“Estamos saliendo a cazar conejos, ojalá que pillemos algo”, decía el 10 de julio el transportista Florencio Llave Sánchez, uno de los cientos de conductores que documentó los 50 días que sobrevivió en las carreteras junto a sus colegas, choferes de otros camiones de alto tonelaje retenidos cerca de Betanzos, en el departamento de Potosí.
Ese día no tuvieron suerte porque el conejo se les escapó y en la noche solo cenaron un poco de mote (maíz) que cocinaron en el fogón improvisado a orillas de la carretera. “Ya no tenemos más que comer, solo motecito”, se lamentó el conductor, en videos que están en el TikTok. Cientos de transportistas dejaron también sus testimonios sobre los días más duros que les tocó enfrentar.
“Ya no tenemos nada que comer”, fue una de las frases que se repitió como un eco, con un nudo en la garganta y muchas veces con la voz quebrada por el llanto en cientos de conductores del transporte pesado varados en las carreteras de la red vial fundamental desde Desaguadero, frontera con Perú, Tambo Quemado, la frontera con Chile y en las rutas entre La Paz, Oruro Cochabamba y Potosí.
“Cuarto día de bloqueo, de hambre, de frío, qué culpa tenemos los transportistas”, decía el conductor, Samuel Huanca. Nunca se imaginó que un mes después iba a seguir detenido en el mismo lugar, en la región de Konani. Eran los primeros días de junio, pero Samuel ya no contaba los días, sino a quién le tocaba preparar la comida.
Los conductores atrapados en medio de los bloqueos que salieron a las carreteras con sus cargas entre el 3 y 4 de mayo no se imaginaban que los próximos 50 días iban a estar atrapados en las rutas, soportando temperaturas hasta de 15 o 20 grados bajo cero, recogiendo leña para el fogón donde cocinaban sus alimentos o hasta pidiendo de rodillas a los campesinos que les dejen pasar el bloqueo o por lo menos les permitan comprar agua, pan y azúcar para subsistir.
Según el Gobierno, los bloqueos atraparon en las carreteras a unos cinco mil transportistas, con carga internacional, local y transporte interdepartamental. Pero no solo eran transportistas bolivianos, había también extranjeros afectados.
El conductor Lucio Quispe, detenido en el bloqueo de Confital, documentó la crítica situación de tres choferes paraguayos de tráileres con vehículos y que ya no tenían nada que comer. “Qué culpa tienen ellos de estos bloqueos”, reclamaba Quispe.
Resiliencia y comunidad
La necesidad de subsistir en medio de los bloqueos hizo que los hombres al volante construyeran comunidad. No estaban solos, se tenían entre ellos para cuidarse, alimentarse, darse ánimos cuando uno de ellos flaqueaba y se deprimía y hasta para cantar y abrazar a los cumpleañeros.
Se turnaban para cocinar, para pelar las papas y picar la cebolla, si es que tenían, para ir por leña para el fogón porque la mayoría se quedó sin gas licuado y para preparar los buñuelos o cortarse el cabello. Todo eso lo hacían al lado de sus grandes vehículos.
Y mientras el Gobierno insistía en pedir diálogo a los bloqueadores, éstos se negaban y solo exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz, la población activó una cadena de solidaridad para auxiliar a los transportistas.
Sin campañas para recolectar víveres ni pedir ayuda internacional, muchas familias se dieron modos de llegar hasta los lugares donde estaban detenidos los choferes en Confital, en Patacamaya, Desaguadero, Betanzos y otros puntos para dejarles un poco de azúcar, pan, huevos, fideo, arroz, algunas verduras y calditos “Doña Gusta” porque no había pollo ni carne.
La mayoría de los donadores prefiere el anonimato, pero hay otros como don Marcelo que abrió las puertas de su casa para alojar a los conductores, la “tía Dominga” que preparaba la comida para los choferes en la región de Desaguadero, o “la mamita” que encontraron varios choferes en la misma región, quien cocinaba para ellos según el relato de Ronald Troche.
MÁS SOBRE EL TEMA
GARANTIZAR EL LIBRE TRÁNSITO
En la Asamblea Legislativa se activaron unos seis proyectos de ley para garantizar el libre tránsito y sancionar los bloqueos. Gobierno, Legislativo, productores y gremiales dicen que no se puede repetir el conflicto de los 50 días.
VARIAS PROPUESTAS
El diputado Carlos Alarcón, creador de uno de los proyectos de ley antibloqueos, plantea unir todas las propuestas en un solo proyecto de ley para que sea aprobado en Diputados. El objetivo es tratar cuanto antes el tema y aprobar una ley para evitar que el país se paralice nuevamente por los bloqueos de carreteras.