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El odio racial y la violencia policial consternan a EEUU


Ocho personas murieron en tres incidentes confusos en las ciudades de Luisiana, Minnesota y Dallas, donde el fácil acceso a las armas complicó aún más la relación entre afros y blancos

el desafío para eeuu aún queda mucho por hacer por los derechos civiles La investigación aún busca determinar las motivaciones de los ataques en todos los casos
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08/07/2016

Una semana crítica es la que vivió EEUU por la muerte de dos afroamericanos a consecuencia de la brutalidad policial en Luisiana y Minnesota, y cinco oficiales asesinados por un joven afro, identificado como Micah Johnson, durante una marcha antirracista en Dallas (Texas). La población estadounidense está consternada porque no logra comprender las consecuencias del odio racial y la facilidad para comprar armas con las que se matan mutuamente.

El jefe de la Policía de Dallas, David Brown, confirmó ayer que el principal sospechoso fue abatido después de un tenso cerco policial. El sospechoso había afirmado antes de morir que no pertenecía a ningún grupo y que solo quería "matar policías blancos".
El sospechoso tiene 25 años y residía en Mesquite, un suburbio de Dallas. Johnson no tenía antecedentes policiales y estuvo en Afganistán, según la prensa.

La Policía abatió a Johnson al fin de un largo asedio utilizando un robot con explosivos, dijo Brown, quien formuló un dramático llamado a la unidad alegando que "esto tiene que terminar, esta división entre nuestra Policía y nuestros ciudadanos".

Reacciones
Ante el impacto de lo ocurrido en Dallas, el Gobierno determinó que todas las banderas en reparticiones públicas sean izadas a media asta. El centro de Dallas se convirtió en un gigantesco escenario de investigaciones por parte de agentes, escuadrones antiexplosivos y expertos en balística. Aún se indaga cuántas personas efectuaron disparos contra la Policía.

Desde Varsovia, adonde viajó para asistir a una cumbre de la OTAN, Obama denunció un ataque "salvaje, calculado y despreciable contra las fuerzas del orden". "No hay una justificación posible a este tipo de ataques o cualquier tipo de violencia contra las fuerzas del orden", añadió.

De acuerdo con la prensa local, el saldo mortal de la jornada representa el peor registrado contra fuerzas policiales desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Suspende campaña
La gravedad de la situación motivó a los aspirantes presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump a cancelar todos sus actos públicos de campaña previstos para ayer. Clinton tenía previsto un acto junto al vicepresidente Joe Biden en el estado de Pensilvania, y Trump un mitin en Miami.
En un mensaje por Facebook, Trump afirmó que se trató de un "ataque contra nuestro país, y dijo que se trató de un tiroteo que incluyó "ejecuciones".

Por su parte, Clinton escribió en Twitter que se encontra-
ba de duelo "por los oficiales baleados cuando cumplían
su misión sagrada de proteger una protesta pacífica, por sus familias y por todos los que sirven con ellos".
Horas más tarde, la Policía encontró "material para la fabricación de bombas, fusiles, municiones y un diario personal sobre tácticas de combate", según informó la Policía texana tras registrar el inmueble del sospechoso.

Además, ya fueron entrevistados más de 200 oficiales sobre el incidente y "parece que al menos 12 dispararon sus
armas de servicio" durante
el ataque



 




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