MUNDO

Bastenier: Un NO que resuena en toda América Latina


El No fue respaldado no solo por Álvaro Uribe Vélez, sino por amplios sectores que cuestionaron que el acuerdo "blindado" se haya hecho a sus espaldas

Colombia votos

02/10/2016

Sabíamos que el expresidente Álvaro Uribe Vélez es el mayor tribuno del pueblo que ha conocido Colombia en muchas décadas; sabíamos que el No a los acuerdos de paz con las FARC reclutaba muchos votos entre el pueblo más pueblo; sabíamos que, en cambio, el Sí encontraba mejor acomodo entre un votante razonablemente ilustrado, moderno como el propio presidente Santos; sabíamos que el mundo entero, desde Obama a todas las grandes instancias internacionales, la ONU en cabeza, pasando por el establishment nacional secundaban el Sí a la paz en versión Santos; sabíamos que votar no es muy del gusto de los colombianos que, como en esta ocasión, casi nunca pasan del 40% del censo, y eso creaba una gran incógnita. Pero no sabíamos que, contra todo pronóstico incluido el mío, iba a ganar el No, siquiera fuese por un reducidísimo margen de sufragios.

No sin habilidad maniobrera Santos ha hablado a las pocas horas de conocerse la catástrofe, casi diciendo que aquí no ha pasado nada, que, por supuesto, sigue siendo presidente de todos los colombianos, del Sí y del No, que no cesará en sus esfuerzos por lograr la paz hasta el último instante de su mandato que hoy, sin embargo, parece un tanto desmejorado, y que el alto el fuego con las FARC se mantiene, lo que es más dudoso puesto que los insurrectos estarán ya meditando como hacen frente a tan estruendoso fracaso.

El presidente, aunque a la fuerza ahorcan, ha anunciado asimismo inmediatas consultas con las fuerzas políticas, en especial con las que propugnaban el No, entre las que solo es digno de mención el Centro Democrático del expresidente Uribe. Y todo ello parece que apunta a una tentativa de salvar lo salvable, y en especial su propio mandato, pero el tribuno antioqueño será quien tenga mucho que decir en los próximos días.

El escritor Héctor Abad Faciolince ha afirmado que Colombia no puede ignorar a ese 49% largo que, como él mismo, votó por la tentativa de paz. Pero sí que puede. Y, en cualquier caso, el resultado es un desastre para el medio país que votó Sí, y posiblemente otro tanto, si se reanuda la guerra, para los que votaron que No, pero muy señaladamente para el crédito de todo el apoyo internacional congregado, sobre todo en América Latina, en torno a un Sí, que por una vez no distinguía entre bolivarianos y ‘occidentalistas’, Evo Morales y Mauricio Macri, por ejemplo. Es un No que sitúa con el pie cambiado a Colombia, al revés de lo ocurrido en experiencias anteriores para poner fin a guerras civiles como en El Salvador y Guatemala en los años 90.

Sin necesidad de tomar partido, sin preferir ningún resultado porque solo los colombianos tienen derecho a decidir, sí habría que subrayar que el país ha perdido una gran oportunidad de ensayar la paz, de redefinir qué quiere ser cuando sea ‘mayor’, puesto que el No carece de contenido programático positivo. Es la inmovilidad sobre el propio terreno.



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