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PARA ELLAS
En secreto me enamoré de mi jefe ¿qué hago?
Intimidad. ¿Por qué pasa esto? ¿Cómo sobrellevarlo? ¿Qué consecuencias trae? Los expertos en conducta humana dicen que esta situación es muy común en muchas historias laborales
27 de Marzo de 2013 | Ed. Impresa
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Modelos: Ana María Parada y Fernando Borja
Fotografía: Marco Antonio Velasco


Patricia N nos contó su historia. Se enamoró de su jefe en una oficina pública, porque él, con mucha caballerosidad, le daba las órdenes que correspondían y siempre se mostraba atento. Pero él nunca pensó en enamorarla, simplemente actuaba con educación. Ella comenzó a imaginar que podría darse una relación. Un día lo escuchó discutir por teléfono con su esposa, ahí se enteró de que era casado, y sintió celos. Comenzó a sufrir el tormento del enamoramiento que surgió por admiración y fue a contarle su situación a una amiga.

-“A mí también me pasó”, le respondió su amiga. Le relató que su jefe en una radioemisora era soltero, buen mozo, profesional, de buena locución. Pero que tuvo que renunciar debido a que él jamás se percató de las muestras de cariño que le daba. “Felizmente conseguí otro empleo, eso me ayudó a superar la frustración”, indicó. Luego le sugirió a Patricia que acuda al Sos Feminísima, que forma parte de la revista Para Ellas, porque ahí fue que encontró consejos de la abogada Silvia Suárez.

Ahora, que trabaja en una empresa privada, Paty, como le dicen en su casa, considera que esto se da por la cercanía constante hombre-mujer en el trabajo y mucho más si es junto al jefe al que generalmente se lo admira por su posición. Y, puntualmente, que la solución la tiene la mujer. “Si una persiste en conquistarlo sabiendo que es casado y con hijos, al final somos nosotras las que terminamos mal, sufriendo por no reconocer que esas relaciones nunca terminan bien”, reflexionó Paty.

La sicóloga Bitia Vargas indica que en muchos casos resulta muy común el hecho de que una mujer se enamore de su jefe casado porque él suele deslumbrarla y surge la malsana intención de quitárselo a la esposa.

La educación recibida en el hogar tendría que ser un freno para evitar caer en tales tentaciones.

Respecto a esta situación, la sicóloga Ingrid Saavedra, asegura que la atracción por lo prohibido, la idealización y el magnetismo del poder pueden confundir los sentimientos.

“Es riesgoso. Puede que el costo de mantener una relación desigual al final sea muy alto”, advirtió.

El problema es que cuando un jefe o una empleada se arriesgan en una relación sentimental quedan expuestos delante de compañeros, o incluso clientes”, dice Claudia Torres, experta en conducta humana.



Prestigio, en el trabajo uno de los valores que mujeres y hombres más  deben cuidar es la reputación. Una relación sin base puede ser perjudicial

Actitud, para no dejarse llevar por la pasión, la solución es sentirse seguras de sí mismas, con los propios logros, con mucha autoconfianza



  Situación 

Existen historias de mujeres que aman a sus jefes
Unos casos son platónicos, donde hay conciencia de lo imposible. Pero en otros la admiración se confunde con el amor. Es malo involucrar sentimientos personales con los profesionales




Cuando los sentimientos
no se pueden controlar, hay que imponer una norma de conducta.




La relación entre jefes y
secretarias puede generar conflictos por cuestión de jerarquía



Relaciones frecuentes y
reales. ¡Quién no comenta de una relación conseguida en el trabajo!


















¿Qué pasa si los dos están libres de compromisos?
En este caso, donde no hay impedimentos para una relación, hay que considerar que en ese momento la mujer está ocupando el rol de subordinada, no habrá un escenario de igualdad. Eso hay pensarlo bien.



  Sugerencias 

Primero hay que quererse a una misma

La sicóloga Ingrid Saavedra plantea:

- Analizar los sentimientos, revisar su valoración personal, los logros y ver si de fondo el supuesto amor no esconde  una necesidad personal.

- Evitar distraer la situación emocional con un amor pasajero, ya que el remedio puede resultar peor que la enfermedad.

- Pensar que el jefe es eso… un jefe. A quien tenemos que admirar es a nosotras mismas.





















Mala fórmula mezclar el amor con la oficina

Pero hay muchas excepciones
Siempre sale mal quien está bajo dependencia del jefe, pues debe obedecer, afirma la Dra. Dolly Montaño

Cuando se da la situación
En ese orden, lo normal es que puede producir una serie de inconvenientes, como que ya no hay la imparcialidad para con el trato de un superior, y eso hace que las relaciones se alteren al mezclarse sentimientos que nublan la razón, como a veces sucede con la gente enamorada. Si ella es una buena trabajadora y se sabe que tiene un romance con el jefe, tratarán de descalificarla aduciendo favoritismo.




  Puntos de vista 

-Es el caso de la típica jovencita que ingresa a trabajar en una oficina y se ilusiona con el jefe al cual lo ve como un dios, como su príncipe azul, maduro, guapo, con dinero y dueño de sí mismo. Sufre en silencio sin darse cuenta de que ese hombre jamás dejará su posición social, su familia y su estatus para quedarse con ella. Esto dura hasta que la realidad logra mostrarle la equivocación en la que ha incurrido, afirma Rosario Núñez, supervisora de agencias en el Banco Nacional

Cuando funciona una relación entre jefe y empleada, todos podemos imaginar las consecuencias positivas, aunque sobrevienen muchas negativas, porque se tratan de beneficiar en viáticos, permisos, vacaciones, se perdonan los retrasos, y así sucesivamente. Y los compañeros que enteren de este asunto reprocharán el ‘favoritismo’ que pueda haber de uno al otro, afirma la sicóloga Claudia Torres Calvimontes.







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