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Con una izquierda dividida, Piñera tiene la mesa servida para volver al poder


El exmandatario es el favorito para ganar las presidenciales en Chile. Los partidos de la Concertación están divididos y cosechan pobres respaldos. Piñera repondrá el neoliberalismo

Sebastián Piñera es el favorito para ganar las elecciones presidenciales del 19 de noviembre

05/11/2017

Unos 14 millones de personas están convocadas a votar en las próximas elecciones presidenciales de 19 de noviembre. Gracias a la fragmentación de los partidos de izquierda, el alto ausentismo que se espera por el voto voluntario y la fuerte organización de la derecha, el expresidente Sebastián Piñera tiene la mesa servida para regresar al Palacio de la Moneda.
 
Aunque es probable que no gane en primera vuelta con más del 50% de los votos, las encuestas señalan que tiene el camino abierto para imponerse en la segunda vuelta del 17 de diciembre. 
Piñera se mantiene adelante con holgura en los sondeos a menos de tres semanas de los comicios, con el 34,5% de las preferencias, seguido del oficialista Alejandro Guillier, con el 15,4%.
Beatriz Sánchez, candidata independiente del Frente Amplio; Carolina Goic, del Partido Demócrata Cristiano (PDC); Eduardo Artés, de UPA, y Marcos Enríquez Ominami, de PRO; Alejandro Navarro, de País, son los otros candidatos de la izquierda y del centro que están con menos del 10% de las preferencias. 

Finalmente, el otro candidato de la derecha, José Antonio Kast, tiene menos del 5% en las encuestas. 
Piñera estuvo en el poder entre 2010 y 2014. De volver al poder, el empresario retomará el modelo neoliberal y el desmantelamiento de las políticas progresistas que impulsó Michelle Bachelet desde marzo de 2014.
Piñera presentó su programa de Gobierno, con un costo de 14.000 millones de dólares y con el que promete convertir al país en una nación desarrollada en ocho años, en 2025.

Rodeado de unos 500 seguidores, en su mayoría exfuncionarios de su primer periodo y parlamentarios, Piñera, que ya gobernó Chile entre 2010 y 2014, lanzó 745 medidas que pretende aplicar en su eventual segundo mandato, con las que propone duplicar el crecimiento económico y crear una red de protección para la clase media.
"Vamos a transformar a Chile en ocho años en un país desarrollado", dijo en el acto de campaña Piñera, que encabeza con holgura los sondeos a menos de dos semanas de los comicios.

Programa neoliberal
Dividido en cuatro capítulos, el programa promete duplicar la capacidad de crecimiento de la economía chilena -que este año crecería en torno al 1,5%-, crear más empleos y mejorar el monto de los salarios y de las pensiones -con una reforma al actual sistema, creado en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
También contempla la creación de un ‘Ministerio de la Familia’ y del programa Clase media protegida, que comprende, entre otras medidas, la creación de un seguro contra enfermedades catastróficas. El programa total tiene un costo de 14.000 millones de dólares para los primeros cuatro años de gobierno. La mitad será financiada mediante "un esfuerzo de austeridad y de reasignación" del Presupuesto del Estado, según se explica. "Daremos una guerra sin cuartel con el despilfarro y la corrupción", anunció Piñera, que pese a liderar la carrera presidencial, parece poco probable que pueda ser reelegido en la primera vuelta: la fragmentación política ha llevado a que haya ocho candidatos. El balotaje será el 17 de diciembre.

Educación inicial universal 
En educación, el programa de Piñera pone énfasis en la etapa inicial, estableciendo el acceso universal y gratuito a la educación parvularia, para niños de entre 3 y 5 años, en contrapartida a la reforma que estableció la actual mandataria, Michelle Bachelet.

Bachelet otorgó la gratuidad al 60% de los estudiantes universitarios más pobres y el retiro gradual del aporte de los padres a la educación escolar que recibe fondos del Estado.
Piñera dijo que mantendrá la gratuidad para los estudiantes universitarios que ya la tienen, dando marcha atrás a su tentativa inicial de modificar esta medida, emblema del Gobierno de Michelle Bachelet. El empresario, sin embargo, impulsará una reforma educativa amplia para el país.

Entrevista / Marta Lagos directora de latinobarómetro

“Piñera gana porque tiene la minoría mejor organizada”

Marta Lagos es la directora ejecutiva de Latinobarómetro, el estudio de opinión pública más relevante de la región. Así habló con EL DEBER sobre las próximas elecciones presidenciales en Chile.

 ¿Por qué gana Sebastián Piñera?
No gana porque la sociedad chilena opte mayoritariamente por él para un segundo periodo. Gana porque él tiene la minoría mejor organizada para enfrentar estos comicios. En la primera vuelta está más o menos claro que gana Piñera la elección, lo que no se sabe es por cuánto. El problema que tiene hoy Chile es que en materia de encuestas hemos ido para atrás. Hasta que se impuso el voto voluntario sabíamos bastante bien cómo llegaban los candidatos con un grado bastante alto de precisión. A partir de que el voto se hizo voluntario, las encuestadoras no hicieron nada y se silenciaron en su tarea. En esta elección, desde mañana no se pueden publicar encuestas. La falta de confiabilidad de las encuestas lleva a señalar que no sabemos realmente lo que va a pasar. Sabemos que Piñera gana en primera vuelta. Pero Piñera puede ganar todo en la primera vuelta y no haber segunda vuelta, como también puede suceder lo contrario. Que gane la elección pero que se vea obligado a ir a una segunda vuelta. Piñera va primero, eso es irrefutable. Un candidato siempre se puede desplomar, pero la probabilidad de que eso ocurra es nula.
¿Por qué ganará en primera vuelta?
Porque va a votar muy poca gente. No es que la sociedad chilena esté votando por Piñera mayoritariamente. Piñera no vuelve con fuerza para este segundo mandato. Hay 14 millones de votantes habilitados. Piñera no va a sacar ni siquiera los tres millones de votos. Como vota muy poca gente, esa proporción es suficiente para que él gane la elección. En la última encuesta, le dio 2,7 millones de votos. Lo que pasa es que Piñera aglutina la minoría más grande, más organizada y más unida. Mientras que la izquierda va fragmentada con seis candidatos. La derecha va con un pacto muy articulado. O sea, es una campaña como Dios manda. No es Chile que está votando por la derecha, sino que tiene la minoría mejor organizada y la izquierda va fragmentada. Piñera no tiene oposición, por eso gana.
¿El oficialismo dividido favorece a Piñera?
Claro. El adversario político no existe, existen cinco adversarios. La izquierda está más que dividida, son 5 partidos los que compiten cada uno por su lado. Aquí se desgranó el choclo. Es una izquierda que se abre como una flor en primavera. Este es un país desmovilizado. Estamos a 15 días de la elección presidencial y nadie habla de esa elección. Es una elección presidencial inexistente.  

 

ANÁLISIS:

 

Está en juego el modelo político y económico

Alberto Labra
Subeditor de política - diario La Tercera

En las próximas elecciones presidenciales en Chile hay un factor principal en juego: la duda sobre si se mantendrán los ejes centrales de las reformas estructurales impulsadas por la presidenta Michelle Bachelet, especialmente en materia educacional. 
Sobre este punto, la disputa de la campaña ha estado centrada en si se profundizará y aumentará el porcentaje de personas que podrán estudiar gratis en el país, algo que ha prometido el principal candidato de la centroizquierda, Alejandro Guillier. 
En cambio, en el oficialismo creen que el expresidente Sebastián Piñera, principal postulante de la oposición, no profundizará esa política pública y que, incluso, podría hacer retroceder algunos de los cambios aplicados por Bachelet en el sistema educacional chileno.
Asimismo, también está en juego si se continuará adelante -y en qué grado de profundidad- con el proceso de cambio a la Constitución, que se inició ahora, pero que aún no entra en su etapa decisiva.
La elección también podría tener un efecto sobre las alianzas políticas en nuestro país. Varios dirigentes creen que, dependiendo de los resultados, se podría generar una rearticulación de fuerzas y producirse nuevos bloques políticos. 
Por ejemplo, hay una incertidumbre sobre si continuará adelante la unión entre la Democracia Cristiana (DC) -partido de centro- y colectividades como el Partido Socialista, el Partido Por la Democracia, el Partido Radical y el Partido Comunista, que hoy conforman la coalición Nueva Mayoría.

 

 



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