MUNDO

Suman los focos de tensión en el año electoral de Chile


A seis meses de los comicios, las demandas por el mar y el Silala, los detenidos bolivianos, el mal trato a periodistas y el paro aduanero alejan a los gobiernos 

Como precandidato, Piñera tiene un discurso duro con La Paz. Ayer dijo que Chile no le debe nada a Bolivia

30/05/2017

En menos de seis meses, el 19 de noviembre, Chile irá a las urnas para elegir a un nuevo presidente. Con un Producto Interno Bruto (PIB) de más de $us 240 millones, la quinta economía nacional del Sudamérica, según datos del Banco Mundial, se juega este año un cambio de rumbo, periodo que coincide con la suma de puntos de tensión con Bolivia, hacen notar autoridades y analistas nacionales. 
Esta escalada, que coloca la relación bilateral en su peor momento desde el fracaso de las negociaciones en Charaña, entre los regímenes de Augusto Pinochet y de Hugo Banzer (1975), no es casual desde la opinión de Henry Baldelomar, profesional experto en política exterior, catedrático y director departamental de Migración en Santa Cruz.  

“Es inevitable que la disputa por el poder en Chile influya a su política exterior (...); por lo que, lo más probable, es que las candidaturas oficialistas y las más conservadoras planteen discursos más duros con Bolivia”, sostiene Baldelomar. 

De hecho, el expresidente y precandidato de centroderecha, Sebastián Piñera, en los últimos meses se convirtió en uno de los voceros no oficiales de Santiago que contesta a la Cancillería boliviana. Como ayer, cuando dijo: “debemos tener claro que Chile no le debe nada a Bolivia, y no estamos dispuestos a ceder ni territorio, ni mar, ni soberanía chilena porque nos pertenece legítimamente”, para responder a Alberto Mayol, precandidato del Frente Amplio, que se mostró abierto a un canje territorial. 

Y ese discurso parece darle resultado al expresidente: en abril, un estudio de opinión de la encuestadora Cadem señaló que, con 26% de la intención de voto, Piñera era el precandidato presidencial mejor posicionado.

En ese contexto, el diferendo diplomático pasó de dos demandas en La Haya —donde Bolivia demandó por el cumplimiento de las ofertas de Chile para negociar una salida al mar y Santiago, años después, contratacó con otro juicio por las aguas del Silala— que había hasta el año pasado a cinco focos de conflicto este año, periodo electoral, sumándose la detención de nueve funcionarios bolivianos en la frontera, abusos contra periodistas nacionales y los paros aduaneros que ahora han hecho que Bolivia anuncie más denuncias internacionales.

“Llama la atención que los operadores de transporte y de aduanas chilenos no afecten el comercio con otros países”, dijo ayer el vicepresidente Álvaro García Linera, para agregar la susceptibilidad con la sugerencia de que el paro no es casual.

Expertos en política, como Gustavo Pedraza, exministro de Desarrollo Rural, ya alertó que quien menos gana con la suma de focos de tensión bilateral es Bolivia, pues su estrategia de llevar a La Moneda a un juicio a La Haya supone que si Bolivia gana el juicio, luego deberá sentarse a negociar con Santiago y para eso se necesita un clima favorable. Para Baldelomar, está claro. “En Chile, los candidatos en general están compitiendo por demostrar quién es el más duro con Bolivia, porque esto mejora sus posibilidades electorales”. 



 




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