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Periodista es asesinado en la campaña antidroga filipino


Larry Que falleció en el hospital, luego de que dos hombres a bordo de una moto se le acercaron y le dieron un disparo en el lado izquierdo del cráneo. El Gobierno de Duterte incurre en ejecuciones con el argumento de combate al narcotráfico

Foto referencial. La Unión Nacional de Periodistas de Filipinas pidió al Gobierno de Duterte que investigue este asesinato "inmediatamente".

20/12/2016

Un editor filipino fue asesinado este martes de un tiro en la cabeza en una calle de la provincia de Catanduanes, en lo que la Unión Nacional de Periodistas de Filipinas calificó del primer periodista muerto durante la presidencia de Rodrigo Duterte.

Dos hombres a bordo de una moto se aproximaron anoche a Larry Que, de 52 años de edad, editor de Catanduanes News Now, y uno de ello le disparó en el lado izquierdo de la cabeza, según la versión policial recogida por el diario Inquirer.

El periodista, que intentó ser alcalde de Virac y perdió en las elecciones del 9 de mayo pasado, falleció horas después en el hospital Eastern Bicol Medical Center.

La Unión Nacional de Periodistas de Filipinas destacó que la víctima acababa de publicar un artículo en el que criticaba a elementos de la Policía de Catanduanes en relación con un laboratorio de drogas en esa provincia situada en el este del país y pidió al Gobierno de Duterte que investigue este asesinato "inmediatamente".

"Hacemos un llamamiento a esta administración para que pruebe que respeta la libertad de información", señaló la citada organización en un comunicado.

Duterte, que comenzó su mandato único de seis años el 30 de junio pasado, ha tenido comentarios muy duros hacia la prensa, como "sólo por ser periodista no te libras del asesinato si eres un hijo de puta" o "no te matan si no haces nada malo".

El respeto a la libertad de prensa se redujo en 2015 en Filipinas, que ocupa el puesto 138, de 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2016 de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Duterte fue acusado por defensores de los derechos humanos de dirigir en Davao escuadrones que mataron a más de 1000 personas, incluyendo niños.

Mientras que desmentía y reconocía jugar un papel en esos escuadrones de la muerte, el mandatario filipino prometió que 100.000 delincuentes serían asesinados y que los cadáveres servirían de alimento para los peces de la bahía de Manila.

En cinco meses, la policía anunció haber acabado con 2.086 personas en operaciones antidroga. Además, otras 3.000 fueron abatidas en circunstancias inexplicadas, según cifras oficiales. 

Ganó las presidenciales de mayo holgadamente con sus promesas de extender por todo el archipiélago su política de represión municipal.