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ONU observa la represión en lucha contra las drogas


En abril la ONU tendrá sesiones cruciales sobre la estrategia mundial contra las droga. A los países de América Latina pide un cambio de rumbo en los enfoques represivos

El decomiso de clorhidrato y cannabis se incrementó en más de un 100 por ciento y redujo la sustracción de pasta base.
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02/03/2016

Los tratados internacionales no abocan a la "guerra contra las drogas", y aplicar soluciones "militarizadas", "inhumanas" o puramente represivas al problemas de los narcóticos es contrario al espíritu de las convenciones, sostuvo este miércoles la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

"El mundo no tiene que elegir entre la aplicación "militarizada" de las leyes sobre drogas y la legalización, sino que tiene que poner la salud y el bienestar de la población en el centro de una política equilibrada", resume el presidente de la JIFE, el alemán Werner Sipp.

La JIFE es un organismo dentro de las Naciones Unidas que se encarga de velar por el cumplimiento de los tratados internacionales sobre drogas y en su informe anual presentado este miércoles analiza las políticas y el debate actual sobre narcóticos.

Reunión de la ONU

Este informe llega a pocas semanas de que la Asamblea General de la ONU celebre en abril varias sesiones cruciales sobre la estrategia mundial contra las drogas, con varios países de América Latina solicitando un cambio de rumbo a los enfoques represivos que han prevalecido en las últimas décadas.

"Mucha gente no conoce el contenido de las convenciones (sobre drogas) o las ha malinterpretado, diciendo, por ejemplo, que el sistema es "prohibicionista" o aboca a una "guerra contra las drogas", y eso no es cierto", sostiene el experto.

El informe de este organismo aboga por garantizar la salud de la población y aplicar las normas de forma "equilibrada y proporcionada, respetando plenamente los derechos humanos y teniendo presentes las condiciones socioeconómicas y socioculturales locales".

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También defiende la necesidad de centrarse en prevenir el consumo de drogas, en la educación, detección precoz, tratamiento, rehabilitación y reinserción social de los drogodependientes.

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"Algunas políticas vigentes en algunos países, como la represión militarizada, aquellas que no tienen en cuenta los derechos humanos, la encarcelación excesiva, la denegación de tratamiento adecuado desde el punto de vista médico y los enfoques inhumanos o desproporcionados, no están en consonancia con los principios de los tratados", subraya el informe.

¿Legalización de las drogas?

Werner Sipp explica que las convenciones son flexibles para aplicar diferentes medidas -no prescribe la encarcelación de los consumidores de drogas o políticas de mano dura- pero hay un límite: la legalización de drogas, para las que sólo se prevé un uso médico o científico en las normativa internacional.

"Aquellos países que tienen regulaciones sobre el uso no terapéutico de drogas están fuera del consenso y de las convenciones", aseguró el experto, que recordó que la normativa internacional ha sido ratificada por 188 Estados.

Para el presidente de la JIFE, el objetivo de los tratados de drogas es proteger la salud de la humanidad, por lo que una política que legaliza el acceso a ciertas drogas para fines recreativos no va en línea con ese propósito, al permitir consumir sustancias consideradas dañinas.

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"Hay un número de países, en su mayor parte de América Latina, que creen que sería mejor otros nuevos enfoques, pero incluso entre esos países hay muy pocos que quieren legalizar (drogas)", considera el experto.

La JIFE vuelve a denunciar también que tres cuartas partes de la población del planeta tienen nulo o muy limitado acceso a analgésicos opiáceos -como la morfina y la codeína- usados para paliar los intensos dolores de enfermedades como el cáncer.

Como contraste, el 90 % de la morfina es consumida por menos del 20 % de la población del planeta, que se concentra en Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental y Australia.



 




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