REVISTA EXTRA

La Alexitimia ¿sin emociones?


Una rara condición que impide expresarse una de cada diez personas parece no tener la capacidad 
de manifestar sus sentimientos

Apenas gesticulan y no introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo

30/12/2016

El día que contrajo nupcias Marcos no despertó ninguna emoción para él, así como tampoco la sintió cuando nació su pequeño hijo, que ahora tiene tres años. Él no entendía por qué era incapaz de expresar sus sentimientos en dos fechas que suelen ser tan importantes para cualquier ser humano.
Asegura que no siente casi ninguna emoción, sea buena o mala.

“Cuando me casé pensaba que era algo mecánico y esa sensación de alegría y afecto que los papás sienten al ver por primera vez a sus hijos, yo no la experimenté”, afirma este hombre de 32 años que hace un tiempo descubrió que padecía de alexitimia, esa rara condición que la sufren una de cada diez  personas y que les impide demostrar sus emociones, afectando a un mayor porcentaje de hombres que de mujeres, y a personas con alteraciones sicológicas como autismo, depresión o estrés postraumático. 


La sicóloga Liliana Zabala explica que la alexitimia es la incapacidad de reaccionar a ciertas emociones y sobre todo cuando estas son fuertes. En realidad, prosigue, se puede hablar de un vacío de emociones en la mente y en el cuerpo de la persona. Vale decir, que es inerte ante situaciones que requieren llorar, reír, amar u odiar.


El concepto de alexitimia se deriva de numerosas observaciones clínicas sobre el comportamiento de pacientes sicosomáticos, hipocondríacos y neuróticos, llevados a cabo por sicoanalistas de la década de los años 50. “Literalmente significa ausencia de verbalización de afectos o de sentimientos y suele confundirse con la depresión, introversión o inhibición”, remarca la especialista.

A su vez la sicóloga Ana Calvo define a la alexitimia como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, ni entenderlo o describirlo. Se estima, agrega, que el 8% de los hombres y el 1,8% de las mujeres son alexitímicos, así como el 30% de las personas con problemas sicológicos, pueden llegar a desarrollar esta condición.
Existen muchos tipos de alexitimia, coinciden los expertos. En unos casos la persona no puede expresar sus emociones, pero en otros no es consciente de tenerlas. Es decir, las tiene pero su cerebro no las reconoce. Al no reconocerlas no puede identificarlas y, por lo tanto, no las siente y no las manifiesta.

Richard Lane, de la Universidad de Arizona, explica este daño neuronal con una imagen bien gráfica. Compara la alexitimia con lo que le sucede a quienes han quedado ciegos tras sufrir daños en la corteza visual. Estos, aunque tienen ojos sanos, no pueden ver.

Características
La sicóloga Fanny Parrado argumenta que los alexitímicos tienen dificultad para identificar y expresar emociones y sentimientos, su capacidad de introspección y para la fantasía y la ensoñación, es muy baja. 


También presentan dificultad para diferenciar entre las sensaciones del cuerpo y sus sentimientos y para identificar los sentimientos y las emociones de otros. Les falta empatía. 
“Son personas serias, aburridas, reservadas, hablan poco, son racionales y tienen dificultad para establecer vínculos afectivos. Les cuesta experimentar placer. También pueden ser impulsivas, explosivas, conformistas o dependientes emocionalmente”, subraya. 


Además, Calvo asegura que los alexitímicos son individuos que tienen una forma de hablar monótona, parca y sin un tono afectivo, que apenas gesticulan y son inexpresivos. Además, usan la acción directa como estrategia de resistencia a situaciones de conflicto. Asimismo, tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad síquica.

Factores desencadenantes
Zabala señala que las causas pueden ser por factores neurobiológicos, hereditarios, socioculturales y familiares. A los niños, por ejemplo, no se les permite llorar o expresar sus emociones. También puede estar asociado a algún trastorno mental o tratarse de daños en alguna zona del cerebro donde se desarrollan las emociones.


Indica que también puede tratarse de comportamientos infantiles e inmaduros, características de comportamientos con problemas sicosomáticos diferentes en pacientes neuróticos. 
En criterio de la sicóloga Paula Benedict, las causas pueden ser variadas, desde una organización cerebral particular con una carga genética que se puede rastrear, hasta algunas lesiones cerebrales. “La alexitimia surge como una defensa. Puede acompañar desórdenes depresivos y autistas. En ciertos casos se relaciona con una deficiente instauración del lenguaje emocional a cargo de la madre durante la temprana infancia”, resalta la terapeuta.


Asimismo, Calvo explica que es un trastorno que puede ser hereditario a consecuencia de un trauma grave o a raíz de un desorden en el aprendizaje emocional. Eso se lo ve a diario con las adolescentes que son víctimas de abuso sexual, que se muestran muy frías sin poder expresar sus emociones. 
Además, en su grado más desarrollado, esta condición está relacionada con el síndrome de Asperger. Manifiesta que otra causa frecuente de la alexitimia primaria adquirida son los traumatismos craneales, o tumores cerebrales.

Quienes la padecen no pueden controlar ni reconocer sus propias emociones y eso los lleva a tener dificultades hasta para expresarse verbalmente.

Cuesta sacarlos de ese estado
Zabala remarca que en Sicología el diagnóstico se realiza con una entrevista, haciendo también observación y aplicando técnicas proyectivas. No obstante, el tratamiento dependerá de las causas del trastorno. La terapia consiste en ayudar al sujeto a expresar y a reconocer sus propias emociones y las de las personas de su entorno.


“En realidad la alexitimia se constituye en un problema para la persona que la sufre y para su entorno, porque probablemente nunca quiera salir de su estado, sino más bien refugiarse en la fantasía de la abstinencia de sus emociones porque le resulta más placentero evadir su condición”, explica Zabala. 
Por lo tanto, añade, la persona no logra hacer lazos sociales ni responsabilidades acorde a su edad. Reprime sus emociones, sobre todo las dolorosas, como un mecanismo de defensa.
Para Paula Benedict lo más importante será obtener un diagnóstico médico, siquiátrico y sicológico que permitan diferenciar el tipo de alexitimia que se presenta, dado que de acuerdo con ello se definirá el tipo de tratamiento y los alcances del mismo.


“Dependiendo del origen del trastorno, la cura puede ser parcial y existen algunas limitaciones, ya que la persona suele habituarse a la anestesia emocional. En el proceso de tratamiento el paciente debe ejercitar una dosis importante de voluntad para poder desarrollar habilidades emocionales compensatorias con apoyo terapéutico”, aclara. 


Destaca que en algunos casos la medicación antidepresiva puede aportar a su tratamiento. Pero existe cierto escepticismo respecto al tratamiento, pues si las zonas del cerebro encargadas de las emociones han sido afectadas, el tratamiento suele ser infructuoso, en otros casos el tiempo requerido es largo y las personas suelen abandonarlo antes de obtener logros estables.


Por lo tanto, hay que estar preparados para comprender y aceptar que no todas las alexitimias tienen cura o que los resultados pueden demorar y ser moderados en muchos casos.

Recomendaciones
Benedict brinda algunas sugerencias y señala que como es una condición compleja, lo primero que se requiere cuando se sospecha que alguien padece alexitimia; es un diagnóstico diferencial para determinar el origen del padecimiento y el tipo de alexitimia que se presenta.

Es necesario entender que la persona que sufre dicho padecimiento no es consciente, o lo es parcialmente, de su dificultad. Por lo tanto, es bueno informarse y conocer todo lo que se pueda sobre el tema para afrontarlo con inteligencia y así poder sobrellevar una relación.

Hay que comprender que es un tipo de discapacidad que no es visible y por eso es más desconcertante, por lo que la pareja deberá aprender a relacionarse con la persona afectada con paciencia y demandar de acuerdo a la posibilidad real de rehabilitación emocional.

Los problemas, afirma Benedict, se evidencian cuando las personas afectadas establecen vínculos en los que se ven demandados porque sus respuestas afectivas son escuetas, insuficientes o inexistentes. 

“Las personas del entorno suelen reclamar, sintiéndose frustradas, ya que el alexitímico se halla incapacitado para comprender esas demandas; no comprende por qué le reclaman ‘si todo está bien’. Esta situación se torna problemática sobre todo al momento de llevar adelante la pareja y también cuando se denota apatía y pereza para relacionarse con los hijos”, concluye Benedict.



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