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Michel Temer, el político que quiere presidir Brasil


Este abogado, de 75 años de edad, podría gobernar al país más grande de Sudamérica si finalmente prospera el juicio en contra de la presidenta Dilma Rousseff

Michel Temer, el vicepresidente de Brasil que espera suceder a Dilma Rousseff si prospera el juicio en su contra
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17/04/2016

Cuando Dilma Rousseff recibió en diciembre el primer golpe del impeachment, Michel Temer se destapó con una carta de despecho donde se quejaba de ser un "vicepresidente decorativo": después de tres décadas en la sala de máquinas del poder, este glacial abogado ya no quiere las sombras, quiere gobernar Brasil.

Se hará con los mandos hasta 2018 si Rousseff no sobrevive al juicio político que el domingo puede dar una zancada crucial en un Parlamento en rebeldía. Especialmente después de que él mismo gestionara el desembarque de su decisivo partido -el ccentrista PMDB- de un gobierno al que llegó como número dos y del que se convirtió en verdugo.

A los 75 años, este estratega de andar erguido y aire distante lleva meses coqueteando con un protagonismo que siempre le rehuyó. Pero tras sobrevivir casi 30 años en los envenenados pasillos de Brasilia, supo dosificar las señales de que su matrimonio de conveniencia con Rousseff ya no le convenía.

Incluso con su jaque a la reina surtiendo efecto, Temer siguió trabajando entre bambalinas, aunque consciente de que ahora los focos le buscaban a él.

Tanto que ya ensayó ante el espejo su discurso por si acaba con la banda presidencial cruzada en el pecho. En su segundo "descuido" desde que el sillón de Rousseff comenzó a tambalearse, el lunes se filtró un nítido audio en el que, con la voz solemne que da el poder, se dirigía "al pueblo brasileño" proponiendo un "gobierno de salvación nacional".

El monólogo era también un guiño a los mercados, que le ven desde hace meses como el torniquete que puede frenar la hemorragia económica que ha deshinchado al gigante sudamericano.

Airada, la presidenta clamó al día siguiente contra el enemigo que se gestó ante sus propios ojos.

Ese audio "revela una traición hacia mí y hacia la democracia, de ese jefe conspirador que tampoco tiene compromisos con el pueblo", recriminó Rousseff.

Poeta en la sombra

Temer sorprendió el mes pasado al avanzar con una contundencia inédita que su partido iba a romper la coalición de gobierno, antes de apartarse él mismo de la presidencia del PMDB, para calcular desde Sao Paulo sus últimos pasos hacia el Palacio de Planalto.

No se esperaba de alguien conocido por su templanza un enfrentamiento tan directo, como tampoco era fácil imaginar que este discreto político se desnudara en un libro de poesía o que a los 75 sume tres matrimonios, cinco hijos nacidos en cuatro décadas, y que comparta su vida con una exconcursante de certámenes de belleza 43 años más joven.

Michel Miguel Elias Temer Lulia nació en 1940 y creció en una chacra del interior paulista como el menor de ocho hermanos de una familia de inmigrantes libaneses católicos llegados a Brasil 15 años antes.

En la capital económica del país se convirtió en un prestigioso abogado constitucionalista -es autor de una obra de referencia que ha vendido más de 200.000 ejemplares- e inició la carrera que lo llevó a ser tres veces presidente de la Cámara de Diputados durante sus seis mandatos como legislador del PMDB.

"Sorprende que un constitucionalista adopte una posición tan abiertamente golpista, y es lo que está haciendo Michel Temer ahora. Va a entrar en la historia como un golpista", aseguró a la AFP Alfonso Florence, líder del gobierno en la Cámara.

Su distancia siempre le apartó de los brasileños, que en un 58% desean su salida a través de uno de los pedidos de juicio político en su contra que están llegando al Parlamento, mientras un 60% prefiere su renuncia, según un sondeo de Datafolha.

"Dicen que tengo que cambiar mis maneras, que soy demasiado ceremonioso. ¿Pero cómo? Siento envidia de quien hace bromas. Yo no sé hacer eso", contó a la revista Piauí en 2010.

El naufragio

La protección de los bastidores, sin embargo, no impidió a Temer verse salpicado por el megaescándalo de corrupción en Petrobras.

En su explosiva delación premiada que tiene a Brasilia en llamas, el senador oficialista Delcidio Amaral afirmó que el líder del PMDB nombró directamente a dos de los directivos de la petrolera estatal condenados por el fraude y piezas clave del expolio.

Aunque su nombre ya había aparecido en otras confesiones, la Justicia nunca ha presentado cargos contra Temer, que niega cualquier relación con el asunto.

Al mismo tiempo, el Tribunal Superior Electoral (TSE) investiga su candidatura junto a Rousseff, por supuesta utilización del dinero del esquema corrupto en la campaña electoral de 2014.

Pese a que por ahora es poco probable, un fallo del TSE en su contra podría hundirles juntos.



 




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