Existe protección contra vientos y no contra sismos
Panorama. Las estructuras suelen reforzarse contra ráfagas de viento, que son comunes

Carmela Delgado

Es casi imposible evitar las catástrofes naturales producidas por un terremoto.  Pese a tener condiciones y una normativa en base a cálculos de estructura asísmica, Chile no pudo evitar el desastre; sin embargo, es aconsejable tener edificaciones con bases sólidas y resistentes para cualquier eventualidad.
En Bolivia no se contempla un diseño contra sismos debido a que este fenómeno es moderado. Aún así, las estadísticas muestran que desde abril del año pasado a la fecha han ocurrido 20 sismos. Según los registros del Observatorio de San Calixto, quince de ellos han sido perceptibles en diferentes regiones.
La zona de los valles, en el departamento de Cochabamba, es la más afectada. Los bolivianos guardan en la memoria el 22 de mayo de 1998, cuando las poblaciones de Mizque, Aiquile y Totora fueron sacudidas por un terremoto que cobró la vida de cerca de 80 personas.
En Santa Cruz también se registraron temblores. El último ocurrió el pasado 23 de enero en Yapacaní, donde algunas viviendas resultaron afectadas.
El ingeniero calculista, Pitter Subirana, asegura que en Santa Cruz ninguna edificación, salvo raras excepciones, tiene incluido el factor antisismo, porque no es una región donde se produzcan este tipo de movimientos. Sin embargo, sostiene que en los lugares donde hay posibilidades de que sucedan se hace un cálculo estructural, que ya está determinado en la teoría, el mismo que pasa, entre otros elementos, por reforzar los muros para evitar que colapsen.
Pese a ello, si el fenómeno llega con tanta fuerza, como lo hizo en Chile o Japón, que son países que levantan sus estructuras con cálculos asísmicos, igual sufren daños.
“En Santa Cruz hubo temblores que no han siginificado problemas, porque tenemos un factor que nos favorece, el viento”, dice Subirana.
Según el experto, a la hora de construir edificios altos en Santa Cruz se efectúa el cálculo estructural tomando en cuenta la velocidad del viento. Curiosamente, el soporte que se emplea para paliar el embate de las ráfagas resulta útil para resistir un movimiento telúrico.
Ahora bien, el hecho de que una edificación contemple una estructura antisismo no es un estímulo para la población cruceña, dice Kaent Shimabururu, que forma parte de la oficina de copropietarios del edificio Gran Grigotá, una de las pocas edificaciones que ha puesto énfasis en este factor.
Los propietarios de dicho edificio son japoneses y, por la experiencia de su país, concibieron el proyecto con una estructura sólida, pese a que los costos serán más elevados.
Países como Chile, que tienen características sísmicas, están obligados a tener una fuerte regulación a la hora de construir. Consideran una serie de precauciones para que las construcciones se mantengan en pie y los daños sean mínimos.
La clave para ello está en la estructura y en los análisis previos que haga un ingeniero en la materia. Ambos principios, efectuados bajo la regulación de una norma, deben asegurar la supervivencia de la construcción. Al momento de diseñar la estructura de una edificación se realiza una muestra de cada elemento estructural y su comportamiento de acuerdo a las cargas de uso que afectan a la construcción: peso de las personas, carga de viento, de nieve, de agua y de sismos. Esto permite conocer el grado de esfuerzo que hacen las estructuras y la resistencia de los materiales.
El ingeniero chileno Ricardo Montenegro Toledo conoce al detalle la normativa de su país. Considera que Bolivia debe empezar a contemplar una similar.
Insiste que es fundamental hacer un control de calidad de todos los aspectos de la estructura y el diseño debe ser lo más rectangular posible, que todas las cadenas, vigas y columnas formen una estructura sólida, que no deforme la edificación. Hay que considerar que cuando ocurre un sismo es la tierra la que se mueve y la edificación debe tener la capacidad de mantenerse firme.
El profesional asegura que la norma es fundamental para estar preparado ante un fenómeno, porque hay que diseñar no sólo las instalación de servicios básicos (luz, agua, teléfono), sino también la del gas domiciliario, que puede ocasionar catastróficos accidentes si no se toma en cuenta.
“Santa Cruz es privilegiada porque no tiene actividad sísmica ¿pero quién puede asegurar que no pueda ocurrir un terremoto?”, advirtió Montenegro.

Hay un mayor peligro con la autoconstrucción
Los ingenieros civiles aseguran que en reiteradas oportunidades se quedan sin empleo, porque las personas prefieren un sistema de construcción precario sin el asesoramiento de un profesional, sin tomar en cuenta la seguridad de sus viviendas. En muchas ocasiones la gente opta por los conocimientos que le pueda proporcionar un albañil antes que un experto en el área.
Estiman que alrededor de un 60% de la población construye de forma precaria, por eso en tiempos de fuertes vientos se desploman bardas o construcciones.
La presidenta del Colegio de Arquitectos, Rim Safar, considera que un 80% de la ciudad lo construye el ciudadano y sólo un 20% queda en manos de los profesionales entendidos en el tema.
Pitter Subirana, como ex presidente de la Sociedad de Ingenieros, sostiene que es importante la participación profesional en las construcciones, pero asegura que en este problema hay una responsabilidad compartida “entre el ciudadano que edifica sin tener las condiciones ni el conocimiento y el municipio que permite tales edificaciones por falta de control y seguimiento”.
Recordó que como Sociedad de Ingenieros se ha pedido al Plan Regulador que toda edificación arriba de 200 metros de alto tiene la obligación de presentar todos sus proyectos estructurales, hidrosanitarios contra incendios y eléctrico telefónico; además del diseño arquitectónico. “Todo proyecto que ingrese al Plan Regulador debe contar siempre con todos sus proyectos y ahora estamos viendo también que ingresen con sus proyectos de gas domiciliario, porque eso puede ser muy peligroso y puede ocasionar bastantes problemas, porque aunque no exista un temblor y ocurra una simple fuga de gas puede provocar un incendio”, sostuvo.

Hay grados de control
Edmundo Farah Oficial Mayor  de Planificación
El Código de Urbanismo y Obras tiene más de 15 años, pero establece los grados de control de seguridad de lo edificado en la ciudad, esto quiere decir que las construcciones que son calculadas por los ingenieros se enmarcan en las normas de seguridad de la cantidad de fierros que tiene que usar, qué tipo de hormigones y otros elementos a contemplar, para estar previsto en caso de un sismo, si llegara a ocurrir; aunque no estamos en una zona de peligro y la intensidad es muy baja. Donde están ocurriendo terremotos son lugares preestablecidos, porque son zonas sísmicas.
Lo grave en la ciudad se ve en lo clandestino, todo lo que son las construcciones que la gente hace sin tomar las medidas necesarias ni contemplar las normas. La única ventaja que tenemos es que son construcciones de una planta, pero eso no quiere decir que los daños son menores; pero quiero aclarar que lo que la municipalidad aprueba está en base a las normas de construcción que tienen que ver con lo urbano y lo arquitectónico.
El mismo Código establece que cada plano ingrese con su proyecto de cálculo firmado por la Sociedad de Ingenieros que necesariamente tiene que ver con el tema de control. El ingeniero calculista es el que tendría que ver el control antisismo, para ello el Código de Urbanismo exige que se presente la firma de un ingeniero avalado por la Sociedad de Ingenieros.

  Para tomar en cuenta  

- La ONU insistió en la importancia de construcciones antisísmicas al señalar que todos los nuevos edificios públicos, como las escuelas, los hospitales y las fábricas son infraestructuras críticas que se deben construir conforme a las normas sísmicas existentes.

- Paradójicamente, en las construcciones antisísmicas los temblores se perciben más potentes que en la realidad, ya que para evitar que las estructuras colapsen éstas deben ser más flexibles.

- Para que una edificación sea antisísmica debe tener una geometría sencilla en planta y en elevación. Las formas complejas, irregulares o asimétricas causan un mal comportamiento cuando la edificación es sacudida por un sismo.

- Entre más liviana sea la edificación menor será la fuerza que tendrá que soportar cuando ocurre un terremoto. Grandes masas o pesos se mueven con mayor severidad al ser sacudidas por un sismo.

-  La ausencia de supervisión técnica ha sido la causa de daños y colapsos de edificaciones que aparentemente cumplen con otras características o principios de la sismo resistencia.

- Es muy importante garantizar la calidad de los materiales con que se construye la obra. Se minimizan los riesgos.