REVISTA EXTRA

No te tengas miedo. ¡Rompe con la inseguridad!


Todas las personas pueden sentir miedo, pero...cuando ese temor les impide desarrollar una vida normal, urge buscar ayuda... hay pautas para vencerlo


17/09/2017

Vania es una persona que siempre está tratando de hacer las cosas a la perfección. No le gusta dejar nada al azar, pero más allá de eso, generalmente pregunta a todas sus amigas y a sus familiares, si está bien lo que hace, si quedó bien el trabajo que realizó. Es una persona muy insegura y eso ha generado complicaciones en su relación de pareja, puesto que no se siente bien consigo misma y cree que puede perder a su esposo de un rato a otro.

Su historia comienza cuando era niña, ya que su padre abandonó a su mamá y nunca más supieron de él. Ante la ausencia del progenitor, la madre muchas veces descargaba su impotencia en su pequeña hija, además era muy crítica con lo que hacía y demasiado autoritaria, lo que derivó en una mujer que nunca está conforme con sus habilidades ni sus logros y que generalmente se está comparando con sus otras hermanas, con sus amigas y con sus colegas del trabajo.

La sicóloga Debbie Cronenbold expresa que todos estos comportamientos tienen que ver con la inseguridad emocional, definida como una reacción que se evidencia con un malestar o nerviosismo que se presenta por la percepción que uno tiene de sí mismo, principalmente la poca valoración de sus capacidades y del valor que se da a sí mismo. 

“En otras palabras, es baja autoestima y falta de confianza en uno mismo. En dosis elevadas dan paso a la timidez y la falta de socialización. La inseguridad es una reacción a la que se está expuesto constantemente, ya que al tomar una decisión tenemos una duda ¿Cuál es la más acertada?”, remarca.

Agrega que la inseguridad emocional es una combinación de miedo y tristeza, que genera un estado emocional apagado, sin deseos de llevar adelante una acción. En algunos casos, prosigue, enmascara su comportamiento, mostrándose a la defensiva, reaccionando con agresividad. Prefiere atacar antes de que, supuestamente, lo ataquen, porque la persona insegura o temerosa, permanentemente supone que lo están atacando (no necesariamente físicamente), entonces se resguarda o se retrae.

“Todas las personas podemos sentir miedo; es más, es necesario y hasta saludable, sentirlo. Pero cuando ese miedo te impide tomar decisiones, realizar tus actividades diarias, ir al trabajo, tratar con tu pareja, con tus hijos, hacer amigos y, en fin, tener una vida normal, entonces es necesario consultar a un especialista para iniciar una terapia. El sicoanálisis es lo más recomendable”, sugiere.

Señales que las delatan
Según Cronenbold, las personas inseguras tienen sentimientos de inferioridad, nunca están conformes con sus habilidades, con sus logros, siempre se están comparando, físicamente, económicamente o profesionalmente, evitan realizar emprendimientos porque creen que siempre les irá mal.
Reaccionan negativamente ante las críticas, muchas veces son perfeccionistas para evitarlas y, por estas situaciones, tienen demasiadas frustraciones e insatisfacciones, razón por la que se quejan constantemente, lo que agrava el problema de autoestima.

Además, añade, hablan mucho de sí mismas, se autopromueven buscando aprobación de los otros. En sus relaciones pueden ser celosos y abusivos, porque temen perder y quieren tener el control. Suelen ser muy responsables en sus tareas, lo que les genera mucha tensión y ansiedad, ya que suponen que lo que hacen, puede no ser suficiente. 
“Hasta se pueden evidenciar cambios físicos, como sudoraciones, tartamudez, temblores, hasta desvanecimientos en alguna situación de estrés”, detalla.

En el seno familiar
A su vez, la sicopedagoga Nadia Rocabado explica que la inseguridad se origina en el seno de la familia que adoptan marcados modelos de autoritarismo o proteccionismo en donde toda acción que toma la persona que esté fuera de lo establecido en la dinámica familiar es ‘castrada’. 
“Este modelo es reforzado muchas veces en el colegio, donde se repite esa situación. La persona ha tenido muy pocas o nada de experiencias de poder tomar decisiones, de conocerse a sí misma y desarrollar un autoconcepto y autoestima que le permita tomar con firmeza las riendas de su vida ante cualquier condición que se le presente”, remarca. 

Ausencias afectivas

La sicóloga Paula Benedict señala que las causas para manifestar inseguridad en la vida cotidiana, son variadas pero todas tienen un correlato en la historia de vida de cada uno. Resalta que las privaciones afectivas durante la temprana infancia impiden la estructuración de un yo solvente para enfrentar la realidad y sus demandas, así como también los modelos familiares inestables o figuras de referencia ausentes durante los primeros años.

Otras causas, acota, pueden ser que los padres o adultos a cargo, son muy críticos y agresivos o negligentes con la educación emocional de los niños, así como también los trastornos en la instalación de la identidad y de la conformidad con uno mismo durante los periodos preadolescente y adolescente. 
“Distorsiones en la percepción y aceptación de sí mismo debido a situaciones traumáticas, enfermedades, limitaciones o discapacidades, acoso familiar o abuso sexual, violencia intrafamiliar, estructuras de personalidad fóbicas u obsesivas que distorsionan la percepción de lo real,  donde todo el medio circundante es potencialmente peligroso, los trastornos depresivos y de retracción del yo que deterioran el contacto con el entorno y con las personas y las situaciones de acoso escolar o acoso laboral, son factores que desencadenan la inseguridad”, detalla Benedict.

¿Cuándo es un problema?
Benedict indica que la inseguridad se convierte en un problema cuando cuesta poner límites a los demás y se permiten abusos y desconsideraciones en las relaciones interpersonales, se teme expresar el punto de vista personal y se termina aceptando cosas con las que no se está de acuerdo o también, al momento de tomar decisiones, no hace nada o espera que otro las tome por uno.

Además, agrega, es un conflicto cuando aparecen mecanismos de aislamiento de la realidad y de las personas para no confrontar ninguna dificultad ni exponerse a defender de forma asertiva lo que se quiere o se cree, o si otras personas toman control de la vida del inseguro y se establecen relaciones de dependencia emocional o económica.

También la inseguridad es un problema cuando emprender cualquier tarea o proyecto causa confusión o desánimo o si los procesos de toma de decisiones se alargan, dejan de ser efectivos y se pierden oportunidades

“Hay que tomar en cuenta que la manifestación de inseguridad es simplemente la aparición de un síntoma de malestar que obedece a un cuadro de compromiso sicológico más complejo y con otras limitaciones, las cuales deben atenderse en cada caso particular. No hay recetas caseras para paliar y hacer desaparecer esta incomodidad, que es muy limitante y provoca grandes momentos de ansiedad, de estrés y de insatisfacción personal”, manifiesta Benedict.

Asimismo, para Rocabado, la inseguridad puede volverse un problema cuando la persona es demasiado dependiente de otras, cuando no tiene iniciativa propia, su vida se ve estancada por una serie de temores e incluso se llega hasta el aislamiento social. Antes de llegar a esta situación, recomienda, es bueno buscar ayuda profesional sicológica. 

Venciendo los temores

Benedict dice que un primer paso para resolver el problema es reconocer en sí mismo esa dificultad, la negación es la peor forma de  hacerlo. Asimismo hay que analizar en qué medida se es dependiente de los otros y en qué medida se ha dejado de ser autónomo.

“Otro paso es saber que la inseguridad se puede transformar en miedo con bastante facilidad, además hay que ser consciente de que se poseen virtudes y que casi siempre sirven para comenzar la recuperación  la confianza en sí mismo. Si los estados de ansiedad y confusión debido a los temores son intensos y frecuentes, conviene buscar apoyo sicológico para atender los procesos emocionales que fluyen debajo de éste síntoma”, recomienda.

Para ir superando la inseguridad, Rocabado afirma que es necesario ir identificando cuáles son los temores que se tienen e ir planteándose algunas acciones, aunque sean pequeñas, para ir venciendo esos miedos que han sido identificados. Asimismo, hay que practicar la toma de decisiones. Es indispensable que la familia y los más allegados colaboren con la persona, respetando sus necesidades.

En criterio de la sicóloga Ana Rosario Calvo, siempre habrá circunstancias a nuestro alrededor que no se pueden controlar y que pueden afectar la autoestima, pero lo más importante es la actitud y la manera en que se percibe esa experiencia. “Por eso es que hay que buscar siempre lo bueno en todo lo que nos sucede”, concluye. 

   Para tomar en cuenta    

Pautas para dejar de ser inseguro

La sicóloga Debbie Cronenbold brinda los siguientes consejos para poder romper con la inseguridad:
Enfrenta tus miedos: No sabes nadar, aprende. No puedes hablar en público, practica en el espejo. Te cuesta iniciar una charla, practica con tu perro. Solo prepara tu mente para los eventos que te asustan.

Descubre lo que haces bien y muéstralo. Puedes utilizar las redes sociales. Recibir elogios le hace bien a tu autoestima.
Pensar en positivo. Date cuenta cuando empiezas a pensar negativamente, o pídele a una persona de confianza que te lo haga notar. De inmediato invierte tu pensamiento y expresa solo lo positivo.

Plantea objetivos pequeños y visualízalos positivamente. Puedes hacer un collage de lo que pretendes alcanzar.

Aprende de tus errores. Que tus yerros no te asusten, todas las personas se equivocan. Eso te enseñará a evitar futuros errores.

Tu opinión vale. Expresa lo que sientes, no importa si no es aceptada. Lo importante es expresarse. 

Si vas a dar una exposición. Nadie sabe mejor el tema que vos. Prepara todas las respuestas a las posibles preguntas, eso te ayudará a sentirte más seguro.

Si la inseguridad no te ha permitido hacer muchas cosas que te gustaría, haz una lista y empieza por la primera, ¡ya mismo!

Pide ayuda a tu familia y amigos, explicando tu problema e indicando en que te pueden ayudar.

Regala lo que no uses. Limpia tu closet, tu auto y tu cartera. 

No te aferres a las cosas, al trabajo, a los recuerdos ni siquiera a las personas. Dejar ir, dejar fluir. Así tu carga será cada vez más liviana. 



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