REVISTA EXTRA

T-Mobile y Sprint una fusión 5G


Avances en la red. Sprint, la compañía del empresario de origen boliviano, Marcelo Claure, sienta las bases, junto con T-Mobile, para crear una nueva empresa capaz de desarrollar una red telefónica móvil ultra rápida 5G, vital para las nuevas aplicaciones de internet. La tecnología 5G ofrece un prometedor futuro para el Internet de las Cosas

2. Expectativa. Se espera que la red 5G comience a funsionar ya en 2019.
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06/05/2018

Los grupos de telecomunicaciones T-Mobile y Sprint llegaron a un acuerdo de fusión en Estados Unidos para crear una nueva empresa capaz de desarrollar una red telefónica móvil ultra rápida 5G, vital para las nuevas aplicaciones de internet.

El anuncio puso fin a largos meses de intentos abortados de acercamiento entre las dos firmas, que cuentan con unos 127 millones de abonados solo en Estados Unidos y podrían rivalizar con los gigantes del sector como Verizon y AT&T. El director general de T-Mobile en Estados Unidos, John Legere, dirigirá la nueva entidad.

La nueva empresa será la “única con capacidad de crear una amplia y profunda red de 5G a nivel nacional”, dijo el CEO de T-Mobile, John Legere, en un video junto al de Sprint,  el empresario de origen boliviano, Marcelo Claure, publicado en su cuenta de Twitter.

Esta fusión les facilitará acelerar su desarrollo en el área de la 5G, la internet ultra rápida, que permitiría desarrollar la utilización de internet móvil mediante los objetos conectados.

El comunicado destaca que las sinergias resultantes de la fusión deben totalizar $us 6.000 millones. La compañía llevará el nombre de T-Mobile y será un actor dominante en el sector de la telefonía móvil, el video e internet de banda ancha en Estados Unidos.

¿Qué se podrá hacer?

Permitirá, entre otras cosas, navegar a velocidades de vértigo superiores  a 1 Gbps. Esto supone multiplicar por diez la velocidad actual de navegación de transmisión de datos (Vale decir, 1.000 veces mayor que la de la red LTE). Esta quinta generación será la base tecnológica de los desarrollos del Internet de las Cosas, con vehículos automatizados y casas conectadas a las ciudades inteligentes. 

Promete ser hasta 100 veces más rápida que los sistemas inalámbricos actuales. A pesar de que los dispositivos ahora no tienen la suficiente capacidad para soportarla, cabe destacar que esta tecnología no empezará a llegar hasta 2019, con Japón, Corea del Sur y América del Norte siendo quizás los primeros en adoptar la 5G.

Además, ofrecerán menor latencia, mayor fiabilidad, mejor conectividad desde más lugares; una mayor capacidad, permitiendo que más usuarios y más dispositivos estén conectados al mismo tiempo. La infraestructura resultante hará que el IoT (internet of things -internet de las cosas-) sea escalable, con más de 20.800 millones de ‘cosas’ -incluyendo edificios, automóviles, máquinas y electrodomésticos- que se espera que estén conectadas a la red para el momento en que 5G se estrene globalmente en 2020, frente a los 4.900 millones de 2015.

Con la red 5G se podrá descargar una película en el smartphone en menos de tres segundos; ver canales streaming con calidad 4K  los coches serán capaces de detectar y navegar automáticamente salvando los obstáculos del camino; los médicos podrán realizar procedimientos quirúrgicos complejos usando robots de forma remota; las ciudades serán capaces de recopilar información en tiempo real omnipresente sobre el tráfico, el tiempo y la delincuencia, etc. Los dispositivos podrán conectarse entre sí directamente, con una comunicación más eficiente y por tanto con un menor gasto de energía de labatería.

Valor de la compañía

Las transacciones se harían por acciones. Sprint quedaría valorada en $us 59.000 millones, mientras que la empresa fusionada tendría un valor estimado de $us146.000 millones. La compañía tendrá una sede dual y será una fuerza de cambio positiva en las industrias de red inalámbrica, de video y de banda ancha en EEUU.

Diferencias con LTE y 4G
La red inalámbrica de la próxima (quinta generación abordará la evolución más allá del internet móvil, y alcanzará al Internet de las Cosas masivo hacia 2020. La evolución más notable en comparación con las redes 4G y 4.5G (LTE avanzado) actuales es que, aparte del aumento en la velocidad de los datos, los nuevos casos de uso del Internet de las Cosas y de la comunicación requerirán nuevos tipos de desempeño mejorado; como la “latencia baja”, que brinda una interacción en tiempo real a los servicios que usan la nube, lo que resulta clave, por ejemplo, para los vehículos autónomos. Además, el bajo consumo de energía permitirá que los objetos conectados funcionen durante meses o años sin necesidad de la intervención humana. 



 




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