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Argentina negocia en Washington para obtener un crédito del FMI


Las inversiones no llegaron. Un desembolso de $us 5.000 millones de las reservas no paró la devaluación del peso, que llegó al 15% en dos semanas 

Cerca de 300 personas de grupos de izquierda protestaron ayer frente al Congreso
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10/05/2018

La tercera economía de América Latina necesita dinero prestado. Después de haber roto con el Fondo Monetario Internacional hace 12 años, durante la era Kirchner, cuando pagó 9.600 millones de dólares. Mauricio Macri prometió insertar a Argentina al mundo, pero el mundo no está invirtiendo en Argentina como se esperaba. 

Los primeros ajustes, que el Gobierno calificó de graduales, suspendieron los subsidios a los servicios básicos y llevó a los argentinos a destinar hasta un tercio de su salario por el gas, la luz y el agua. “La situación está complicada para nosotros los laburantes”, dice Rodrigo F., un taxista que trabaja en el aeropuerto de Ezeiza. 

Aunque no se ha mencionado oficialmente, son 30.000 millones de dólares los que negociará en Washington el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Paradójicamente, ese ministro apareció, antes de ocupar la cartera, en un programa de televisión con un letrero de que decía “no volvamos al Fondo”. 

Por eso, en la conferencia de prensa anterior a su viaje a Washington, Dujovne resaltó que "estamos hablando con un FMI muy distinto. El FMI ha aprendido de las lecciones del pasado, así como todos lo hemos hecho".

 Para la analista Marina Dal Pogetto, de la consultora Ecogo, "no es una buena noticia para Argentina que en este momento esté yendo al FMI frente a un cierre de los mercados de capitales".

Macri explicó su decisión al referir que "durante los dos primeros años (de gobierno) hemos contado con un contexto mundial muy favorable, pero eso hoy está cambiando. Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando".
 
Las medidas de adentro

 Macri permitió la flotación de la moneda al eliminar el control de cambio que rigió durante el Gobierno de Cristina Kirchner (2007-2015). También eliminó subsidios y llegó a un acuerdo con los fondos especulativos para recuperar el crédito internacional.

Para enfrentar la depreciación del peso, que alcanzó el 15% en dos semanas, el Banco Central decidió la semana pasada un alza de la tasa de interés de referencia a 40% anual, la más alta del mundo. Es decir, si alguien lleva dinero a Argentina, lo cambia en pesos y lo deposita en un banco, en un año tendría un 40% más. La medida se tomó para incentivar el ahorro en pesos y evitar la fuga de capitales a Estados Unidos. 

Pero esa tasa tan elevada puede afectar el crecimiento, según lo admitió Dujovne la semana pasada. Además de la depreciación, Argentina lucha con una inflación de más de un dígito (24,8% en 2017) y con el déficit fiscal cuya meta rebajó del 3,2 al 2,7% del PIB la semana pasada.

El Gobierno se fijó una meta de inflación del 15% para este año e insiste en que no será modificada, aunque el propio FMI la proyectó en 19%.

Dujovne mantuvo contacto ayer con el economista jefe de la división del Hemisferio Occidental en el FMI, Alejandro Werner, en la sede de la
institución financiera en Washington. Hoy debe reunirse con Cristina Lagarde, presidenta del FMI. Argentina pedirá un acuerdo financiero 'stand by' de alto acceso. Estos procesos duran seis semanas. Se paga en tres años o hasta en cinco. 

Comparación

En estos días, con un dólar se puede comprar en Bolivia hasta seis kilos de sal, mientras que en Argentina, solo uno; los precios de la ropa en la calle Florida de Buenos Aires llegan a la mitad de la que se vende en el casco viejo en Santa Cruz. 

El ministro de Economía, Mario Guillén, descartó que el rescate por $us 30.000 millones que pidió Argentina al Fondo Monetario Internacional tenga efectos en la economía boliviana, aunque el exsecretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería de Argentina, Carlos Bianco, considera que uno de los primeros efectos, por ser un país vecino de Bolivia, va a ser la disminución de las remesas.

“A nosotros no nos afecta. Estamos volviendo a esas épocas en los que los gobiernos están pidiendo auxilio al FMI. Pero ellos están cumpliendo con los pagos por la compra de nuestro gas”, señaló Guillén. Bianco explicó que la deuda externa del Estado (60%), la devaluación y pérdida de sus reservas internacionales fueron factores que incidieron en la “mala senda" de la economía argentina. 



 




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