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EVOLUCIÓN

La homosexualidad empieza en el útero, según un estudio




19 de Mayo de 2013 | Ed. Impresa

Otros estudios se han concentrado en el valor adaptativo de esta orientación sexual


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Hay cambios hormonales que mantienen el desarrollo del feto. Eso crea una ‘resistencia’ a las hormonas del sexo opuesto que puede ser heredada por los hijos. No se halló ningún ‘gen gay’

 

Science/R.Biology  - jmendez@eldeber.com.bo

 

Desde un punto de vista darwiniano, la homosexualidad no debería estar por aquí. No es la mejor manera de transmitir los genes y tampoco se han identificado ‘genes gay’. 

La explicación no está solo en el ADN. A medida que un embrión se desarrolla, los genes relacionados con la sexualidad se activan y se desactivan en respuesta a la fluctuación del nivel de hormonas en el útero, producidas tanto por la madre como por el hijo. 

Esta especie de tira y afloja beneficia al feto, manteniendo el desarrollo masculino o femenino en un curso firme incluso entre los picos hormonales. Pero si estos cambios epigenéticos (celulares, ambientales o de otros tipos) persisten una vez que el niño nace y esa persona tiene, a su vez, hijos propios, algunos pueden ser homosexuales. 

El geneticista de la evolución William Rice afirma que hay una razón por la que la homosexualidad no ha desaparecido. 

No solo la testosterona

De acuerdo con los conocimientos convencionales, un embrión nace varón cuando un gen del cromosoma ‘Y’ dispara el desarrollo de los testículos, que comienzan a producir hormonas sexuales masculinas, incluyendo a la testosterona, ocho semanas después de la gestación. Sin cromosoma ‘Y’,  por lo tanto sin testosterona, el embrión nace hembra. 

Pero la testosterona no lo explica todo. Por alguna razón, los fetos femeninos son expuestos a pequeñas cantidades de la hormona de sus gándulas suprarrenales, la placenta y el sistema endocrino de la mamá. 

En varios puntos clave de la gestación, los fetos varones y hembras son expuestos a cantidades similares de testosterona. Estos niveles hormonales pueden incluso ser más elevados de lo normal en las hembras y más bajos de lo normal en los varones, sin que haya ningún efecto en las estructuras genitales ni cerebrales. 

Rice y sus colaboradores estaban intrigados por estudios que mostraban cómo los fetos varones y hembras respondían de manera diferente a las hormonas que los rodeaban, incluso cuando una hormona está temporalmente elevada. 

En su estudio, publicado en The Quarterly Review of Biology, los autores proponen que hay diferencias en la sensibilidad a las hormonas sexuales como resultado de cambios epigenéticos. 

Estos cambios no afectan la estructura de los genes. Las modificaciones epigenéticas en momentos en que la testosterona ejerce sus efectos en el feto pueden atenuar o incrementar la actividad de la hormona. Estos cambios implican alteraciones en las proteínas que unen a las cadenas de ADN; por tanto, pueden transmitirse a la descendencia 

PUEDE SER REMANENTE DE UNO DE LOS PADRES

 Según los investigadores, la homosexualidad puede ser un remanente de la propia resistencia prenatal de uno de los padres a las hormonas del sexo opuesto. 

Estas ‘epi-marcas’ que ajustaron los genes paternos para resistir el exceso de testosterona, por ejemplo, pueden alterar la activación de genes en las zonas del cerebro del niño involucradas en la orientación y atracción sexuales. 

“Estos cambios epigenéticos protegen al padre y a la madre durante su propio desarrollo”, aclara Rice.

El beneficio inicial para los padres puede explicar por qué el rasgo de la homosexualidad persiste a través de la evolución, afirma. 

“Los autores han hecho un gran trabajo proporcionando un mecanismo para la variación genética, sobre todo en una modificación que no se puede esperar que persista porque está fuertemente ligada a la reproducción", dice la bióloga evolutiva Marlene Zuk, de la Universidad de Minnesota. 

Agrega que pasar de cambios en la expresión génica a explicar por qué alguien se siente atraído por una persona del mismo sexo es una cuestión para la que la ciencia nunca podrá llenar todos los espacios en blanco. 

   NATURALEZA    

No solo cuestión de los humanos

 

1  Un 6% de las parejas de cisnes negros australianos está formado por machos.

2   Entre las ovejas macho, un 8% es atraído solo por parejas del mismo sexo.

3  Un 14% de las parejas de gaviotas está formado exclusivamente de hembras. 

4  Si uno de dos gemelos idénticos es gay, hay un 20% de probabilidades de que el otro también lo sea. 





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