ENTREVISTA

Periodista ecuatoriana pudo estar en el lugar de la tragedia y critica a Lenín


La periodista pudo estar en lugar de uno de los tres colegas que fueron asesinados en cautiverio. Ella tenía planificado viajar al mismo lugar el mismo día

'Noche de luz' realizada en Quito tras el asesinato de los perioditas (Reuters)
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14/04/2018

María Belén Arroyo cree que ella pudo estar en el lugar de sus tres colegas periodistas ecuatorianos asesinados por los narcos en la frontera nororiental de su país. El mismo día que el equipo periodístico de El Comercio se desplazó hacia la zona, ella tenía planificado volver hacia la frontera con Colombia. A fines de enero había estado cubriendo un hecho de violencia en la región, la expulsión del destacamento policial de San Lorenzo, un municipio de la provincia Esmeralda, que había desencadenado una sucesión de hechos violentos que ameritaba que regrese a la zona. 

Pero era la tercera semana de marzo, con el cierre de la revista Vistazo, donde edita la sección política, muy encima y con la Semana Santa acortando los plazos. Aparcó la historia de una explosión que mató a tres marinos e hirió de muerte a otro más para después de la festividad católica. No fue a Metaje, a la zona donde por esas mismas fechas fueron secuestrados sus colegas. “Esto nos frustró el viaje, y en una de esas, nos salvó la vida”, dice, desde su oficina en Quito.

¿Cómo asumió el periodismo quiteño el secuestro de los tres colegas?
En el momento en que pasó, horriblemente. Estábamos hiperconsternados. Todo eso es nuevo acá. No teníamos idea de la magnitud del tráfico de drogas en la zona de Esmeraldas hasta que vivimos esta tragedia. 

¿Qué esperaban los gremios periodísticos que pasara?, ¿cuál era la reacción que esperaban de las autoridades?
Aquí yo he revisado todo el historial de secuestros desde 1977. Todos tienen una característica: fueron extorsivos, buscaban un pago. Este caso fue diferente. Nunca se planteó como una motivación económica, sino como la posibilidad de canje por narcotraficantes que habían sido capturados por las autoridades. Entonces, el escenario siempre fue complejo desde el principio, dado que entendimos que los captores, más que una guerrilla ideológica, eran un grupo vinculado con el narcotráfico, eran delincuentes.

 ¿Nunca se planteó el Gobierno el canje?
Entendemos que hubo un manejo errático del tema. Aparte del canje pedían que se eliminara un convenio de cooperación militar entre Colombia y Ecuador. Eso era muy difícil de lograr.

¿Hizo el Gobierno todo lo que estuvo en sus manos para devolver a los compañeros a sus familias con vida?
Creemos que no tuvo la idoneidad en el manejo del caso con miras a preservar la vida y la integridad de los periodistas.

¿En qué falló?
En los diez años del correísmo, Inteligencia centró sus mayores esfuerzos en el espionaje político, descuidando estos focos de amenaza.

¿Ha aumentado mucho el narcotráfico en Ecuador?
Digamos que siempre se puso la lupa en la frontera nororiental, pero el problema crecía en la frontera noroccidental.

¿Crees que toda la tensión entre Estado y periodismo del periodo de Correa afectó a la forma en que se manejó este tema?
Por supuesto, es parte de la herencia de la década correísta. La forma en que el Gobierno de Correa no magnificó esta amenaza, que hace dos años fue advertida por la academia, nos llevó a esta situación. Lenín Moreno asumió en mayo de 2017, hace menos de un año, y al poco tiempo buscó marcar distancias con Correa…

¿También en el trato con los periodistas? ¿Mejoró algo con Moreno?
Lenín cambió el estilo. No ha perseguido periodistas hasta ahora y ha dado muestras de querer enfrentar la corrupción, pero durante el secuestro toda la información salió de Colombia, no desde Ecuador.

Digamos que con Lenín hay un cambio, ¿pero no así con las instituciones que siguen con la impronta correísta?
Así es. Por eso hubo una consulta popular el 4 de febrero para cambiar esa institucionalidad.

¿Qué crees que va a pasar de ahora en adelante en Ecuador?, ¿cómo seguirán con su trabajo los periodistas ecuatorianos?
Esas son preguntas que nos debemos formular con urgencia, cuando salgamos del dolor.



 




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