MUNDO

Exempleado lanzó a tres ancianos desde el balcón


Ocurrió en un geriátrico de Tokio. El joven, Hayato Imai, de 23 años, fue detenido en Tokio. Confesó a la Policía que había asesinado a los adultos mayores

hyato
Escuchar el artículo Pausar Lectura

16/02/2016

Un exempleado de una residencia de ancianos en Kawasaki, en el suroeste de Tokio, reconoció haber matado a tres ancianos de entre 86 y 96 años tras tirarlos por un balcón cuando trabajaba en el centro.

Hayato Imai, de 23 años, fue detenido por haber arrojado a Tamio Ushizawa desde un cuarto piso "para matarlo", y tras su detención confesó a la policía haber hecho lo mismo con otras dos ancianas, informó la agencia Kyodo.

La muerte de Ushizawa, de 87 años, ocurrió el 4 de noviembre de 2014, mientras que las de las otras dos ancianas, de 86 y 96 años, que cayeron también desde un balcón del mismo edificio, sucedieron el 9 y el 31 de diciembre de ese mismo año, respectivamente.

Según la investigación policial, Imai se encontraba en el centro cuando se produjeron las tres muertes, aunque hasta su arresto había negado cualquier implicación en los incidentes.

Aunque en un primer momento la Policía no vinculó las muertes a un acto criminal, el fallecimiento de la tercera víctima levantó sospechas.

Las autoridades japonesas comenzaron a investigar de Imai en mayo del pasado año, cuando fue detenido como sospechoso por haber robado 25.000 yenes (195 euros/218 dólares) en efectivo de la habitación de una anciana septuagenaria cinco meses antes, suceso por el que fue despedido.

Una inspección llevada a cabo por las autoridades locales reveló además que se han producido tratos abusivos hacia los residentes en el centro.

El caso, en alguna medida, recuerda el que tuvo como protagonista al cuidador del geriátrico La Caritat, ubicado en la localidad catalana de Olot. En 2010, Joan Vila confesó ante la Justicia española haber “ayudado a morir” a un total de once ancianos –nueve mujeres y dos hombres–, actos que ha calificado como “compasivos” porque, dijo, los “quería muchísimo”. Vila, de 45 años, ya había reconocido tres muertes.

A los abuelos les suministraba ácido cáustico, psicofármacos y otras sustancias para que murieran. Al final, el Máximo Tribunal le dio 127 años y medio de cárcel.



 




En esta nota