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“Nos encomendamos a Dios y permanecimos abrazados”


El paceño Johnny Zabaleta y su familia sobrevivieron a la catástrofe en Portoviejo. El embajador en Ecuador indicó que no hay víctimas bolivianas

Así quedó el centro de Portoviejo, uno de los lugares más dañados por la tragedia y en el que todavía no se sabe el número total de víctimas
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17/04/2016

Para Jhonny Zabaleta no fue la suerte, sino la protección divina la que salvó a su familia y a él del terremoto en Portoviejo, una de las ciudades más afectadas por la catástrofe del sábado por la noche.

Zabaleta (51) vive desde hace 12 años en la capital de la provincia de Manabí con sus dos hijos y su esposa, que es de esa ciudad.

Docente universitario y, desde hace tres años, comentarista deportivo de una radio local, se encontraba a punto de salir de su casa para ir al estadio cuando comenzó el temblor. Reunió a su familia en el marco de la puerta del comedor y solo atinaron a abrazarse.
“Nos encomendamos a Dios y los cuatro permanecimos abrazados esperando a que termine. Son momentos de mucha ansiedad y nervios, porque uno se ve tan frágil frente a la fuerza de la naturaleza”, cuenta vía telefónica este paceño que siente que ha vuelto a vivir de nuevo.

Zabaleta relata que su casa, que es de una sola planta, no sufrió daños. Si bien es nueva, su vecino no tuvo la misma suerte, ya que una de las paredes se le cayó y a pocos metros de donde vive, el puente Papagayo colapsó.

Sin luz eléctrica y con apenas una radio, él y su familia permanecieron en vigilia hasta que amaneció. En ese lapso sufrieron los efectos de tres réplicas del sismo.

Pero no fue hasta la mañana de ayer que pudo dimensionar el tamaño de la tragedia. “Tempranito fui a dar una vuelta por Portoviejo y vi grandes puentes caídos, casas que han aplastado a familias enteras, hoteles, como el Cabrera, donde han quedado atrapadas personas.

En la calle principal hay postes, edificios caídos... realmente lo que ha pasado aquí es un desastre”, reitera con una notoria angustia, pero esperanzado en que la ciudad supere este drama y vuelva a ser aquella que atrae a los turistas por sus lindas playas y por la alegría y la hospitalidad de su gente.

La embajada, atenta
El cantautor Juan Enrique Jurado es actualmente el embajador de Bolivia en Ecuador, desde Quito él también contó que vivió momentos de mucha angustia el sábado por la noche, ya que el sismo también se sintió en dicha ciudad.

Una vez pasado el susto su repartición trató de conocer la situación de compatriotas en las regiones más afectadas. “Hay personas que viven en la costa y la embajada se ha comunicado con ellos y gracias a Dios no hubo incidentes”, señala y explica que la comunidad de bolivianos en Ecuador es muy pequeña, “no pasan de 400”, pero además es muy dispersa.

Jurado aclara que al ocurrir la tragedia en un fin de semana ha sido difícil realizar un trabajo más exhaustivo, pero que los teléfonos de la embajada están habilitados todo el día para que la gente, desde Bolivia u otro país, pueda recabar datos acerca de la situación de sus familiares o amigos



 




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