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Ecuador da nacionalidad a Assange y Londres no cede


El fundador de WikiLeaks demandó en septiembre de 2016 la nacionalidad ecuatoriana. El 12 de diciembre   le fue concedida. Ecuador pidió a Londres que reconozca su estatus diplomático, pero se lo denegaron


Hace 6 días

Horas después de que el Gobierno británico denegara el pedido de Quito para concederle estatus diplomático, la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, confirmó ayer que su país concedió la naturalización al fundador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, en diciembre pasado, a fin de destrabar su situación jurídica.

La idea del Gobierno ecuatoriano era darle pasaporte diplomático y la consiguiente inmunidad, pero Londres ya avisó de que no le reconocerá ese rango al líder de WikiLeaks.

En una declaración a la prensa, la ministra ecuatoriana confirmó que se le concedió la naturalización el 12 de diciembre pasado luego de que Julian Assange la pidiera a la Cancillería el 16 se septiembre de 2017.

“Lo que hace la naturalización es darle un anillo más de protección al asilado y no altera, de ningún modo, más bien fortalece, su condición de persona protegida”, indicó la titular de la diplomacia ecuatoriana.

La funcionaria añadió que cualquier movimiento del asilado fuera de la embajada es un tema que “se debe acordar previamente con el Reino Unido”, algo que estaban analizando, dijo.

Y apuntó: “El mandato que tenemos y la obligación internacional y nacional es cuidar y proteger la integridad de Julian Assange y sus derechos humanos. Mientras esas condiciones no estén dadas, difícilmente podríamos pensar en una salida del asilado de las oficinas de la embajada de Ecuador en Londres”.

La titular de la diplomacia ecuatoriana señaló que el problema de Assange “no es el tema de enfrentar a la justicia británica. Son temores fundados que tenemos sobre posibles riesgos a la vida y a la integridad del ciudadano Assange, no necesariamente del Reino Unido, sino por parte, posiblemente, de terceros estados”, dijo.

El viceministro de Movilidad Humana, José Luis Jácome, comentó que Assange tiene ahora “los derechos que tienen los ecuatorianos en el exterior e igualdad de los extranjeros en el país”.

Espinosa indicó que la decisión de otorgar la naturalización a Assange se fundamentó en artículos de la Constitución, de la Ley orgánica de movilidad humana, en partes de la Convención de Ginebra de 1951 sobre el estatuto de refugiados y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En virtud de esas normas, el Gobierno ecuatoriano está facultado para conceder la nacionalidad a la persona protegida y así facilitar "su inclusión al Estado que lo acoge", puntualizó.

Pedido a Londres

La ministra confirmó que el pasado 20 de diciembre, la Cancillería pidió al Ministerio de Exteriores británico que considere acreditar a Assange “como agente diplomático en la misión de Ecuador en el Reino Unido”.

“Esta petición fue negada el 21 de diciembre. En atención a las buenas relaciones que mantenemos con el Reino Unido, declinamos esa opción”, dijo al añadir que actualmente Ecuador explora otras vías de solución “en diálogo con el Reino Unido”.

Recordó que exploran una mediación y buenos oficios de autoridades de renombre de otros Estados u organismos internacionales que pudieran facilitar una solución “justa, definitiva y digna para todas las partes involucradas en el marco del derecho internacional”.

Espinosa añadió que continuarán buscando alternativas para resolver el caso que heredaron del Gobierno anterior, liderado por Rafael Correa, y apuntó que la administración del actual jefe de Estado, Lenín Moreno, “continuará adoptando las medidas que considera más eficaces y oportunas contando, como siempre, con la cooperación de los estados interesados”.

El periodista, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio de 2012, y a quien Ecuador le otorgó en agosto de ese año el asilo, era requerido desde 2010 por las autoridades suecas en relación con las acusaciones, que él niega, de dos mujeres por supuesto abuso sexual, pero finalmente Suecia archivó la causa el pasado mayo al no poder avanzar en la investigación.

No obstante, Assange cree que si abandona la embajada podría ser detenido por las autoridades británicas y deportado a Estados Unidos, donde teme ser juzgado por la divulgación que hizo WikiLeaks de información confidencial del Gobierno estadounidense.

La canciller expresó su esperanza de que se le permita a la Cancillería manejar el caso “tan delicado” de Assange “con la mayor prudencia y discreción”.

Indicó que están a la espera de una respuesta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), a la que pidieron una “opinión consultiva” sobre la figura del asilo. 

Látigo internacional

Julian Assange pasó de pequeño pirata informático a azote de Washington o Madrid, ganándose fama de héroe libertario o de villano al servicio de Moscú, según las diferentes perspectivas.

Originalmente australiano, su reclusión en el edificio de la legación en el barrio de Knightsbridge hizo que su estrella y protagonismo se fueran apagando, hasta su intervención en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2016 y en el proceso independentista catalán de octubre de 2017.  

En ambos casos, el Gobierno ecuatoriano tuvo que recordarle que no podía entrometerse en asuntos de terceros desde su legación, pero, antes, su organización WikiLeaks cambió quizás el signo de las elecciones estadounidenses al publicar miles de mensajes secretos de la campaña de la candidata demócrata estadounidense, Hillary Clinton.

La campaña de Clinton acusó a WikiLeaks de estar difundiendo “propaganda rusa”, pero Assange negó estar al servicio de Moscú: “WikiLeaks ha publicado más de 800.000 documentos relacionados con Rusia o (su presidente Vladimir) Putin, y la mayoría son críticos”, se defendió.
En el caso catalán, se puso del lado de los independentistas y contra el Gobierno central de Mariano Rajoy, dando gran eco a imágenes de la represión policial al referéndum del 1 de octubre.

Las cloacas del poder

WikiLeaks, creada poco antes como una organización sin ánimo de lucro dedicada a dar a conocer las cloacas de los Estados, saltó a la fama en 2010 con la difusión de un video en el que se veía a un helicóptero estadounidense jugando al blanco con civiles en Afganistán.  
Le siguieron cientos de miles de documentos oficiales confidenciales, desde mensajes militares a cables de embajadas, a veces ridiculizando a mandatarios locales.

Gran parte de ese material se lo suministró Chelsea Manning -soldado estadounidense Bradley Manning, antes de su cambio de sexo de hombre a mujer-, que acabó condenada a 35 años de cárcel pero que salió de la cárcel en 2017 tras 7 años, indultada por el anterior presidente, Barack Obama.  

Assange, de cabellos canos y expresión sobria, esgrime a veces una media sonrisa sarcástica, entró en la embajada ecuatoriana de Londres el 12 de junio de 2012, cuando agotó los recursos para no ser extraditado a Suecia, donde era sospechoso de varios delitos sexuales contra dos mujeres. 

El australiano siempre temió que Suecia fuera solamente una escala hacia un destino final 
en Estados Unidos, cuyo Gobierno estaría deseando echarle el guante.

Luxemburgo anula condena  por LuxLeaks

La justicia luxemburguesa anuló ayer la condena a Antoine Deltour por destapar el escándalo de acuerdos entre multinacionales y el fisco de Luxemburgo, el llamado LuxLeaks, y devolvió su caso al tribunal de apelación para un nuevo juicio.

"Hoy es una victoria", dijo a la salida de la vista este extrabajador de nacionalidad francesa de la auditora PwC, quien había sido condenado en marzo, en un proceso en apelación, a seis meses de prisión con suspensión de condena y una multa de 1.500 euros.

Los magistrados de la corte de apelación eximieron entonces de uno de los cargos a Deltour al tomar en cuenta su papel como revelador de secretos, pero el tribunal de casación estimó este jueves que deberían haberse tenido en cuenta todos los cargos.

"El reconocimiento del estatuto de filtrador debe aplicarse en principio a todas los delitos por los que se procesa a una persona", precisó en un comunicado el alto tribunal, indicando que deberá celebrarse un nuevo juicio en apelación sobre una parte pequeña del caso con otros magistrados.  

Su abogado, William Bourdon, celebró en declaraciones a la AFP que "esta decisión es un paso considerable en la protección de los filtradores en Europa", estimando que "por primera vez, una jurisdicción suprema de un país europeo consagra la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos" (TEDH) en favor de estos.

El alto tribunal del Gran Ducado rechazó en cambio el recurso presentado por el francés Raphaël Halet, excompañero de Deltour en la auditora PwC, quien, en el mismo proceso, fue condenado en marzo a una multa de mil y a quien no se le reconoció entonces el estatuto de revelador de secretos.



 




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