La Iglesia católica condena linchamientos
El cardenal Julio Terrazas y el arzobispo Sergio Gualberti, por separado, lamentaron y se pronunciaron sobre las muertes a manos de pobladores. Un llamado a la paz

EL DEBER Y AGENCIAS

La Iglesia católica de Bolivia condenó los linchamientos  como una forma de hacer justicia. El cardenal Julio Terrazas y el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, llamaron, por separado, a respetar la vida, al indicar que es un don sagrado dado por Dios.

 Ambos líderes se refirieron a los ajusticiamientos ocurridos recientemente en Ivirgarzama (zona de Chapare) y en dos pueblos de Potosí, donde asesinaron a tres presuntos homicidas.

Los tres linchamientos ocurrieron en una semana.

 Uno de los hechos de sangre ocurrió Colquechaca (Potosí), donde enterraron vivo a un joven  de 17 años de edad sindicado de una violación.

En Ivirgarzama quemaron a un joven después de acusarlo de matar a un chofer y robarle su motorizado; mientras en Uncía (Potosí) ocurrió un hecho similar.

La comunidad Pedro Lorenzo (carretera a Camiri) recibió ayer al cardenal Julio que llegó para compartir con ellos la eucaristía dominical. Fue ahí que les pidió que sean una auténtica comunidad de vida y que se mantenga la esperanza de vivir aún en medio de tantos signos de muerte acontecidos en el país. En ese sentido, les animó a vivir la experiencia del encuentro con Cristo que da la vida.

Víctimas

Por su parte, el arzobispo Gualberti, durante la homilía dominical, que ofició desde la Basílica Menor de San Lorenzo, dijo que no es linchando a un adolescente que se hace justicia. “No quiero ni puedo creer que ese menor de edad y otros que  están involucrados en actos delictivos sean unos descarriados, incorregibles que hay que eliminar. Si llegan a esos extremos es porque muchos de ellos son las primeras víctimas de familias destrozadas y divididas, jóvenes que no han experimentado el amor, que no han sido educados para valorar la vida, seducidos por nuestra sociedad competitiva y engañosa que les presenta el espejismo de la diversión, del enriquecimiento fácil y del éxito a como dé lugar”, dijo Gualberti, 

El prelado explicó que no se puede ser indiferente ante los crímenes que se cometen y por el contrario hay que condenarlos. Sin embargo, considera que no es la población la que debe hacer justicia por mano propia.

Gualberti señaló que se debe tener en cuenta que muchas veces los jóvenes llegan a esos extremos por problemas estructurales de la sociedad, ya que ellos son las primeras  víctimas de familias destrozadas y divididas.

"La muerte, disfrazada de violencia callejera, de droga, de alcohol y de alienación de una sociedad consumista y hedonista que sigue sembrando muchas víctimas entre los jóvenes y adolescentes", reflexionó el religioso.

El Ministerio de Gobierno fijó su posición el viernes pasado anunciando el envío de un contingente policial hasta la población de Colquechaca para rescatar el cuerpo del joven que fue enterrado vivo. El viceministro Jorge Pérez manifestó su esperanza de que el Ministerio Público dé con los responsables 

     En pocos días      

Acusados de matar a un taxista
El primer caso se reportó en la población Tres Cruces, provincia José María Linares, donde dos personas, acusadas de estrangular a un taxista, fallecieron totalmente calcinadas por manos de pobladores

Enterrado vivo
El segundo hecho violento se registró cuando un joven de 17 años, fue enterrado vivo en el municipio Colquechaca, al norte de Potosí. El ajusticiado fue acusado de haber quitado la vida a una mujer.

Los deudos en Chapare
Roberto Ángel Antezana de 29 años de edad, supuesto atracador que fue flagelado y quemado vivo en Ivirgarzama (Chapare), deja un hijo de 8 años de edad y una concubina embarazada de dos meses. 

“El delito de todos se vuelve de nadie”
Godofredo Reinicke / Exdefensor Del Pueblo

Ante la ausencia de la justicia estatal, se ha tergiversado el tema de la justicia comunitaria, que en esencia tiene sus normas acordadas en la comunidad.

 El delito de todos se vuelve delito de nadie. Tiene que sancionarse la actitud de tomar la justicia por mano propia. En los pueblos donde ocurren estos hechos muchos participan de una manera u otra. La justicia ordinaria debe tener presencia física en todo el país. Entre las situaciones que hacen que ocurran estos lamentables episodios están la retardación judicial; es decir que la gente no tiene fe en que los procesos vayan a terminar en un tiempo prudente. Tiene que haber algún sistema para que el Gobierno y el Ministerio Público ingrese a investigar en los lugares donde la gente mató.  

También tiene que haber una concienciación a la población y a los operadores de justicia. 

Por otra parte, los familiares de las víctimas acuden a la Fiscalía que empezará un juicio que puede convertirse en un viacrucis. Uno no puede estar de acuerdo con que la gente mate.