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La dama iguana, Graciela Iturbide, en una novela gráfica


La vida y obra de una de las miradas más importantes de México ha sido convertida en una novela gráfica. La publicación rescata las mejores composiciones de Iturbide, famosa por sus imágenes de los indígenas seri, habitantes del desierto de Sonora, a finales de los años 70

La fuerza de las imágenes de Iturbide radica en su calma
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04/02/2018

La fotógrafa mexicana Isabel Graciela Iturbide (1942), una de las más importantes de su país y un icono de la cultura local, es la protagonista de la novela gráfica Iguana Lady, escrita por Isabel Quintero e ilustrada por Zeke Peña y editada por La Fábrica. 

El libro recoge la biografía de Iturbide y una producción fotográfica a los largo de casi cinco décadas de carrera que comenzó en 1979, cuando retrató a los seris, un pueblo indígena del desierto de Sonora casi desaparecido “por la influencia de Occidente”, explica en una nota la editorial de la nueva novela gráfica.
Forma parte de ese trabajo la fotografía Mujer ángel, en el que Iturbide muestra “su capacidad para retratar un espacio intermedio, en el que se cruzan mundos desconocidos, reales e imaginarios”. Una fotografía que ha sido celebrada y estudiada desde que salió a la luz.

La artista también inmortalizó, por encargo del artista Francisco Toledo, el pueblo de Juchitán, que es parte de la cultura zapoteca en el estado de Oaxaca.

Tras realizar las fotografías publicó el libro Juchitán de las Mujeres (1989), junto a la Premio Cervantes 2013, la también mexicana Elena Poniatowska.

El giro de la vida

La pasión de Iturbide por la fotografía está marcada por la muerte de su hija, que le hizo abandonar el cine y dedicarse por completo a la fotografía, según cuenta Iguana Lady, que intercala fotos de la artista con expresivos dibujos y diálogos en blanco y negro.

Además de documentar la vida mexicana de esos años, sus obras narran historias en las que se entremezclan lo indígena y lo poscolonial, lo que la fotógrafa en alguna ocasión ha llamado el “tempo mexicano”, aunque siempre “alejadas de la magia o el surrealismo”, conceptos de los que huye Iturbide.
Pese a haber trabajado en la segunda mitad del siglo XX, la fotografía preparada y meticulosa de Iturbide se inscribe en una corriente de imágenes posadas que retrotraen a los trabajos fotográficos de las primeras décadas de la centuria pasada.

La fotógrafa trabajó en Cuba, Alemania Oriental, India, Madagascar, Hungría, París y Estados Unidos, ha recibido el Grand Prix Mois de la Photo en París, el International Gran Prize de Hokkaido en Japón y el Premio Nacional de Ciencias y Artes de Ciudad de México, entre otros. Tiene un doctorado honoris causa en Fotografía por el Columbia College Chicago y otro en Artes por el San Francisco Art Institute en 2009.