SOCIEDAD

Seis pasos iniciales para convertir a Santa Cruz en una ciudad inteligente


Expertos de Suecia, uno de los países líderes en planificación energética y energías renovables, expusieron junto con otros disertantes sobre el auge de las ‘smart cities’


Jonas Rottorp, de Suecia, habló sobre el manejo sostenible de los residuos sólidos, ayer en Cainco. Foto: HERNÁN VIRGO
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22/05/2019

¿Qué convierte a una ciudad en inteligente? Para muchos es el hecho de utilizar el potencial de la tecnología y la innovación en la promoción de su desarrollo. Para Ian MacFarlane, consultor del programa Smart Cities de National Geographic, una ciudad inteligente debe estar bien conectada a escala local e internacional, ha de tener un estilo de vida sostenible y privilegiar el bien de las personas.

Para Osten Ekengren, gerente general adjunto del Instituto Sueco de Investigación Ambiental (IVL, por sus siglas en inglés), una ciudad inteligente es aquella que logra convertir sus problemas en oportunidades para desarrollar el manejo energético sostenible, entre otros recursos renovables, para mitigar los efectos ambientales.

Ekengren estuvo ayer en un foro sobre ciudades inteligentes efectuado en la Cainco, con el auspicio del ente empresarial del Programa de las Naciones Unidas para los asentamientos urbanos (ONU Hábitat) y de la embajada de Suecia, y enumeró algunas pautas para empezar a convertir Santa Cruz en una ‘smart city’.



1.- Involucrar a todos. Se tiene que definir una meta común para toda la ciudad y eso requiere que todas las áreas se involucren para alcanzar esta meta juntos. Esa es una deficiencia de muchas ciudades del mundo.

2.- Ver los residuos como una oportunidad. Los residuos se ven como un problema en Santa Cruz, pero podrían convertirse en una oportunidad para producir energía. Lo mismo pasa con el agua, no hay que verla solo desde la perspectiva de que tiene que ser tratada. Hay que ver el agua a más largo plazo, es algo que puede producir energía y nutrientes, pero hay que hacerlo paso a paso, tal como ha empezado La Paz con la primera planta de tratamiento de agua residuales.

3.- Planificar el transporte. Hay que planificar el transporte mucho mejor de lo que lo hacemos hoy día para invertir en el eslabón que falta y, para eso, se puede utilizar combustibles alternativos para los buses eléctricos y en el transporte de bienes.

4.- Mejorar la calidad de las viviendas. Hay que pensar cómo mejorar la calidad de las viviendas de modo que mejoren la calidad ambiental y social. Esto es lo más difícil, pero si lo vemos desde una perspectiva holística, la gente necesita donde vivir, necesita alimentos, necesita eventos culturales, y esto en muchas ciudades no está organizado adecuadamente. No hay ninguna ciudad totalmente inteligente en el mundo, pero podemos ser inteligentes en algunas áreas.



5.- Tener un plan con respecto a la migración. Si Santa Cruz tiene muchos problemas, entre ellos la masiva migración interna, hay que verlo desde el lado positivo. La gente llega porque hay algo. Esto representa la confianza de encontrar un empleo, pero en transferir esa esperanza a la realidad está la complicación. Esta ciudad necesita una cooperación más fuerte entre los investigadores, las industrias y los líderes políticos. Tienen que sentarse juntos en la mesa para desarrollarla; deben estar las personas más competentes de diferentes sectores para elaborar un plan e intentar implementarlo.

6.- El papel de la ciudadanía es crucial. Hay que involucrar mucho más a la gente en las discusiones. El gobierno local y el gobierno nacional tienen que apoyar las buenas iniciativas en este sentido. Para planificar asuntos de la ciudad o municipio, se le debe preguntar a la gente. Por ejemplo, si hay escasez de agua a ciertas horas del día, preguntar: ¿ustedes están dispuestos a tomar una ducha a cierta hora en vez del horario en el que el suministro se torna crítico? ¿están dispuesto a compartir vehículos en el transporte diario al trabajo? o ¿quieren ayudar a clasificar la basura? Esos pasos generan información sobre lo que están dispuestos a hacer los ciudadanos.

Finalmente, una ciudad no es inteligente si no está a bordo del proyecto global de reducir el cambio climático para evitar el colapso urbano.



 




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