Los tambos son parte de la historia de Santa Cruz
Tradición. El Limpio fue construido en 1880 y el Brunó en 1911

Igor Ruiz Zelada

Son una parte de la historia de Santa Cruz que se recuerda en septiembre de cada año. Se trata de los tambos Limpio, Brunó y Comercio, cuyos vecinos del antiguo pueblo se sentaban por las noches a conversar en el patio central mientras que los niños jugaban tuja o a las escondidas.
Con el acelerado crecimiento que experimentó la ciudad en los años 50, la arquitectura fue cambiando y muchas de sus edificaciones fueron derribadas.
El Tambo Brunó, que proviene del apellido francés Bruneaux, ubicado en la esquina de las calles Moldes y Chuquisaca, está a punto de desaparecer porque las pequeñas parcelas fueron vendidas por los propietarios y los nuevos dueños cambiaron el estilo arquitectónico.
Este conjunto de viviendas perteneció a los esposos Prudencio Arana y Juana Montaño y los actuales moradores estiman que fue construido en 1911.
Pero más viejo es el Tambo Limpio, del que quedan dos casas sobre la calle Junín, casi esquina Santa Bárbara.
Su propietario, Hugo Cascales, yerno del armero Facundo Velasco, estima que fue edificado en 1880.
“Las ripas del techo en las que se asientan las tejas son de palma que todavía pueden aguantar muchos años más. No pensamos venderlo”, aseguró Cascales.
En la calle Ballivián, entre Cobija y Tarija, aún queda una hilera de pequeñas casas del antiguo Tambo Comercio cuyas habitaciones están alquiladas a tiendas que fletan trajes de fantasía. Lamentablemente los inquilinos no conocen su historia.

  Testimonios 

Herman Díaz | Tambo Brunó
En 1950 mi padre compró una de las habitaciones donde hoy siguen viviendo mi madre y mi hermano. En esta barriada, por donde llegaban los carretones con productos desde las provincias, se fundó el Club Real Santa Cruz, en 1960.

Hugo Cascales |  Tambo Limpio
El nombre de ‘Limpio’ se lo dieron porque alrededor había muchos basurales. Este era el camino al río Piraí que pasaba por la actual avenida Cañoto. En esta casa mi suegro, Facundo Velasco, instaló una armería, ahora yo tengo un taller.