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Venezuela limita relación diplomática con EEUU


Aplica medidas de "reciprocidad" con EEUU. Maduro ordenó que toda reunión de los funcionarios norteamericanos en el país tiene que tener consentimiento del Gobierno

La ministra de Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue registrada este lunes al atender a los medios de comunicación, tras sostener una reunión con el encargado de negocios de la embajada de EE.UU., Lee Clenny, en Caracas (Venezuela).

02/03/2015

La cancillería venezolana detalló este lunes a la embajada de Estados Unidos en el país, una serie de medidas de "reciprocidad" que incluyen la aplicación del visado a los estadounidenses que deseen entrar a Venezuela y la reducción de su delegación diplomática en Caracas a 17 funcionarios.

Las medidas fueron anunciadas el fin de semana por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y este lunes, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, se puso manos a la obra: en una reunión en la sede del ministerio de Exteriores en Caracas, le informó al encargado de negocios de la embajada de EEUU, Lee Clenny, que disponía de 15 días para presentar a los funcionarios que permanecerán en el país tras la decisión de Maduro.

"Se le dio un tiempo de 15 días para presentar el plan en cuanto a la clasificación de rango de funcionarios que deberán permanecer en nuestro país acreditados por su Gobierno en Venezuela", dijo Rodríguez en una breve declaración a la prensa tras reunirse con Clenny.

Según comentó Maduro el fin de semana, la representación diplomática de Estados Unidos en el país supera el centenar de personas, número que tendrá que reducirse hasta los 17 que, aseguró, tiene Venezuela en Washington.

La ministra, que calificó el encuentro con Clenny de "cordial" y "ameno", y argumentó que estas medidas se deben a acciones "enmarcadas en el derecho internacional público, en los propósitos y principios de las Naciones Unidas y que en principio conciernen a la reciprocidad que debe regir entre los Estados soberanos".

El fin de semana el presidente de Venezuela ordenó que toda reunión de los diplomáticos norteamericanos en el país tiene que llevarse a cabo con el consentimiento de su Gobierno, para lo que se amparó en la Convención de Viena que regula las relaciones diplomáticas.

Maduro tomó esta decisión tras acusar a Estados Unidos de estar detrás de un plan de golpe de Estado, ya desmantelado, en el que también estarían presuntamente involucrados políticos de la oposición venezolana y en el que incluso se buscaba atentar contra su vida, acusaciones calificadas el domingo de "falsas" desde Washington.

Las relaciones pasan por uno de sus puntos más bajos

Ambos países están sin embajadores desde 2010, cuando el Gobierno del entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, rechazó la designación de Larry Palmer como jefe de la misión diplomática estadounidense en Caracas por unas declaraciones que hizo en el Senado sobre Venezuela.

Washington decidió, en respuesta, revocar la visa de Bernardo Álvarez como embajador venezolano.

Desde entonces, los cruces de acusaciones han sido constantes y el Ejecutivo venezolano ha expulsado a funcionarios estadounidenses bajo señalamientos de injerencia y de contribuir a desestabilizar el país, expulsiones ante las que Washington tomó medidas recíprocas.

Las relaciones se tensaron de nuevo con una serie de sanciones desde Washington a funcionarios venezolanos, las más recientes a comienzos del pasado febrero, acusados de violar derechos humanos durante las manifestaciones que vivió el país caribeño durante la primera mitad de 2014.

Estas sanciones incluyen la supresión de sus visas de viaje a EEUU y la congelación de activos que podrían tener bajo jurisdicción estadounidense.



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