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España es el santuario de los secuestros virtuales


Los autores son reclusos que operan desde las cárceles chilenas. Investigan los datos de sus víctimas y luego llaman a sus familiares para exigirles una jugosa recompensa

Reos se valen de llamadas telefónicas para pedir rescates por supuestos secuestros
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25/07/2016

España es un santuario para los falsos secuestradores virtuales que operan desde cárceles chilenas. La Policía española ha recibido más de 700 denuncias en año y medio en Madrid, Zaragoza, Sevilla, Málaga y Valencia sobre esta práctica donde presos comunes amenazan con asesinar en directo al familiar de un interlocutor elegido al azar si no se abona un rescate.

Sin embargo, todo es una farsa. Las llamadas proceden de los penales de Colina II y Santiago I de Chile. El fenómeno se ha triplicado desde que irrumpió por primera vez, en febrero de 2015, según fuentes policiales.

La prisión chilena de Colina II se ha convertido en un inmenso locutorio. Decenas de reclusos de este penal a 35 kilómetros de Santiago y considerado uno de los más peligrosos del país telefonean a España a diario desde sus celdas para ejecutar secuestros virtuales exprés.

Los presos simulan ser raptores de un familiar, intentan persuadir al interlocutor para que transfiera un rescate –que arranca con una petición de 10.000 euros (unos 10.980 dólares)- y amenazan con cometer un asesinato si no se cede al chantaje, según un reportaje en El País de España.

La secuencia se desarrolla entre gritos. “¡Ya tengo todo listo para soltar a María!”, anuncia uno de los extorsionadores a una madre de Xàtiva (Valencia), según el audio al que ha tenido acceso el diario EL PAÍS. El falso secuestrador llega a pedir que no se avise a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil para conferir credibilidad a su llamada. También, da largas cuando se le solicita escuchar la voz de la chica supuestamente raptada.

Los presos llegan a imitar voces juveniles y rastrear el Facebook de sus víctimas para recabar datos personales y resultar convincentes. Las llamadas se dirigen a números fijos seleccionados de modo aleatorio en la guía telefónica española.

Investigación policial

El Juzgado de Instrucción número 5 de Zaragoza, que aglutina varias denuncias sobre este asunto, ha enviado a Chile una comisión rogatoria, que es como se denominan las peticiones de información a un país extranjero. La Policía trabaja con la Fiscalía de Cooperación Internacional de la Audiencia Nacional para unificar los reclamos y las peticiones del Ministerio Público chileno.

Las llamadas virtuales se realizan por la tarde -hora española- desde números ocultos o con prefijo chileno (0056). Arrancan con “¡Somos una organización criminal! Tenemos retenido a su hijo”. 

Los presos persuaden por teléfono al afectado para que se desplace a un cajero cercano a su casa, saque el dinero y transfiera el dinero a través de compañías como Western Union o MoneyGram International.

El rescate solo se cobra en el 5 % de los casos. Un total de 20 víctimas han picado en España este año (en 2015 fueron 15). La suma total de su botín apenas supera 32.000 euros en año y medio (35.143 dólares). Los investigadores sostienen, sin embargo, que el delito es rentable en un país con un salario mínimo de 325 euros mensuales.



 




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