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Testigo cuenta cómo fue la matanza de Orlando


La estrategia antiterrorista de Estados Unidos quedó en entredicho con la masacre de 49 personas en una discoteca gay de Orlando

Omar Mateen nació en 1968 y vive en una localidad de Florida cercana a Orlando.
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13/06/2016

José Colón, un puertorriqueño que lleva 17 años viviendo en Orlando, presenció la masacre perpetrada por Omar Siddique Mateen, un hombre que fue calificado como homofóbico y de carácter violento.

"Veo al tipo bajando con el rifle y mata, mata; mata automáticamente al del valet parking, le entra a tiros a un cristal que hay ahí, entró y empezó a matar a gente, después se vira, llega la policía y tiene un tiroteo entre la policía y él, y entonces ahí se mete para dentro”, relató Colón en declaraciones publicadas al diario El País.

Este testigo, que vive frente a la discoteca Pulse y conoce a algunos trabajadores del local, dijo a las autoridades que cerca de las dos de la madrugada del domingo, escuchó tres detonaciones y vio al atacante caminar portando un rifle. También llevaba una pistola y mucha munición

Una vez dentro de la discoteca, el tirador abrió fuego y retuvo a rehenes. “Me tiré al suelo y no dejaba de escuchar gritos, no solo fue un ráfaga de disparos, hubo varias y la gente que estaba de pie caía al suelo herida”, relató un superviviente a la cadena ABC.

Entre las tres y las cuatro de la madrugada, Colón ya no escucho nada más. La policía entabló una comunicación con Mateen y poco después decidió acceder a la discoteca con fuerzas especiales. A las cinco de la mañana, tres horas después del inicio del asalto, Mateen caía abatido y el horror finalizaba.

Durante el asalto, Colón vio cómo empezaban a salir víctimas, llegaban ambulancias y el caos y la desesperación se apoderaban de la tranquila avenida Orange, de cinco carriles y a escasos minutos del centro de esta ciudad de Florida. “La gente me decía llévame al hospital”, comentaba.

El vecino conocía al dueño del Pulse y a algunas chicas que murieron. “¿Qué crimen cometieron ellos?”, se preguntaba. Había asistido alguna vez al local, popular entre la comunidad gay y que celebraba el sábado una noche latina. “Todo el mundo iba a su aire, sin ninguna pelea”, rememora. Inicialmente, era un restaurante italiano y hace 10 años se convirtió en discoteca.

El terror vuelve a EEUU con la masacre del club gay de Orlando

La matanza se produjo en la discoteca Pulse, que celebraba una "noche latina" con espectáculos de drag-queens. Las autoridades de esta ciudad de Florida identificaron ya a 21 víctimas mortales, que en su gran mayoría llevan apellidos latinos.

La radio del grupo yihadista Estado Islámico reivindicó este lunes el ataque, confirmando lo adelantado el domingo por la agencia Amaq, afín a la organización, y presentó a Omar Mateen como "uno de los soldados del califato en Estados Unidos".

Uno de los heridos, Ángel Colón Jr, de 26 años, describió a su padre un agresor frío, que actuó de forma metódica hasta que irrumpió un equipo de las fuerzas especiales, que se enfrentó al atacante hasta matarlo.

"Pasaba delante de cada persona que estaba tirada en el suelo y le disparaba, para asegurarse de que estaba muerta", explicó al salir del hospital Orlando Regional Medical Center.

La descripción recuerda a lo ocurrido la noche del 13 de noviembre pasado en la sala Bataclan de París, donde 90 personas murieron en una toma de rehenes seguida de un asalto de las fuerzas del orden.



 




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