REVISTA EXTRA

Primer desamor adolescente


El apoyo de los padres en esta etapa es primordial hay una etapa de duelo, pero los papás deben estar atentos a cualquier mala señal para intervenir

Los padres no deben presionar a sus hijos, deben esperar un tiempo prudente. Pero si se extiende mucho, urge buscar asistencia sicológica

24/09/2017

Laura apenas tiene 15 años y acaba de terminar una relación con Julio, de 16 años. El chico sintió que se le vino el mundo abajo cuando su enamorada le dijo que ya no podían seguir. Se encerró en su cuarto, no quería comer y solo dormía mucho para no pensar en ella. Su madre muy preocupada buscó la orientación de una sicóloga que le dio algunos consejos para ayudarlo a superar el momento.

Los sicólogos coinciden en señalar que desde pequeños, criamos a nuestros hijos con el ideal de encontrar a la princesa o al príncipe azul que será el que los rescate de sus problemas.

El mundo del cine y la televisión, dice la sicóloga Zulema Jerez, está repleto de películas e historias con finales felices, y a fuerza de verlos, los niños y adolescentes  se programan para tomar esos patrones sobre las relaciones amorosas. “No es que piense que no existan relaciones sanas, por supuesto que las hay; no obstante desde niños nuestros hijos buscan ese ideal y si no se da en sus primeros noviazgos, les provoca desilusión”, expresa.

La sexóloga Carolina Rivero manifiesta que los adolescentes normalmente tienen las emociones a flor de piel. Eso es algo, se podría decir, normal, debido a que todavía les falta madurar en algunos aspectos. 

“Su pensamiento es inmediatista, o sea, solo interesa lo que va a pasar en el momento. Les cuesta proyectarse al futuro y les cuesta medir las consecuencias de sus actos. También son bastante fatalistas, es decir, que cuando algo con lo que se obsesionaron no sale como ellos querían, se frustran y sienten que el mundo se les vino abajo”, remarca la terapeuta. 

La sicóloga y sexóloga Liliana Zabala manifiesta que si bien es normal que algunos adolescentes sufran por la ruptura amorosa durante un lapso de tiempo y que les afecte su diario vivir, hay casos donde el jovencito no supera nunca un ruptura amorosa y puede fatalmente caer en situaciones extremas, llegando incluso a atentar contra sí mismo.

“Hay que estar atentos, porque puede ser un síntoma de que el adolescente haya sufrido traumas fuertes en su infancia. Por esa razón se vuelve dependiente fuertemente del amor, al no haber el amor que exige, no tiene ganas de vivir. La dependencia amorosa de otra persona, puede ser el sustituto de la figura de los padres y la ruptura vendría a ser como una réplica de la infancia dolorosa y ausencia de los padres en determinadas etapas”, expresa Zabala.

Tanto chicos como chicas necesitan del apoyo de sus padres y tutores. Ellos deben estar alertas a cualquier cambio de actitud, entendiendo que el dolor luego de una ruptura es algo normal y natural, por lo que tienen que esperar un tiempito de duelo.

Los y las adolescentes, señala Zabala, pueden sufrir por amor, aunque ellas viven más intensamente el desamor, el miedo o la ira. Los padres pueden ser sus aliados y apoyarlos mientras dura el duelo, que puede ser corto o largo, dependiendo del grado de madurez.  

Cuando se produce la ruptura del primer amor adolescente, resalta la sicóloga Claudia Tórrez, los y las chicas sufren un gran dolor, frustración desilusión y decepción amorosa, que generalmente pueden aprender a sobrellevar. No obstante, este rompimiento de la relación podría resultar muy doloroso y hasta traumático, por lo que requieren de una buena orientación por parte de los padres, y si ellos no pueden, de un especialista.

Primavera y, ¿solo?
Rivero explica que como para los adolescentes resulta tan importante lo que los demás opinan de ellos, si se enamoran y terminan su relación justo en esta época de primavera, en la que se refuerzan los estereotipos del amor romántico, con el “mes de los enamorados”, se pueden sentir aún más abrumados. 
“No obstante, su facultad de resolución tiene que ver con el grado de madurez y seguridad que tiene el adolescente. Un chico que se siente seguro de sí mismo y que su capacidad de disfrute no depende de una sola persona, en este caso el novio o novia, es más que seguro que logrará superar la situación, por más dolorosa que pueda ser”, remarca.

A su vez, Tórrez señala que suele suceder que en esta etapa de la primavera los jóvenes se vuelven más accesibles, vean las cosas de diferente manera, tienen un brillo natural en los ojos, irradian buen humor y hasta su autoestima se eleva, entre otros aspectos.

Es así, prosigue, que empiezan a experimentar nuevas ilusiones y emociones, idealizan a la persona amada; descubren las afinidades que los unen y nada hay más importante que estar con la persona amada

Conforme pasa el tiempo y van conociéndose surgen las primeras desavenencias, discrepancias o discusiones, originadas por su forma de ser o por terceros, y no todo será color de rosa como al inicio, derivando en la ruptura y quedando solos en esta etapa, lo que puede ser más complicado y doloroso que en otras épocas del año, por estar en el mes del amor.

El proceso del duelo
En criterio de Rivero, generalmente son las chicas las que “más sufren” porque son más sensibles que los varones. “Lo que recomiendo es hallar la manera de  analizar cómo fue la relación para que puedan sacar algo bueno. Aunque hayan terminado, algo aprendieron”, subraya. 

No obstante, para Zabala, hoy en día los (y las) adolescentes ya no son como los de hace algunos años, que sufrían y se echaban al muere por una ruptura amorosa. Muchos de los chicos, asegura,  aprovechan la primavera para disfrutar de estar solos y hacer lo que quieran. Si bien esta época trae consigo a Cupido, también muchos deciden decir  ‘no’ al amor porque quieren disfrutar de estar solteritos y como el picaflor en primavera.

“Aunque hay también los casos de algunos que sienten desazón por estar sin pareja y procesan su duelo amoroso de distinta manera. Unos se deprimen, otros salen mucho a fiestas y hay quienes se alejan por completo del mundo social hasta que pasa la etapa del duelo”, afirma. 

Zabala indica que los chicos en la adolescencia todavía no tienen la madurez de pensamiento y todo lo relacionado al amor, más aún si están metidos en una relación tormentosa, por lo que consideran un rompimiento como algo devastador, lo que les puede causar depresión, angustia y hasta ansiedad. Llegan a los extremos de comer demasiado o simplemente no querer alimentarse, llegando al aislamiento social y a tener problemas con sus estudios. 

Agrega que este proceso de duelo cada uno lo experimenta a su manera. Hay adolescentes que tras un rompimiento amoroso pueden recuperarse fácilmente y salir con sus amigos, hacer actividades que los mantengan distraídos, como ir al gimnasio, bailar, hacer teatro, escuchar música, entre muchas más. 

Recomendaciones

Rivero aconseja a los chicos aprender a darse cuenta de que si no es una relación que les hace bien, lo mejor es dejarla. Cada persona es distinta, agrega, pero recomienda a los adolescentes buscar también el apoyo de sus amigos más cercanos, aunque sea solo para ‘estar’ y que les ayuden a pasar esos momentos difíciles.

Lo ideal, aconseja Zabala, es guardarse un tiempito para iniciar una nueva relación, para estar ‘curado’ del rompimiento amoroso, aunque estemos en plena primavera.

Asimismo Tórrez señala que es importante buscar nuevos círculos sociales, evitar aislarse, seguir una rutina de ejercicios, leer libros con temáticas diferentes que los distraigan, escuchar música que les levante el ánimo y no aquellas que les recuerden al ex. 

El hecho de salir, insiste la terapeuta familiar, no tiene que ser para encontrar una nueva pareja, sino para reírse y pasarlo bien con los amigos. Solamente cuando se encuentren seguros y vuelvan a ser felices serán capaces de encontrar de nuevo el amor. No tengan prisa por enamorarse, todavía son muy jóvenes y tienen tiempo para vivir muchas cosas. recuerden que la mayoría de las personas no terminan casándose con su primer amor.

“Muchas veces el primer amor no necesariamente tiene que ser para toda la vida; eso sí será una experiencia maravillosa del que se sacarán muchas lecciones de vida y los mejores recuerdos, esto viéndolo desde una perspectiva positiva”, concluye 

Curitas para un corazón roto

La sicóloga y sexóloga Liliana Zabala afirma que cada adolescente vivencia de forma diferente su primer duelo amoroso. Afirma que los padres son personas clave para ayudarlos a superar ese primer desamor, ya que ellos no querrán ver a su hijo sufrir. En este sentido, brinda los siguientes consejos:

Tiempo. Es necesrio esperar un lapso de tiempo para que el chico se reponga. No obstante, tienen que ver que este tiempo no sea tampoco demasiado largo.    
           
Espacio. Los papás no deben presionarlos y dejarlos, porque en esta etapaw el adolescente quiere estar solo y no tiene ganas de nada. No deben asustarse porque en estos momentos el llanto y la tristeza son sus mejores aliados. 

Apoyo. Deben dárselo cuando sea necesario, sobre todo no hay que dejarlo mucho tiempo solo y tampoco deben permitir que sus hermanos, familiares o amigos se burlen de él.

Atentos. En todo momento deben estar pendientes de cualquier cambio de actitud.

Hablar. Es importante conversar acerca del primer amor y que a todos nos pasa. Que esta es una parte de la etapa de la adolescencia y que el mundo no se viene abajo.
                     
Animarlo a salir. Es necesario que se distraiga con los amigos y parientes, pero que vayan a lugares y hagan cosas que le gusta hacer.
                     
Dejar que viva su duelo a su manera, sin presión ni prisa.

Evitar cosas y lugares que le recuerden el desamor, eso mientras dure la etapa del duelo.

Cómo ayudar a un corazón ‘partío’
Erin Schreiner   / www.ehowenespanol.com
Es difícil terminar. Ésta es una particular verdad para los adolescentes que, sin experiencia en el mundo del romance, no están preparados para lidiar con un corazón roto que inevitablemente acompaña el final de una relación. Aunque no puedas hacer nada para desaparecer el dolor del rompimiento, puedes ayudar a tu hijo a superarlo más rápido mostrándole cómo disminuir el dolor de un corazón roto.

Habla de tu experiencia. Es posible sobrevivir a un corazón roto y que tú lo hayas hecho es la prueba. Compara algunas historias dolorosas de tu pasado romántico para que sepa que sabes lo que él está pasando y demostrarle que el dolor es temporal.

Deja que llore. Puede ser difícil ver a tu hijo llorar, pero es muy catártico, como dice KidsHealth.org; en vez de decirle que mantenga la cabeza en alto, dale un abrazo y permite que llore.

Decile que no la espíe virtualmente. Muchos adolescentes con frecuencia revisan los chats y Facebook, con tal frecuencia que casi es obsesivo. Como la Dra. Helen Fisher, bióloga evolucionista, encontró en sus estudios publicados en "Psychology Today", los adolescentes dolidos pueden hacerse más daño si ceden a la curiosidad. Si vive de recuerdos solo tendrá éxito en extender su dolor.

Incitalo a hacer algo nuevo. La manera más fácil de curar un corazón roto es mantenerse ocupado para no pensar. Conforme está más ocupado, el dolor de su corazón roto disminuirá con el paso del tiempo.

Dale tiempo. Cuando una persona tiene el corazón roto, pasa por cinco etapas clásicas del dolor, según el Dr. Mackenzie Brooks, sicólogo canadiense. Mientras que algunos adolescentes pasan muy rápido por las cinco etapas, otros necesitan más tiempo; no presiones a tu hijo.



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