REVISTA EXTRA

Pabón, gloria y caída del héroe de la aviación boliviana


Combatió en la Guerra del Chaco. Las tres victorias del héroe. ¿Fueron en realidad dos? 


Hallazgo. A mediados de junio se encontraron los restos de su avión en una finca en Paraguay
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29/07/2018

Hay un avión cuyos restos los paraguayos quieren recuperar. Es una nave de reconocimiento. Ese Potez 25 está en el Museo del Colegio Militar de Irpavi, en La Paz. Rafael Pabón, el máximo héroe de la aviación boliviana durante la Guerra del Chaco (1932-1935), lo derribó con un caza Vickers el 4 de diciembre de 1932. Fue el primer combate aéreo registrado en América.

Hay un avión cuyos restos los bolivianos quieren recuperar. Es un cazabombardero que piloteó por última vez el héroe boliviano Rafael Pabón el 12 de agosto de 1934. La habilitación o desmonte de una propiedad en Paraguay reveló los restos del Curtiss Osprey en el que cayó Pabón junto con su artillero, Mario Calvo.

Un lento Potez

Según cuenta Antonio Sapienza, autor de varios libros sobre historia de la aviación paraguaya, el general boliviano Lanza estaba agrupando combatientes para atacar la zona del kilómetro 160 del ferrocarril de Puerto Casado, vía de abastecimiento del Ejército paraguayo. La mejor manera de vigilar era la aérea, porque solo existía una brecha que hacía imposible la movilización de todo un cuerpo de ejército. Si el Ejército boliviano estaba abriendo un nuevo camino, un avión debía ser usado para saberlo.

Curtiss Osprey. Cazabombardero piloteado por Rafael Pabón y el artillero Mario Calvo.

Fuego en el aire

Estigarribia, el general al mando en Paraguay, pidió a la aviación que se mantenga vigilante. Se le encargó una misión de reconocimiento al capitán Carmelo Peralta y a Rogelio Etcheverry. Abordaron un avión Potez y se dirigieron “hacia el Este, en la zona del ferrocarril de Casado (…) luego se dirigieron al norte, hacia Florida y Madrejón. En ese trayecto, al sobrevolar el Fortín Madrejón, pudieron observar un avión boliviano estacionado en la pista”.

Rafael Pabón y Mario Calvo abordaron un Curtiss Osprey para derribar al Potez. El Curtiss puede maniobrar mejor que un bombardero de reconocimiento, así que rápidamente lo alcanzó y comenzó a disparar su ametralladora. Expertos como Amalia Villa de la Tapia explicaron que el pesado bombardero paraguayo tenía solo un recurso: volar pegado a los árboles, para evitar ser atacado por debajo por el Curtiss, mientras volaba en zigzag y disparaba sus dos ametralladoras.

La rapidez del Curtiss hacía que solo pudiera tener por escasos segundos al Potez en su mira, así que Pabón hacía varias acrobacias para disparar mejor.

Ramiro Molina Alanes, historiador boliviano, piloto y suboficial de la Fuerza Aérea, es un admirador de Rafael Pabón. Durante mucho tiempo, apoyó la versión de que Pabón no fue derribado y que cayó después de realizar varias acrobacias para disparar al Potez paraguayo.

Citó, en un artículo, a la historiadora Amalia Villa de la Tapia, también piloto. “El 15 de agosto, el aviador boliviano Juan Antonio Rivera logra ubicar los restos del avión en campo amigo, a 10 kilómetros del sur de Florida, región completamente boscosa. Según el parte oficial, la patrulla de rescate encuentra un día después el aparato destruido, el cadáver de Pabón y, al día siguiente, el cadáver de Calvo aferrado a su metralla. Ninguno presentaba heridas de bala ni estaban carbonizados tampoco. Hacia el mediodía del 17 de agosto, la dolorosa noticia fue dada a conocer por las radioemisoras. Al anochecer, luego de un oficio religioso en su memoria, en Madrejón, los restos de ambos pilotos llegaron a Villamontes para su traslado al corazón de la Patria”.

Molina también apoyaba la presencia de una segunda nave paraguaya que Pabón enfrentó ese día.

1. Registro. El historiador paraguayo José Luis Martínez en el Museo de Nanawa, donde fueron llevados los restos.

¿Es o no es el avión?

Cuando se supo que el avión había sido encontrado, el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, dijo que Bolivia enviaría una comisión de militares a Paraguay para verificar si los restos del avión son de la nave que piloteaba Pabón. El espacio para la duda es inexistente. El historiador paraguayo José Luis Martínez estuvo hace poco en el Museo de Nanawa, donde fueron llevados los restos del avión. Enumera a EXTRA que son varios los motivos por los que no hay duda. Primero, la plaqueta identificatoria del carburador Bendix Stromberg indica claramente que el motor corresponde al modelo R-975 E2 (Whright-Whirlwind) del Curtiss, modelo C14R ‘Osprey’, cazabombardero biplaza de procedencia estadounidense. Segundo, Los restos del motor hallados corresponde a la descripción de un motor R-975 (Whright-Whirlwind), radial de 9 cilindros en corona, refrigerado por aire. Solo uno de los cilindros está desaparecido. Tercero: La ametralladora encontrada entre los restos corresponde a la Colt MG 40 frontal, que equipaba el Curtiss Osprey.

En Bolivia se sostuvo que Pabón no fue derribado, sino que cayó por causas desconocidas. Incluso se llegó a publicar en Paraguay que un disparo impactó en la frente de Pabón. El relato seguramente originó una oleada de admiración y animó la moral de los combatientes. José Luis Martínez lo aclara: “Efectivamente, la versión nace públicamente en Paraguay en el año 1957 cuando el Comandante de las Aeronáutica Paraguaya en el Chaco y jefe directo de Peralta/Echeverry (en Agosto de 1934), el Mayor Leandro Aponte, publica su libro 50 Años de Aeronáutica en el Paraguay. (Asunción, El Arte, páginas 243/4)”. Martínez cita a Aponte: ”Uno de los proyectiles paraguayos había tomado la dirección del eje óptico de colimador [aparato de puntería] del piloto boliviano yendo a herirlo naturalmente de muerte en plena frente” (sic).

Martínez dice que Aponte reconoce que la información provino de un prisionero boliviano. “El Imparcial” de Cochabamba publica el 23 de septiembre de 1934 que un cadete boliviano de apellido Bretel y una vez prisionero habría dado información a los paraguayos sobre la caída de Pabón (no se especifica cual), (Worner, Cochabamba, Kipus, 2014). “Es probable que algunos soldados de la patrulla de rescate que encontró los restos de Pabón y Calvo hayan observado algún tipo de herida sangrante pero no precisamente de bala sino de restos desprendidos del motor que pudieron incrustarse en la frente del piloto sólo perceptible para un médico y de allí sólo se necesitó correr la voz. Se dice haber practicado dos autopsias que certificaron que no había heridas de bala en ambos cuerpos, una en Florida y otra en Madrejón y publicados en una revista médica, pero no me consta”, afirma el historiador.

¿Cayó o fue derribado?

Ramiro Alanes dice que la historia del balazo en la frente de Pabón es una exageración del piloto paraguayo Carmelo Peralta. “¿Cómo van a saber los paraguayos que le ha llegado a la frente? El mismo piloto, Carmelo Peralta, que lo derribó, no sabía que se trataba de Pabón. Cuando llegó a Paraguay, no lo sabía, porque estaba en plena etapa de huida”. Al tiempo que huía a ras de los árboles para no ser atacado por debajo, disparaba intermitentemente las ametralladoras. “Mientras, Pabón hacía acrobacias (para mejorar el ángulo de tiro). El problema de Pabón fue un exceso de confianza. Él quería que el avión paraguayo vaya a líneas bolivianas, porque los paraguayos negaron su segunda victoria, la del 18 junio de 1934. Pabón quería que, como la victoria del 4 de diciembre de 1932, el avión caiga en líneas bolivianas. Por eso, con maniobras, trataba de meter al avión paraguayo a las líneas bolivianas. Atacó, lamentablemente, por el mismo lugar tres veces y ahí lo esperaron. Le llegó nomás la andanada de balas, porque estaban artillados con dos ametralladoras juntas, así que el artillero tenía mayor poder de fuego”.

Los restos del avión tienen mucho para contar. Martínez dice que si bien los cuerpos de Pabón y Calvo pudieron no haberse quemado, “existen firmes evidencias de que se produjo algún tipo de fuego en el avión de Pabón estando ya en el suelo, puesto que existen varias piezas fundidas en una sola. Hay restos del bloque motor de aluminio –desprendidos en el impacto contra el suelo– que se hallaban fundidos con vainillas de proyectiles no servidos aun de la ametralladora frontal y explosionados debido a las altas temperaturas”.

Martínez registró impactos de proyectiles en varias partes del motor del Curtiss. “Los más resaltantes por el evidente daño que produjeron en su funcionamiento, se hallan en un cilindro, dos de las tapas de válvulas, un mínimo de tres impactos en la hélice, dos impactos en el carenado (cubierta) del motor, otro en un sector del fuselaje y podrían aparecer otros impactos en un peritaje técnico”.

Ramiro Alanes apoyó, inicialmente, tanto la presencia de un segundo avión paraguayo como la hipótesis de que no fue derribado. Se ha retractado: “En un principio yo manejaba eso, como boliviano, para resaltar la figura de Pabón”.

 

Carburador. La plaqueta indica que se trata del carburador instalado en los Curtiss Osprey.

Qué pasará con los aviones

Martínez recuerda que ambos países tienen sendas leyes de los gobiernos de Sánchez de Lozada y Carlos Wasmosy que disponen la devolución de los trofeos de guerra sin especificar si se hará como canje. “En 1994 el Paraguay devolvió un tanque Vicker Type A y otros y Bolivia devolvió unos cañones. Ningún otro trofeo de guerra se ha devuelto oficialmente aunque las leyes siguen vigentes.

Una vez demostrada la buena voluntad con la devolución recíproca de algunos trofeos como los mencionados, los demás deben quedar en los museos donde están hoy”, dice.

“En Bolivia se tiene el timón de cola del Potez N° 6 de Trifón Benítez derribado por Pabón que se exhibió por más de 70 años a los bolivianos como muestra de la pericia y del valor del piloto y creo que es de justicia que los paraguayos puedan apreciar en un museo la muestra de la pericia de una tripulación paraguaya como la de Peralta/Echeverry”, opina. El historiador considera que las heridas de esta guerra ya están restañadas y la exhibición de estos restos no debe dejar de apuntar más que a satisfacer una curiosidad histórica y a un homenaje a los hombres que cayeron en defensa de sus patrias.

Molina respalda que si bien Paraguay devolvió un tanque y cañones, Bolivia devolvió pocas cosas, como los efectos personales del piloto que cayó en ese avión paraguayo: “Había un llavero, una virgencita y pequeñas cosas personales. Para restañar las heridas del Chaco creo que habría que devolver (los restos) y olvidarnos de eso. Así nos devuelven nuestro avión. Estamos en las mismas circunstancias”.



 




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