MUNDO

Jóvenes independentistas entran al Parlamento


Nathan Law, uno de los líderes de la 'Revolución de las Paraguas', que en 2014 salió a exigir un referendo sobre la pertenencia a China, formará parte del Congreso local

La elección de Law marca el surgimiento de una nueva generación de políticos en la ciudad semiautónoma que depende de Pekín
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05/09/2016

Una nueva generación de políticos hongkoneses favorables a una ruptura con Pekín logró entrar este lunes al parlamento local, tras salir victoriosa en los primeros comicios celebrados desde la irrupción del "Movimiento de los paraguas".

Un récord de 2,2 millones de personas votaron en unos comicios clave, que se producen en un momento en el que crece en la ciudad semiautónoma una sensación de que Pekín está endureciendo el control en temas políticos, culturales e incluso educativos.

Cuatro de los candidatos que defienden romper con Pekín lograron entrar al Consejo Legislativo (LegCo, parlamento local) e incluso un quinto podría sumarse, según los primeros resultados. Entre ellos figura Nathan Law, uno de los líderes más conocidos del movimiento la "Revolución de los paraguas" que salió a las calles en 2014 y logró bloquear durante dos meses barrios enteros de la antigua colonia británica. Su formación Demosisto defiende que se celebre un referéndum sobre la pertenencia a China.

"Creo que los hongkoneses de verdad querían un cambio", dijo Law, de 23 años, que quedó segundo en sus circunscripción, por detrás de un candidato favorable a Pekín. "La gente joven tiene un sentido de urgencia, en lo que se refiere al futuro", dijo durante las celebraciones por un triunfo que considera casi seguro.

Pero en su victoria, Law tuvo un discurso conciliador, para unificar a la oposición tradicional con el muevo movimiento que irrumpe en la política. "Tenemos que estar unidos contra el Partido Comunista (Chino)", dijo a la AFP. Anteriormente Law marcó una distancia con los sectores más radicales del movimiento denominado como "localista". Muchos candidatos abiertamente partidarios de la independencia no pudieron presentarse a las elecciones, ya que las autoridades argumentaron que militar por la independencia es ilegal.

Para poder participar, algunos de ellos evitaron mencionar esta palabra tabú, hablando más bien de "autoderminación" de la excolonia. Entre ellos, Yau Wai-Ching, candidata del nuevo movimiento Youngspiration, que defiende el derecho de Hong Kong a "hablar de soberanía", también resultó elegida.

También tendría que entrar en el LegCo otro candidato de este partido, Baggio Leung, de 30 años, cuyo discurso estaba lleno de alusiones a la independencia.
Para el analista hongkonés Joseph Cheng, "esta elección se caracteriza en gran medida por los cambios intergeneracionales de los dirigentes políticos".

La participación fue de casi el 60% del universo electoral compuesto por 3,7 millones de votantes. En 2012, las elecciones para el LegCo convocaron a cerca del 53% del electorado. "Hubo un récord de personas que emitieron su voto este año", dijo a la prensa el presidente de la Comisión de Asuntos Electorales, Barnabus Fung.

En algunos centros todavía había colas hasta las 02:30 del lunes (18H30 GMT del domingo), es decir cuatro otras después de la hora prevista para el cierre.

Una oposición con derecho a veto
 Sin embargo, la mayor parte de la oposición tradicional que es favorable a la democracia, no apoya que haya una independencia y el avance de los candidatos que defienden una ruptura puede socavar su presencia en el parlamento. De los 70 cupos que hay en el Legco, solo 35 son elegidos por sufragio directo y representan circunscripciones, mientras que otros 30 provienen de grupos profesionales favorables a Pekín y otros cinco, los denominados "súper escaños" son elegidos por voto popular, pero sin estar adscritos a un territorio.

La oposición moderada prodemocrática cuenta con 27 escaños con los que puede ejercer una minoría de bloqueo. Si pierden cuatro bancas, perderán también ese derecho. Esta pérdida de fuerza política reforzaría a Pekín en el corto plazo, mermando la fuerza de la oposición moderada, pero a la larga podría también legitimar el discurso de los independentistas.

Los primeros resultados, sin embargo, muestran que ambas formaciones podrían coexistir y que la oposición tradicional podría conservar su derecho al veto.



 




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