Pekín presentó una demanda contra Washington ante la OMC. Rusia también impone aranceles contra Estados Unidos. Temen que las medidas activen una recesión global

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7 de julio de 2018, 4:00 AM
7 de julio de 2018, 4:00 AM

China presentó una demanda contra Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) y Rusia se metió en la pelea contra Estados Unidos, en la primera instancia de la mayor guerra comercial de la historia que ha puesto en marcha el presidente Donald Trump. 
En el primer minuto de la jornada Washington empezó a aplicar pesados aranceles sobre un total de 34.000 millones de dólares de importación de productos chinos, en particular de tecnología de punta.

Pekín reaccionó de inmediato con aranceles a productos estadounidenses, y en la jornada presentó una queja formal ante la OMC.

Rusia también anunció tarifas suplementarias que van del 25% al 40% a la importación de productos estadounidenses.

Moscú además prepara medidas de represalia a los aranceles adoptados por Estados Unidos a la importación de acero y aluminio, que también habían sido objeto de demanda ante la OMC.

Así, la decisión estadounidense abrió un conflicto de consecuencias imprevisibles, por la escala de los adversarios y por la posibilidad de una recesión global.

China “obligada" a responder 

El ministerio chino de Comercio dijo estar “obligado" a imponer represalias para “defender los intereses fundamentales del país y de su población".

Pekín no ofreció detalles de inmediato sobre el importe y la naturaleza de sus medidas, aunque la agencia oficial Xinhua precisó que se había impuesto “derechos aduaneros complementarios" a productos estadounidenses.

 Soya, sorgo, autos, cabezas de cerdo, pistachos o whisky Jack Daniel's, son algunos de los productos estadounidenses a los que China puso en la mira.

Pekin acusa al Gobierno de Washington de lanzar “la mayor guerra comercial de la historia económica" y denunció que “Estados Unidos ha violado las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)".

El primer ministro chino, Li Keqiang, advirtió que una guerra comercial “no beneficia a nadie".

“Si un país quiere aumentar los aranceles, China responderá para defenderse. Una guerra comercial no beneficia a nadie porque perjudica al comercio libre y al proceso multilateral", declaró Li en Sofía. Washington impuso aranceles de 25% a unos 818 productos chinos. Un segundo lote de aranceles, a productos por 16.000 millones y objeto de examen por el representantes del Comercio (USTR) Robert Lighthizer, entrará en vigor próximamente, indicó Trump, que habló de un plazo de “dos semanas".
Un “robo" 

En total, serán 50.000 millones de dólares de importaciones chinas anuales las que se verán afectadas por esas medidas, destinadas a compensar lo que Trump considera es el “robo" de propiedad intelectual y de tecnologías por parte de China.

Pero Washington podría ir más lejos. Trump pidió a Lighthizer que “identifique 200.000 millones de dólares de bienes chinos con vistas a aranceles del 10%".  Así, estas medidas podrían elevar a 450.000 millones de dólares el valor de los productos chinos gravados. Para la Reserva
Federal de EEUU (FED), las incertidumbres generadas por los aranceles y políticas comerciales restrictivas pueden socavar las inversiones y generar recesión.

Cae el déficit comercial de Estados Unidos

Simultáneamente con el inicio de la guerra comercial, el departamento estadounidense de Comercio anunció ayer que en junio el déficit del país experimentó una caída de 6,6% para llegar a su nivel más bajo desde octubre de 2016.

Según esos datos, las exportaciones aumentaron en junio 1,9% para alcanzar los 215.300 millones, al tiempo que las importaciones aumentaron solamente 0,4%, por 258.400 millones.

Pero la tendencia de fondo se mantiene sin cambios, pues en los cinco primeros meses del año, el déficit subió 7,9% frente al mismo periodo de 2017.

A pocas horas de entrar en vigor los aranceles estadounidenses, la Reserva Federal (el banco central estadounidense) alertó que una inminente guerra comercial es una "nube negra en un cielo azul" para la economía local.

Para la Fed, las incertidumbres generadas por los aranceles y políticas comerciales restrictivas pueden socavar las inversiones y la confianza de las empresas.