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MENONITAS
Padre encadena a su hijo con problemas mentales
Isaac Martins tiene 30 años y desde hace dos que pasa parte de sus días en un cuarto con una cadena que le sujeta el tobillo. Dicen que es para salvarle la vida


14 de Julio de 2012 | 23:20
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Christian Peña y Lillo H.

Isaac Martins festejó en enero pasado su cumpleaños número 30 y desde hace dos años que está encadenado en un cuarto de su casa. Él vive en Bélice, una colonia menonita distante 120 kilómetros de la capital cruceña, donde el jueves fue hallado Johan Knelsen Friessen (22) encerrado en una jaula metálica como castigo por desviarse de las normas que rigen en la comunidad.   

Con la barba crecida, descalzo, vestido con pantalón negro y camisa de mangas largas, Isaac tiene la mirada perdida cuando su padre, Guillermo Martins, abre la puerta del dormitorio donde pasa la mayor parte del día. Al ver la cámara fotográfica se levanta sonriente de la cama que hay en el dormitorio, de unos 30 metros cuadrados, y trata de hablar con EL DEBER, pero lo que dice no tiene coherencia.

“Desde los 15 años empezó a tener problemas en la cabeza, ya lo llevamos a todos lados y no han podido curarlo”, comenta el padre de Isaac y añade que la decisión de poner una cadena alrededor del tobillo izquierdo de su hijo fue para adoptada evitar que muera atropellado en la carretera.

A decir de este menonita, su segundo hijo, de los 13 que tiene, se salvó en varias oportunidades de ser arrollado por los motorizados que cruzan a más de 100 kilómetros por hora la carretera que va hacia Puerto Suárez. Además, en más de una oportunidad los vehículos que transitan por las brechas de la colonia tuvieron que evitar aplastarlo, cuando se dieron cuenta de que dormía en el camino.

Para Guillermo, la única solución que encontró para evitar un mal mayor para su hijo fue tenerlo encerrado y encadenado. Así se asegura que no escapará de su vigilancia, pues afirma haberlo llevado en varias ocasiones a centros de cuidados mentales en nuestra capital y en Sucre, pero no pudieron hacer nada para ayudar a su hijo.

El abogado de la colonia, Waldemar Rojas, reconoce que la determinación de Martins puede parecer un abuso, pero aclara que así se evita que el joven termine muerto y cree que si lo sacan de su vivienda, la vida de Isaac puede correr riesgo, ya que el grado de trastorno mental que padece es muy severo.

Para los menonitas de Bélice, la historia de Isaac no es desconocida ni alarmante, ya que ellos ven con buenos ojos la decisión asumida por el padre y por las autoridades de la colonia, pues creen que así se evitará un mal mayor para este hombre, que cuando era niño tuvo excelentes calificaciones escolares, según su familia.


Acusan de robo a joven enjaulado

El escándalo que se generó luego del rescate de Johan Knelsen Friessen, que estuvo en una jaula durante más de tres meses en una casa en la colonia menonita Bélice, ayer mantuvo movilizados a los pobladores de la zona, pues varios amigos de esta familia fueron a visitarlos.   

Algunos de ellos como Jacobo Martins y Gerardo Fresen aseguraron que el muchacho no era querido en la comunidad y que la decisión que tomó el padre de colocar en una jaula a su hijo, fue para evitar que el muchacho siguiera una vida alejada de los preceptos religiosos bajo los cuales ellos conviven.

“No trabajaba en ningún lugar de manera permanente y solo lo hacía durante algunas semanas”, contaban los hombres, que además lo acusaron de ser el responsable de varios robos en la colonia y en otras poblaciones cercanas, como Pailón.

“En el lugar que estaba robaba. No hacía buenas cosas”, manifestó Jacobo y dijo que el padre de Johan lo único que hizo fue tratar de rectificar a su hijo.

Por su parte, Johan Knelsen, al conocer las sindicaciones de ladrón que hicieron en contra suya, negó este hecho y aseveró que los miembros de la colonia buscan la forma de justificar el encierro al que su padre lo sometió.

  Otros detalles  

 

Familia. El padre del muchacho que estaba encerrado en una jaula, ayer al ver a los medios de comunicación decidió irse de su casa hacia las brechas para no hablar con nadie. En la vivienda de Johan Knelsen solo estaban sus hermanos y su madre.

Comunidad. La colonia Bélice tiene 53 bloques, repartidos en ambos costados de la carretera hacia Puerto Suárez, entre las poblaciones de Pozo del Tigre y Tres Cruces. 

Normas. Los extranjeros que viven allí no tienen radio, televisión ni teléfonos. Desconocen las cosas que suceden en otros lugares y se enteran de lo que pasa por sus autoridades administrativas. 









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