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Bolivianos viven la JMJ en Polonia junto al papa


Jóvenes de diferentes partes de Bolivia ya están en Cracovia. Participan de la Jornada Mundial de la Juventud que mañana recibirá al papa Francisco. La visita es polémica

La delegación boliviana en la Jornada Mundial de la Juventud
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27/07/2016

Una numerosa delegación de jóvenes bolivianos vive de cerca la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que mañana recibirá al papa Francisco, quien llega hoy y se quedará durante cinco días en Polonia, la tierra donde nació el papa san Juan Pablo II.

Luz Érika Limachi y Graciela Arandia son dos de las jóvenes cruceñas que integran dicha delegación y que han sido acogidas por familias de Cracovia, así como otros bolivianos que visitan esta ciudad y que comparten esta experiencia mediante las redes sociales. 

La delegación participó de actividades previas como celebraciones eucarísticas y jornadas de preparación con miras a la JMJ que se inauguró el martes. Se prevé la asistencia de medio millón de fieles.

Durante la primera jornada, una multitud entusiastas de jóvenes, con banderas y camisetas de sus países, se tomó literalmente el imponente casco histórico de la ciudad sin importar la llovizna.

En diversas partes de la ciudad, se puede apreciar la imagen del papa Juan Pablo II, ya sea en monumentos, en carteles y en todo tipo de recuerdos que son adquiridos por los visitantes.

Hoy, el papa Francisco llegará a Cracovia para quedarse durante cinco días en la que fue la diócesis que el cardenal Karol Wojtyla dirigió antes de convertirse en Juan Pablo II.

Antes del encuentro con los jóvenes, previsto para este jueves, encarará su primer encuentro delicado, con el presidente polaco, el conservador Andrzej Duda, en el Castillo Real de Wawel en Cracovia y con los obispos locales, una reunión a puertas cerradas que se desarrollará en la catedral, informó AFP.

Su llegada quedó empañada por el asesinato de un cura en Francia y por las reticencias de autoridades políticas y eclesiásticas a su mensaje en pro de los refugiados.

El papa que prefiere las periferias del mundo, que ha visitado los países más olvidados de América Latina y que defiende una iglesia pobre para los pobres, pronunciará todos los discursos en italiano menos uno que será en español. Llegará a las 16:00 hora local al aeropuerto internacional Juan Pablo II de Cracovia (Balice), donde tendrá lugar una ceremonia de bienvenida.

"Los católicos polacos no van a dar la bienvenida al papa que quieren, pero ante la actual situación social y política, reciben al papa que necesitan", sostiene el veterano vaticanista estadounidense John Allen en el sitio Cruxnow .

Un clero se resiste a Francisco

Con un clero ultraconservador, con nostalgia del carismático Juan Pablo II, que reinó del 1978 al 2005, aclamado por su papel en la caída del comunismo, Polonia se resiste a aceptar el mensaje de Francisco a favor de una iglesia más flexible y compasiva. Por ello la reunión este miércoles con los obispos va a ser el momento "más incómodo" para el papa argentino, escribió el vaticanista Christopher Lamb en una nota.

Muchos de ellos "no han estado de acuerdo con la línea de este pontificado", que insta a abrir las puertas de la iglesia a los "pecadores", a las madres solteras, a los divorciados vueltos a casar, a los migrantes.

Pese a los llamados del papa y a las directivas de la Unión Europea, buena parte de la sociedad polaca, así como las autoridades, se niegan a aceptar refugiados en su territorio.

El gobierno conservador y la primera ministra Beata Szydlo, profundamente católicos, no quieren que Polonia reciba migrantes porque consideran que son una amenaza para la seguridad.

Después del ataque terrorista dentro de una iglesia de Francia donde mataron a un sacerdote, hecho que fue condenado por el papa Francisco, las autoridades polacas no escatimaron recursos para evitar todo atentado durante la visita papal: 20.000 policías, 9.000 bomberos, 800 miembros de servicio de la protección del gobierno y 11.000 guardias fronterizos fueron movilizados para garantizar la seguridad.

"Estamos todos de duelo. Es inevitable. Hay que convertir la JMJ en la fiesta de la esperanza", comentó la francesa Elisabeth, de 20 años.

Como sus dos predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco visitará el jueves el santuario mariano de Czestochowa y el viernes el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, donde alrededor de 1,1 millones de personas, entre ellos un millón de judíos, fueron asesinados por los nazis.

La visita se concluirá el domingo con una multitudinaria misa presidida por Francisco, al término de la cual anunciará la sede de la próxima edición de la JMJ, probablemente un país de América Latina.



 




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