REVISTA EXTRA

Para charlar y ‘vinear’: la incipiente “ruta del vino” en Santa Cruz


En la ciudad y fuera de ella se puede seguir un itinerario para catar los mejores vinos del mundo

Bolivianos, franceses, argentinos; la alegría líquida llega de todas partes.

09/07/2017

Las palabras cabernet sauvignon eran dominio de unos pocos hace cinco años. Ahora, en Santa Cruz hay varios lugares donde se puede destapar una buena botella, pero además, es posible que un apasionado por los vinos como Maxime Richard, que trabaja en la Vinotek, acompañe el proceso de aprender a degustar un buen vino. 

Una muy incipiente “ruta del vino” en Santa Cruz de la Sierra puede comenzar en la Vinotek, que aprovecha un ambiente semiurbano en la zona de las fraternidades. Hay barricas que sirven de mesas, sillones mullidos y toquitos altos, asientos con mesitas circulares rodeados con algunas vides y la clásica barra con taburetes altos. El ambiente incita a descorchar una botella de conversación líquida (porque eso, entre otras cosas, es un vino). 

Entre las ocho bodegas bolivianas pequeñas que apoya este lugar están Sausini, Ibáñez, Marquez de la Viña, Cepas de Fuego, Cepas de Oro, Tierra Roja, Parascocha y Don Miguel. 

En todas ellas hay gente que elabora vinos artesanalmente pero con altos estándares de calidad. Por ejemplo, un vino llamado Cruce del zorro, que ganó el concurso nacional llamado Bolivino, el año pasado. La botella cuesta Bs 150 y es una de las joyas de la casa. Fue calificado por sommeliers de Bolivia, Argentina, Perú e Italia. En esa ocasión también fueron premiadas las dos únicas bodegas orgánicas en competencia: Tierra Roja y Cepas de Fuego. 
Se pueden encontrar también vinos de la bodega cochabambina Marquez de la Viña, que produce con una cepa de uva poco conocida en Bolivia, llamada bonarda.

Uvita boliviana
Asimismo, se puede probar Don Cristian, primer vino hecho con una cepa oriunda de Bolivia, llamada vischoqueña. Como el vino nació, a diferencia de la cerveza, para acompañar la comida, hay tablas con panceta ahumada, queso de cabra de Tarija, quesos madurados de la quesería Suiza de Buena Vista, jamón serrano de Cochabamba y un paté de cerdo francés casero. Todo al estilo europeo. 
Los vinos franceses no faltan y son menos caros de lo que se supone. “A pesar de que cruzaron el Atlántico, algunas botellas cuestan Bs 80”, comenta Richard. En la lista entran Le Brulleau (Bs 255), Le Croix Founey (Bs  245) y ofertas tres por dos como Côte-de-Brouilly.  

La preferencia 
En Cellarium (que significa ‘almacén’ en latín) saben que el consumidor elige de todo, como dice su propietario Romano Paz. “No se fija en una sola marca. Hay semanas que en que se venden más vinos nacionales, otros chilenos, otros argentinos”. 

Las dos bodegas más importantes, al menos en ventas en Cellarium, son Campos de Solana y Aranjuez. “La cepa estrella de los bolivianos, es tannat”, asegura Paz, aunque está surgiendo otra llamada petit verdot, que suele combinarse con la cabernet sauvignon. 
Como en Tu Vino, en Cellarium también hay vinos de California, Italia, España y Francia. En Tu Vino, por ejemplo, un vino Callia Alta argentino se vende en alrededor de Bs 70 con una tablita para dos personas. 

Michelangelo tenía su propio vino hasta el año pasado, pero su lista es una de las más importantes de la ciudad. Su propietario, Carlos Suárez, es embajador de la bodega chilena Concha y Toro.  En cuanto a los vinos bolivianos, el que más rápidamente desapareció de los estantes fue el Único, un tannat elaborado por Campos de Solana. 

Fuera de la ciudad
La visita impostergable es Uvairenda. La región fue considerada por un enólogo chileno como una de las más interesantes de Bolivia para cultivar vides. En 2010 se produjo la primera cosecha de esta bodega. El visitante puede conocer las vides de syrah y sauvignon blanc traidas de Francia, observar el proceso de elaboración completo, aprender a catar y hasta cosechar, si es época. 
Natura Tours incorpora Uvairenda cuando lleva viajeros a la zona. Incluye visitas a un par de bodegas artesanales en Cuevas y al emprendimiento de la familia Vargas. Pronto habrá más bodegas para visitar en la zona. 

 



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