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Colombia se juega a todo o nada en un plebiscito


Los colombianos deberán expedirse sobre el acuerdo de paz alcanzado con las FARC. Se requiere un mínimo de 4,5 millones de votos favorables para aprobarlo

Colombia
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29/09/2016

Los colombianos acuden el domingo 2 de octubre a las urnas para votar en un plebiscito si aprueban o no el recién firmado acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC para terminar 52 años de conflicto armado.

El plebiscito fue promovido por el presidente Juan Manuel Santos para que sean los colombianos los que tengan "la última palabra" en este proceso, una apuesta arriesgada con la que busca darle al acuerdo de paz una validez que la Constitución no le exige pero en la que el mandatario ha insistido.

Según Santos, el plebiscito es "probablemente (es) la decisión de voto más importante que cada uno de nosotros (los colombianos) tendrá que tomar en toda su vida" porque lo que está en juego es nada menos que el futuro del país: decidir si se avanza en la paz con las FARC o se regresa a los tiempos de la guerra.

La celebración de la consulta, aunque avalada por la Corte Constitucional el pasado 18 de julio, fue rechazada por sectores conservadores que se oponen al acuerdo de paz con las FARC, firmado el pasado lunes en Cartagena, y enarbolan la bandera del "no".

"¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?"
es la pregunta que los colombianos tendrán que responder marcando "sí" o "no".

Para que el acuerdo sea aprobado en el plebiscito se requiere que la opción del "sí" obtenga al menos el 13 % del censo electoral, lo que significa que necesitará como mínimo 4.536.992 votos.

Como referencia, en las elecciones presidenciales de 2014 Santos fue reelegido con 7.836.987 votos contra 7.029.845 de Óscar Iván Zuluaga, candidato del partido uribista Centro Democrático, promotor del "no" en el plebiscito.

El Gobierno se ha empleado a fondo en una campaña para que la gente lea, o al menos se entere, el acuerdo de 297 páginas y vote informada, lo que incluye la publicación por parte del Ministerio de Cultura de la cartilla "Lo que hemos logrado en La Habana", traducida a 62 de las 65 lenguas nativas, algunas de ellas al borde de la desaparición.

Pero la división existente en el país en torno al acuerdo con las FARC se ha trasladado al plebiscito, cuestionado por el expresidente Álvaro Uribe y su partido, que lo considera "ilegítimo" porque al aprobarlo el Congreso fijó el umbral en el 13 % y no en el 50 % como es lo habitual para este tipo de consultas.

Con el plebiscito ya convocado, Uribe se ha erigido en el líder la campaña por el "no", con el argumento de que aprobar el acuerdo daría "total impunidad" a las FARC, al tiempo que ha denunciado "falta de garantías" en esta disputa.

En su cruzada cuenta con el respaldo del expresidente Andrés Pastrana,
quien intentó sin éxito negociar con las FARC durante su Gobierno (1998-2002), y ahora considera que se ha dado un "golpe de estado contra el orden institucional" que será rematado con un plebiscito en su opinión "espurio".

Hasta ahora ninguna de las encuestas de intención de voto es favorable al "no", que se mueve entre el 34 y el 38 % del electorado, mientras el "sí" oscila entre el 54 y el 62 %, según los sondeos, una ventaja que, aunque cómoda, no deja tranquilo al Gobierno.

"Yo creo que hay que ser muy prudentes, esperar que los colombianos decidan, vayan a las urnas y voten"
, dijo en una reciente entrevista con Efe el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo.

Entre los argumentos de los partidarios del "sí", que son todos los partidos de la coalición de Gobierno, los de la izquierda, sindicatos, artistas y movimientos sociales, está el que es hora de parar la guerra y en manos de cada colombiano el lograrlo.

"Yo creo que debe prevalecer la sensatez, y la sensatez es votar favorablemente estos acuerdos. Confío plenamente en que la gran mayoría de colombianos entiende el significado y la trascendencia histórica que tienen estos acuerdos para el futuro del país", afirmó a Efe el senador Iván Cepeda, del partido de izquierdas Polo Democrático.

Las FARC ya hicieron su parte en la décima y última conferencia guerrillera
, que la semana pasada aprobó lo acordado con el Gobierno en La Habana, así como su renuncia a las armas y conversión en partido político. La decisión final está ahora en manos de la sociedad



 




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