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REVISTA EXTRA
Kathrin Barboza
12 de Enero de 2014 | Ed. Impresa
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Me dicen: ahi viene la ‘batichica’. La bióloga  cochabambina  mantiene firme su pasión por el estudio de los murciélagos pese a los riesgos de ese oficio

Por:  Ana María Copa Vásquez  -  Fotos: Kathrin Barboza /Daniel James/O. Jiménez-Robles/M. Tutle/M. Peñaranda/R.Paca

Hasa la mayor parte de su tiempo dentro de cuevas, en medio de lagunas o caminando por la noche en todo tipo de terrenos siguiendo el rastro de murciélagos, esas criaturas nocturnas nada adorables para muchas personas. 

Hubo un momento en que el dolor de las ampollas en sus pies provocadas por una caminata de siete horas y por la incomodidad de andar con botas de goma en un sitio húmedo y pedregoso le hicieron llorar. Y en varias ocasiones ha sido presa del implacable ataque de mosquitos y garrapatas que incluso llegaron a provocarle alergias. No siempre anda bien emperifollada, ya que el trabajo de campo que realiza le exige usar atuendos más simples y ligeros, pero pese a todo asegura disfrutar “muchísimo” lo que hace cada día.

El rostro emocionado y siempre risueño de Kathrin Barboza Márquez cada vez que habla de la actividad a la que se dedica desde hace 10 años así lo confirman.

Esta joven cochabambina, de 30 años, estudió Biología en la Universidad Mayor de San Simón y antes de graduarse en 2007, descubrió su pasión por el mundo de los murciélagos, mamíferos que asegura que hay que proteger por el importante rol que también cumplen en la naturaleza.  

Con una rebosante sencillez, la hija única de los esposos Mario Pablo Barboza Céspedes (teólogo) y María Alcira Márquez Zurita (ama de casa), ambos cruceños, se muestra plenamente predispuesta a contar sus emocionantes experiencias y los logros nacionales e internacionales que está alcanzando.  No por nada es considerada la primera científica boliviana en ganar la beca del programa de la Unesco y la Fundación L’Oreal para jóvenes científicas (2012).

Y en octubre de 2013 ha sido destacada entre las ‘10 mujeres que lideran la ciencia en América Latina’ por la BBC. En una publicación especial, ese medio periodístico con sede en Londres entrevistó a esta profesional boliviana junto a otras científicas de países latinoamericanos para revelar su gran amor  por la investigación.

Ello en el marco del programa 100 mujeres: la mitad del mundo habla’ en la que la BBC explora los retos de las mujeres en el mundo.

Y otro de los logros de esta joven bióloga ocurrió en 2006, cuando junto a una colega  (Aideé Vargas) rencontraron al murciélago Nariz de Espada, mamífero que se creía extinto en Bolivia desde los 30.

 

Una curiosa afición
Por su  gran pasión por el estudio de los murciélagos, algunos de sus conocidos le han puesto un apodo
“Sí, casi siempre me dicen: Ahí viene la batichica”, comenta entre risas. Y ella no es indiferente a tal sobrenombre ya que su email (‘Batikathrincita’), a través del cual pudimos contactarla, también hace alusión a su afición por esos curiosos animales  noctámbulos.

 Pero, ¿cómo empezó tu interés por los murciélagos?
A inicios de 2003, llegó a la universidad Luis Aguirre, un profesor nuevo. Era un joven entusiasta que estudiaba a los murciélagos. Asistí a una charla que dio sobre la importancia de esos mamíferos y me impactó  conocer lo importante que son para la naturaleza y su  gran diversidad de especies.

Ese mismo año hice un curso con una profesora alemana (Elisabeth Kalko) sobre bioacústica en murciélagos (los ultrasonidos que estos emiten). Decidí involucrarme más en el tema y entré al Programa para la Conservación de Murciélagos de Bolivia, que es donde me he formado y he crecido como investigadora. A partir de ese momento, los murciélagos se han convertido en mi pasión.

Al revisar tus fotos, te veo dentro de cuevas, en medio de pozas o agarrando murciélagos por la noche…¿No sientes miedo? ¿No preferirías estar haciendo un trabajo de oficina?
Me encanta lo que hago y la verdad me siento más segura en el campo, rodeada de la naturaleza, que en la ciudad, con tanta gente.
Disfruto mucho de mi trabajo y sobre todo de admirar los paisajes y animales silvestres.
No me imagino estar haciendo un trabajo de oficina todo el tiempo. Si bien al volver de los viajes debo hacer informes, lo que implica trabajar en oficina o en casa, es otro ritmo de trabajo.

 ¿Qué pensabas o qué sentías antes cuando veías un murciélago cerca? Y ahora, ¿qué te provocan esos animales?
Nunca les tuve repugnancia ni nada por el estilo, los veía como un animal más de la naturaleza.
 Sin embargo, ahora después de estudiarlos tanto y seguir aprendiendo de ellos, me emociono cuando tengo un murciélago cerca. De inmediato trato de informar a las personas sobre lo importantes que son. También me gusta la fotografía, por lo que paso   tiempo tomándoles fotos.

 ¿A qué peligros o riesgos tuviste que enfrentarte?
Una vez nos tocó caminar todo el día y al regresar al campamento estábamos llenos de garrapatas.

Por la noche, mientras dormía y sin darme cuenta, me rasqué tanto que al despertar tenía las piernas hinchadas. Fuí al pueblo más cercano, que estaba como a seis horas, donde para colmo había paro de médicos y no pudieron atenderme. Me compré un litro de alcohol que lo acabé en menos de tres horas. Tuve que esperar un día más para que me curaran. Me inyectaron dos antihistamínicos fuertes para bajar la hinchazón.

En otra ocasión nos tocó caminar mucho por un terreno difícil. A raíz de eso y de las botas de goma que usaba, me llené de ampollas en los pies. Lloré mucho mientras reventaban las ampollas. Andamos unas siete horas.

 Con todo eso, ¿alguna vez te arrepentiste de tu trabajo?

En estos 10 años de labor, solo en dos ocasiones en las que el trabajo fue realmente duro me cuestioné lo que estaba haciendo, pero nunca me he arrepentido ni lamentado. Disfruto  al máximo lo que hago. Mi familia y mis amigos me apoyan. Me preguntan: ¿cómo están los ‘murcis’?. Han aprendido a quererlos y a protegerlos.

Acumulando éxitos
Pasión, entusiasmo, sencillez y responsabilidad son claves para alcanzar el éxito, asegura Kathrin Barboza, quien desde corta edad fue mostrando eficiencia en todo lo que se le encomendaba.
“A veces hay que sacrificar muchas cosas a nivel físico, mental o emocional para tener la satisfacción de alcanzar metas”, enfatiza. 
Pero algo que esta joven dice que no perdió ni perderá nunca es la fe en Dios, lo que según ella le abrió el camino a sus objetivos.



 ¿Qué es lo mejor que te pasó en tu carrera profesional?
Tengo la fortuna de decir que me han pasado muchas cosas buenas. Una de las más gratificantes es ver el cambio de percepción de las personas sobre los murciélagos. Me emociona ver cómo van entendiendo sus beneficios  y la importancia de protegerlos.
Además me enorgullece haber sido la primera boliviana en recibir la beca For Women in Science, de la Unesco-L’oreál. Pasé una semana increíble en París, donde recibí el premio  junto a otras 14 investigadoras jóvenes y cinco grandes científicas que mostraron la importancia de la mujer en el trabajo científico. Verme entre ellas con mi proyecto de murciélagos es una experiencia que nunca olvidaré.

 ¿Cómo recibiste la noticia de haber sido elegida una de las 10 científicas relevantes de América Latina por la BBC ?
Fue una sorpresa emocionante. Ver que el resultado del esfuerzo y sacrificio de estos años no ha pasado desapercibido es algo gratificante. Al mismo tiempo es una gran motivación y reto para seguir dando lo mejor de mí.

 ¿En qué trabajas ahora?
Me encuentro analizando los datos de mi primer año de investigación del doctorado y, además, estoy trabajando como investigadora asociada en la Asociación Boliviana para la Investigación y Conservación  de Ecosistemas Andino-Amazónicos, cuya sede está en la ciudad de La Paz, donde desarrollo algunas consultorías y proyectos de investigación dedicados a la conservación en general.

 ¿Qué fortalezas, debilidades y oportunidades ves en Bolivia en investigación biológica?
Si hubiera más apoyo y credibilidad en nuestro trabajo de parte de las autoridades nacionales, creo que seríamos uno de los países con mayores aportes a la investigación y conservación.
Bolivia tiene grandes biólogos que, por falta de oportunidades, están trabajando en otros países. Y los que todavía se encuentran aquí lo pueden hacer gracias al apoyo de instituciones internacionales que confían y creen que en el país  sí se puede hacer investigación de alta calidad.

Nos falta creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad para sacar adelante nuestro país en cuanto al ámbito científico. Y  hace falta dar oportunidad a la gente joven que vuelve de afuera con la ilusión de aportar al país el conocimiento aprendido.

 ¿Cómo te ves de aquí a 5 o 10 años?¿Cuáles son tus metas?
Me veo todavía haciendo lo que me apasiona y compartiendo el trabajo y la experiencia de todos estos años con gente joven, entusiasta y decidida a trabajar por la conservación de la naturaleza.
Me gustaría seguir desarrollando proyectos de investigación cuyos resultados puedan contribuir de una manera real a la conservación, no solo de los murciélagos, sino de su hábitat y del medio ambiente en general.

 ¿Qué lecciones te están dejado tu trabajo y tus viajes?
Aprendí a  convivir con todo tipo de personas y  a aceptarlas como son. Considero que he crecido a nivel personal y profesional. Mi mente se ha abierto mucho al conocer diferentes países y culturas y he aprendido a valorar el trabajo en equipo.
Sin embargo, con mucha tristeza tengo que decir que en ocasiones he vuelto al país con todo el entusiasmo para compartir lo aprendido afuera y me he chocado contra una pared. Algunos colegas pensaban que venía a quitarles su trabajo o a entrometerme en sus investigaciones o simplemente no creían que una chica de mi edad  tenía algo que ‘enseñar’.  No obstante, hay gente que  sí ha sabido reconocer mi esfuerzo.
 
Otra de sus pasiones
No todo es trabajo. Además de la biología, Kathrin Barboza disfruta de la práctica de pilates, un conjunto de ejercicios físicos a los que dedica entre cuatro y siete horas al día. Esa actividad que inició de forma accidental, hoy se ha convertido en otra de sus pasiones. 
Actualmente es instructora y miembro del directorio de Mundo Pilates, un centro especializado en esa técnica en Cochabamba.

“Conocí la práctica de pilates por una lesión que tuve en la espalda a raíz de un  accidente que sufrí en uno de mis viajes. Me gustó, me curé  y empecé a tomar conciencia sobre la importancia de una buena postura.  Me ayuda  a despejar mi mente”, relata.
Además confiesa su interés por la repostería y en sus días libres  su mayor entretenimiento es mirar una buena película en casa.  

Por el momento se mantiene soltera. No acostumbra salir seguido, pero cuando hay oportunidad le gusta compartir de gratos momentos con sus amigos. Con su familia siempre dedica un tiempo de oración y a leer la Biblia

EL ESTUDIO, UNA DE SUS PRIORIDADES

Interesada por la biología desde el colegio. Estudió en el colegio Domingo Savio de Cochabamba. Kathrin asegura que siempre le gustó la materia de ciencias naturales y biológicas. “Me gustaba mucho los temas que veíamos sobre el medio ambiente y la conservación”, explica.
Estudios universitarios. Cursó la carrera de Biología en la Universidad Mayor de San Simón (Cochabamba), de donde se graduó en 2007. “Una amiga que estudió Biología me contaba de qué se trataba esa carrera y así decidí qué eso era lo que quería. “Muchas personas me decían que no tenía futuro porque no era una carrera que dé mucho dinero, pero yo siempre pensé que uno debe estudiar y hacer lo que le gusta”, puntualiza.
 
Posgrado. Entre 2008 y 2010 cursó una maestría en Biología y Conservación de Áreas Tropicales en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de España, en convenio con la Universidad Central de Quito. Ahora concluyó su primer año de investigación del Doctorado en Ciencias Biológicas en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

RECONOCIMIENTOS

2008. Obtuvo una beca del Smithsonian Tropical Research Institute para desarrollar un proyecto con murciélagos insectívoros en la famosa  Isla Barro Colorado.

2010. Consiguió la beca Young Explorer Grant, de la National Geographic Society, para trabajar con murciélagos insectívoros en Beni.

2012. Fue la primera boliviana en obtener la beca For Women in Science, de la Unesco-L’oreál, para trabajar con murciélagos urbanos en Cochabamba y Madrid.

2013. Fue reconocida entre “las 10 mujeres que lideran la ciencia en América Latina” por la BBC de Londres. Ese mismo año  recibió el premio TOYP 2013 (The Outstanding Young Person-Bolivia) de la Cámara Junior Internacional como “joven boliviana sobresaliente en desarrollo científico y tecnológico”.

 







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