia de una definición orgánica.
“Esta es una pregunta para Samuel”, respondió. Luego, ante la repregunta sobre el alejamiento del líder de Unidad, precisó: “He especificado y he hablado desde la bancada. La posición de nuestro líder nacional es una pregunta que ustedes tienen que hacerle directamente”.
De hecho, en la bancada de Unidad existen criterios compartidos con Ballivián respecto a la relación con el Ejecutivo. Todo esto a pesar de los respaldos explícitos que se dieron al inicio de la gestión constitucional, en noviembre de 2025, y en mayo cuando el gobierno de Paz enfrentaba protestas con bloqueos y cercos que dejaron millonarias pérdidas para el país.
En ese contexto, la salida de Yáñez volvió a poner bajo observación la relación entre el Gobierno y el bloque político que respaldó a Paz tras la segunda vuelta electoral. El Ejecutivo sostuvo que la renuncia de la exministra responde a “razones estrictamente personales” y anunció que, hasta la designación de una nueva autoridad titular o interina, esa cartera pasará administrativamente a depender de la Cancillería.
El Gobierno ya acumuló seis modificaciones en ocho meses. El primer ajuste se produjo en noviembre de 2025, cuando Paz anuló el Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional, tras la polémica por la designación de Freddy Vidovic. Luego, el 22 de abril de 2026, reemplazó a Mauricio Medinaceli por Marcelo Blanco en el Ministerio de Hidrocarburos, en medio de la crisis por combustibles y los cuestionamientos por la “gasolina basura”.
El tercer movimiento llegó el 21 de mayo, con la salida de Édgar Morales del Ministerio de Trabajo y la posesión de Williams Bascopé, en plena escalada de bloqueos. En junio, la crisis política y social derivó en nuevos cambios: Marcelo Salinas dejó Defensa y fue reemplazado por Ernesto Justiniano, mientras Beatriz García salió de Educación y asumió Ricardo Erick Sanjinés Chávez.
Con la renuncia de Yáñez, el gabinete vuelve a moverse después de los 53 días de protestas y bloqueos que golpearon al país y afectaron de forma directa al turismo, la cultura y la gastronomía. En paralelo, Unidad comienza a marcar distancia desde la Asamblea Legislativa, aunque sin cerrar todavía la puerta a una recomposición política con el Ejecutivo.