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Duterte dice que asesinó a drogadictos en Filipinas


El presidente filipino indicó que mató personalmente a presuntos delincuentes y narcotraficantes cuando era alcalde de Davao a fin de combatir el narcotráfico


El mandatario de Filipinas asumió el cargo de la presidencia el 30 de junio de este año

14/12/2016

El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte dijo que en el pasado, cuando era alcalde de Davao, principal ciudad del sur del archipiélago, mató personalmente a presuntos delincuentes para dar el ejemplo a la policía.

Duterte hizo los comentarios en un discurso ante empresarios al referirse a la campaña para erradicar el narcotráfico que condujo a la eliminación de miles de personas desde que asumió como presidente el 30 de junio.


Al evocar a los muertos por la policía en la actual guerra contra el narcotráfico, Duterte dijo que encabezó una política similar cuando era alcalde de Davao, que dirigió durante las últimas dos décadas.

"En Davao solía hacerlo personalmente. Simplemente para mostrarle a los muchachos (policías) que si yo lo podía hacer, ellos también", dijo Duterte en su discurso en el palacio presidencial.

El abogado de 71 años respondió además a las críticas de organismos de defensa de los derechos humanos y del presidente norteamericano Barack Obama sobre su brutal campaña contra los narcotraficantes, asegurando que la seguirá implementando.

"Si piensan que la voy a detener porque me da miedo que Obama se sume a los de derechos humanos, lo siento, no lo voy a hacer", dijo.

Defensores de derechos humanos acusaron a Duterte de haber dirigido en Davao escuadrones de la muerte que mataron a más de 1.000 personas, incluyendo a niños. 

Duterte ha desmentido y reconocido haber jugado un papel en estos escuadrones de la muerte. 

Ganó las presidenciales de mayo holgadamente con sus promesas de extender por todo el archipiélago su política de represión municipal. 

Prometió que 100.000 delincuentes serían asesinados y que los cadáveres servirían de alimento para los peces de la bahía de Manila. 

En cinco meses, la policía anunció haber acabado con 2.086 personas en operaciones antidroga. Además, otras 3.000 fueron abatidas en circunstancias inexplicadas, según cifras oficiales. 

Muy a menudo, hombres enmascarados irrumpen en los barrios de chabolas para matar a gente sospechosa de ser narcotraficantes o toxicómanos.

Los activistas por los derechos humanos denuncian el fin del Estado de derecho y mencionan el uso de asesinos a sueldo que actúan con total impunidad. 

Según los sondeos, una amplia mayoría de los filipinos apoya la cruzada presidencial, considerando, como él, que es la única manera de impedir que el archipiélago se convierta en un narcoestado.