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SÉPTIMO DÍA

El Henrique Capriles de la oposición boliviana está lejos de madurar

El candidato único se ha vuelto una utopía en Bolivia. El MSM directamente lo desahucia, mientras la gente de Costas habla de armar un proyecto político que no solo los apunte a la Presidencia, sino también a gobernaciones y alcaldías para sentar presencia


21 de Abril de 2013 | Ed. Impresa

Consiguió apropiarse del discurso de Chávez y cuestionar a Maduro. Foto: AFP


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Pablo Ortiz 
portiz@eldeber.com.bo

Es cierto: Henrique Capriles perdió dos elecciones en seis meses, contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro, pero logró pelear palmo a palmo a ambos y mantuvo cierto morbo por conocer los resultados hasta el final, algo que en la Venezuela chavista había desaparecido hace más de una década. Capriles fue un rostro nuevo, un hombre de 41 años que, desde 2008, ocupa el cargo de gobernador del Estado de Miranda, la casa de Chávez, y desde allí logró proyectarse en su país como una opción válida para sacar a la oposición de una especie de complejo de inferioridad. En Bolivia a 19 meses de las elecciones generales, no hay nadie que se le parezca.

Es más, ni siquiera se perfila la posibilidad de que la oposición vaya con candidato único, como sucedió en Venezuela. El sociólogo Fernando Mayorga, de hecho, dice que esta posibilidad es casi nula, debido a la configuración política de Bolivia. En Venezuela, el espectro político desde el centro hacia la izquierda estaba ocupado por el Chavismo y, desde el centro a la derecha, por la oposición. En Bolivia, desde el segundo mandato de Evo Morales, no sucede lo mismo. Según explica Mayorga, desde 2010 han surgido actores de izquierda que no cuestionan el modelo del proceso de cambio, pero sí sus formas y sus resultados (Movimiento Sin Miedo y los indígenas), hay una oposición de centro encarnada por Unidad Nacional, y una oposición de derecha encabezada por Rubén Costas y las cenizas del Conalde. Mayorga ve muy difícil que todo eso se amalgame en una sola fórmula.

Gustavo Pedraza, director de la Fundación para la Democracia Multipartidaria, le suma a ese análisis que Venezuela es un país con una de las más largas tradiciones democráticas de América Latina y tiene una sociedad bastante más homogénea que la de Bolivia. En cambio, nuestro país es abigarrado, con diferencias regionales y étnicas que sí pesan en la política y con una democracia joven. Además, según Pedraza, juega en contra de la idea del candidato único el tiempo. En Venezuela este fue un proceso que maduró durante una década y en Bolivia aún no se siente que la oposición haya alcanzado el punto necesario como para plantear un proyecto alternativo que no los haga ver como una posibilidad de retorno al sistema neoliberal imperante antes del evismo.

Desahucio prematuro
Cuando a Fabián Yaksic se le menciona la frase ‘candidato único’, el pregunta: “¿Quién habla de eso?”. Es uno de los hombres fuertes del Movimiento Sin Miedo, sigla con fuerte presencia en
La Paz que no se plantea una alianza con UN y menos con el bloque oriental liderado por Costas. “Que vean ellos, Costas y Doria Medina, cómo definen a su candidato, pero que no nos tomen el pelo con encuestas truchas, como la de Beni. Todos sabemos que Lens es delfín de Ernesto Suárez”, dice Yaksic.

Una de las cabezas visibles del intento de unidad de la oposición es Óscar Ortiz. El expresidente del Senado explica que se está tratando de armar una propuesta de país y no solo para luchar por la Presidencia, sino para tratar de tener presencia en gobernaciones y municipios. Ortiz calcula que un proyecto de oposición tiene un voto duro de un 35%, similar al del MAS y que ambos bandos se disputarán el 30% de voto de centro, que en 2005 y 2009 se decantó por Evo Morales.

Uno de los políticos pretendidos tanto por MSM como por UN y Rubén Costas es Germán Antelo. El actual senador recuerda que antes de Capriles en Venezuela había una oposición liderada por personas “que se creían dueñas de la verdad”. Eso mismo ve en Bolivia. Como neurocirujano, cree que es necesario que en Bolivia se arme una especie de junta médica en la que se intente buscar “lo mejor para el paciente”.

“Ahí nadie es dueño de la verdad, sino que se escuchan todos los especialistas y se define cuál es el mejor procedimiento. Sin embargo, hasta ahora no he visto receptividad ni desprendimiento político para pensar primero en los bolivianos, dejando de lado nuestros intereses personales.  Es posible que se dé, que se muestre entereza política y mostrar alternativas a los que no creen en el MAS”, dijo

   ANTE EL ESPEJO  

Largo proceso de maduración
La oposición venezolana consiguió a Capriles luego de 13 años de Gobierno de Hugo Chávez, tras convencerse de su fracaso.

Construir una propuesta
Según Pedraza, la oposición boliviana aún no ha mostrado un proyecto alternativo, sino crítico a las acciones del Gobierno.

Diferencias ideológicas
Los contrarios a Morales son heterogéneos ideológicamente. Van desde la izquierda indigenista hasta la derecha adenista.

Generacionalmente distinto
Capriles tiene 41 años y todas las cabezas de oposición, salvo Costas, ya ‘jugaban’ en el viejo sistema de partidos.

Un cálculo en alza
El chavismo como el evismo es electoralmente hegemónico. Sin embargo, la oposición calcula que están empatados en voto duro y lo que hay que pelearse es un 30% del voto no militante, que se define en las últimas semanas antes del proceso de votación. Hasta ahora se ha decantado por el MAS.


    ANÁLISIS   

Candidato único, ese elusivo objeto del deseo
Pablo Javier Deheza / Analista
Por qué no aparece en el escenario político boliviano una alternativa similar a la formulada por Henrique Capriles en Venezuela. De entrada queda claro que se trata de dos contextos diferentes, cada uno con su dinámica y evolución propia.
Allá quedó muy claro que las visiones de país radicalmente reaccionarias no tenían posibilidad alguna de éxito. En nuestro país aún persisten sectores de la vieja élite -y otros bajo su influencia- que piensan que el problema es Evo y que es posible volver al antiguo orden. La realidad es que las transformaciones del país obedecen a un proceso histórico, social, económico y político que ha implicado un cambio de élites y paradigmas, donde no es posible plantearse ignorar lo avanzado.

El acierto de Capriles en Venezuela se debe medularmente a su capacidad para ubicar su argumentación dentro de los referentes reivindicados por el chavismo. Esto le permitió interpelar creíblemente las políticas del oficialismo y disputarle la representación de su base social. En el caso boliviano no se observa que alguien de oposición se haya planteado ni que esté en condiciones de disputar a Evo la representación de su base social; vale decir: cocaleros, mineros, alteños, campesinos, indígenas y la nueva burguesía en ascenso. Contrariamente, la apuesta parece ser resignar esta posibilidad y conformarse con estar a la expectativa del desgaste del oficialismo.

Además, Capriles no representa un imaginario vinculado directamente al pasado y la influencia nefasta que tuvo en ese país la vieja oligarquía. En Bolivia nos toca ver en disputa a liderazgos pasados de maduros y que en muchos casos son resabios del viejo sistema

Un escenario sin Evo Morales terminaría de partir a los opositores
 En estos momentos, Evo Morales no sabe si podrá ser candidato a la Presidencia en las elecciones de 2014. Su postulación se encuentra en manos del Tribunal Constitucional, que deberá resolver una consulta enviada por la Cámara de Senadores. Fernando Mayorga no se planteará qué sucedería dentro del Movimiento Al Socialismo si Morales no pudiera ser candidato hasta que esa posibilidad sea real. Sin embargo, señala que en un escenario sin Evo Morales la oposición se ve aún más dividida que con el actual presidente como candidato. Para el sociólogo y cientista político, si se borra Morales de la ecuación, todos los líderes opositores se sentirán con las fuerzas suficientes como para derrotar al postulante del MAS.

Yaksic suma que no se puede hablar de retroceso programático. “El Movimiento Sin Miedo hace al país una propuesta progresista desde la izquierda democrática, desde donde venimos. No queremos solo derrotar a Evo Morales, sino que no haya un retorno de fuerzas partidocráticas, que desperdiciaron su oportunidad en modernizaciones empobrecedoras. Pero tampoco queremos que continúe el MAS, que desperdició su oportunidad transformándose en una partidocracia populista”, explicó.

La oposición a la figura de Evo es lo que une a sus adversarios

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

Antelo pone de ejemplo lo que sucedió en Venezuela, donde ni siquiera la oposición necesitó generar un discurso propio, sino que le bastó con recoger las promesas chavistas insatisfechas y el descontento popular que generaron las ofertas electorales incumplidas.

Mayorga ve en ello un paralelismo no solo entre Venezuela y Bolivia, sino también con Ecuador. Los opositores se mostraron contrarios a reformas constitucionales y refundaciones planteadas por Chávez, Correa y Morales, pero al cabo de un tiempo, cuando los tres quisieron profundizar sus modelos más allá de lo que indica la Constitución, fueron los primeros defensores de los textos que repudiaron.

En Bolivia eso pasó con la construcción de la carretera a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure y eso pasa actualmente con la intención de Morales de acceder a una segunda relección.
Con tantas coincidencias, tal vez lo que más destacado es lo que diferencia al proceso boliviano y venezolano. “Capriles es un líder opositor de una generación distinta a los derrotados por Chávez. Él nació en el chavismo. Ninguna de las cabezas de la oposición boliviana cumple con esa característica”, dice Pedraza.





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