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Conozca la historia de las 'monjas de la marihuana'


No pertenecen a ninguna orden religiosa, pero visten hábitos blancos. Cultivan marihuana para aliviar el dolor de muchos enfermos graves en EEUU

Las hermanas Darcy y Kate siembran y usan la marihuana para aliviar el dolor de los enfermos.
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06/06/2016

Viven en una granja que es su abadía, visten hábitos blancos y cultivan plantas de marihuana en el jardín trasero. Son espirituales, activistas y, ahora, famosas.

Las "monjas de la marihuana", como se las conoce popularmente en el Valle Central de California, no pertenecen oficialmente a una orden religiosa ni profesan la fe católica. Eso lo dejan claro desde que se presentan, para que no haya equivocaciones.

Sin embargo, hicieron votos, visten hábitos, bendicen las plantas y siguen una serie de rituales en conexión con la Tierra, la Luna y la naturaleza con los que, aseguran, quieren sanar al mundo.

"No me importa que me llamen monja de mentira", afirma la hermana Kate, de 55 años. "La religión ha hecho mucho daño a las personas", dice a BBC Mundo.

Su familia, de firmes convicciones católicas, no encajó bien la decisión de Christine Meeusen, conocida como "la hermana Kate", de presentarse al mundo como monja.

Llegó a California en 2008, tras vivir 10 años en Holanda, y le costó trabajo adaptarse al mundo rural.

"Esta es la peor zona para vivir y para el turismo, tiene la peor calidad del aire", asegura. Se refiere al condado de Merced, en el Valle Central de California.

En aquella época ya cultivaba marihuana, pero lo hacía como parte de una cooperativa que cerró en 2013.

De aquella experiencia aprendió mucho sobre los efectos curativos del cannabis. "Tuve mucho contacto con personas moribundas que me pedían ayuda", cuenta.

"Querían que los enseñara a fumar con pipa ya que no tenían más hígado para asimilar antibióticos, o eran enfermos de Parkinson y necesitaban ayuda para controlar los espasmos", recuerda.

Como formación profesional, la hermana Kate es analista de sistemas, algo que reitera durante toda la conversación para reflejar que no toma decisiones a la ligera o sin un previo estudio de la situación.

Marihuana por correo

Tras el cierre de la cooperativa, la hermana Kate empezó a barajar ideas sobre cómo aplicar sus conocimientos sobre las facultades curativas del cannabis.

Decidió volcarse en el cultivo de la marihuana medicinal para elaborar productos con fines curativos, en el marco de una orden feminista que empoderara a las mujeres y volviera la mirada hacia la sabiduría de las comunidades nativas.

Su compañera de fatigas, la hermana Darcy, de 24 años, llegó a la abadía el pasado otoño pero la conexión es tal que parece que se conocieran de toda la vida.

La diferencia de edad tampoco llama la atención.

Con aceite de coco y otros elementos, las hermanas elaboran un ungüento con base en el componente no psicoactivo del cannabis, el cannabidiol (CBD), que distribuyen por correo postal a clientes de todo el mundo.

Insisten en que sus productos no contienen tetrahidrocannabinol (THC) el principal constituyente psicoactivo del cannabis, responsable de las alucinaciones.



 




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