REVISTA EXTRA

Encuentra tu vocación


Pautas para descubrir tu verdadera vocación especialistas brindan algunos consejos para que los jóvenes se equivoquen menos en su elección 

Hora de decidir . Los test vocacionales son una buena opción para identificar y descubrir sus intereses por diversas actividades, cosas o estilos.

15/10/2017

Allí donde se cruzan tus talentos y las necesidades del mundo, está tu vocación. Es una frase del filósofo, lógico y científico de la antigua Grecia, Aristóteles. No todas las personas encuentran su vocación de la misma forma; hay quienes reconocen desde muy temprana edad cuáles son sus inclinaciones laborales, mientras que a otros les resulta muy difícil encontrarlas. En este caso, un orientador vocacional puede ayudarlos a hallar la suya. 

Ellos utilizan herramientas como los test vocacionales; incluso en internet se puede encontrar algunos muy sencillos como: test para la identificación de intereses vocacionales y profesionales o el examen de orientación vocacional. No obstante, no hay que olvidar que estos son solo herramientas que pueden guiar, ya que nadie puede saber qué le satisface a la persona más que ella misma.

La sicopedagoga argentina, Silvia Luján, que estuvo en la UPSA, para dar la conferencia La elección vocacional de los jóvenes: El desafío de aprender a acompañarlos, explica que no es lo mismo vocación que profesión. Estos no son sinónimos, lo primero tiene que ver con el interior, el interés y el gusto de la persona, mientras que lo segundo se refiere a una actividad externa.

Añade que aunque no hay un único secreto para que los chicos descubran su verdadera vocación, porque ninguna situación es igual a otra, es importante que antes de decidirse a estudiar tal o cual carrera, o dedicarse a tal o cual actividad, piensen bien de qué cosas disfrutan más, qué es lo que los atrapa, con qué se entusiasman y con qué ocupación o profesión se sienten realizados. 

“De esta forma quizá los jóvenes se equivoquen menos a la hora de elegir una carrera profesional. Si bien de esta forma ellos aprenden del error, pero analizándose bien antes, podrían evitar estudiar algo de lo que luego de uno o dos años en las aulas se dan cuenta que no era lo que querían y tienen que volver a empezar”, resalta.

La sicopedagoga María Fernanda Roca, directora y socia de Rockstar, consultora de Recursos Humanos, manifiesta que la verdadera vocación se encuentra con la combinación de cuatro factores: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y por lo que te pagan, con ello alcanzas no solo tu vocación, sino también tu pasión y tu visión.

“Lo consigues experimentando cosas nuevas, saliendo de tu zona confort. ¿Cómo se puede lograr eso? Leer e investigar a profundidad temas de interés, consultando no solo internet, sino también a profesionales del área, inscribirse en clases de algo nuevo que te llame la atención, creando oportunidades, ya que la vocación no es estática, estamos en estado beta constante, y esta necesita nutrirse”, remarca la especialista.

Como estudiantes, acota Roca, deben aprovechar las pasantías, los trabajos en las vacaciones, conocer todo lo que puedan en las diferentes áreas profesionales. Es así que uno llega a saber lo que realmente le gustaría hacer y lo que no. Y siempre con la lectura de la mano, eso les da apertura.

Apoyo de los padres

En criterio de Silvia Luján, la opinión y el apoyo de los papás es fundamental, porque los hijos necesitan de la experiencia y de la mirada de sus progenitores, quienes deben ser solo una guía para ellos, y no que traten de imponer su criterio. 

“Al final lo que importa no es qué carrera o trabajo elijan nuestros hijos, sino que sean felices con lo que decidan hacer y que sean personas de bien y si, además de eso, estudia una profesión, bienvenido, será mucho mejor”, asegura la sicopedagoga, a tiempo de comparar esta elección con la de una pareja, los padres deben respetar. 

A su vez, María Fernanda considera que los padres deben apoyar a sus hijos en sus decisiones y en lo que ellos decidan hacer, escuchándolos, estimulándolos, y, sobre todo, interesándose por los cambios que van viviendo en las diferentes etapas de sus vidas. “Creer en ellos es una buena opción”, argumenta.
La sicopedagoga Nadia Rocabado manifiesta que cuando se esté acercando el momento de la elección, es bueno conversar francamente con el hijo sobre cómo se va afrontar los siguientes próximos años; es decir, hacer un proyecto de vida, en donde indiscutiblemente se tiene que hablar del presupuesto que demanda la formación superior y el presupuesto con el que cuenta la familia. Es en este punto donde muchas vocaciones pueden quedar frustradas.

“Si se aborda adecuadamente,  esa situación puede ser diferente. Por ejemplo, un joven de una familia numerosa y de escasos recursos quiere estudiar medicina pero sus padres no pueden costear esa carrera, pero en sí su vocación es la salud, por lo que puede elegir una más corta y menos demandante, como instrumentación quirúrgica o técnico en laboratorio y más adelante cuando este en el ejercicio laboral con sus propios ingresos puede proseguir con medicina”, explica. 

¿Sin aptitudes? 
Rocabado agrega que otro aspecto que conlleva muchas veces a que los jóvenes tengan dificultad en su elección vocacional es cuando ellos quieren estudiar una carrera para la cual no poseen muchas aptitudes. 

Para ello, acota la especialista, es preciso sentarse y analizar el pénsum de la carrera y las calificaciones académicas de los últimos tres años y que el mismo hijo se dé cuenta cuan factible será que progrese en esa profesión y qué es lo que demanda. En caso de insistir, prosigue, deberá previamente prepararse mejor y ello implicará nivelarse en las competencias que le falta, antes de ingresar a esa carrera. 

Algunos tips

Antes de decidir qué estudiar, la página Universia, especializada en orientación vocacional,  aconseja preguntarse o analizar lo siguiente:
 
¿Qué carrera te gustaría estudiar? Identifica a grandes rasgos qué tipo de profesión te gustaría ejercer. ¿ Es una carrera de corte humanístico, artístico o relacionada con los números?

¿La carrera de tu interés se adecúa a tu estilo de vida? Considera que si, por ejemplo, quieres estudiar medicina es probable que como profesional tengas que cubrir guardias por la noche.

¿Tus habilidades natas coinciden con tu elección? ¿Te gusta ingeniería pero no eres muy bueno en matemáticas. Quieres estudiar arquitectura o diseño gráfico pero no te gusta o no sabes dibujar? Ver qué habilidades son esenciales en cada carrera es importante para evitar sorpresas en el camino. 

¿Cómo es el mercado de inserción laboral? Antes de inscribirte en la universidad, evalúa si la carrera que elegiste tiene una salida laboral que colme tus expectativas.

Evalúa la posibilidad de hacer una pasantía. Son oportunidades extraordinarias de experimentar en la práctica de estudio de tu vocación.

Investiga las universidades. Analiza las opciones de carrera y la grilla académica que ofrecen las instituciones donde quieres estudiar.

Pide reuniones con los consejeros universitarios. Muchas veces para tomar la decisión correcta es necesario conocer la interna de cada universidad, por lo que se aconseja que hables con las personas encargadas de la orientación vocacional en las casas de estudio.

Habla con profesionales del área de tu interés. Las personas que ya están ejerciendo la carrera que consideras seguir, te pueden dar una visión interna objetiva de lo que realmente significa la práctica de su vocación.

La palabra clave es la información que tienen

Myrna Flores. Orientadora

Elegir una carrera no es algo sencillo, pero sí de suma importancia. En los países latinoamericanos es común que las aulas de los primeros ciclos universitarios estén saturadas, mientras que en los subsecuentes el número de alumnos disminuye mucho.
Las razones pueden ser la situación financiera, enfermedades, etc.; pero más por el desacierto al escoger una profesión.
La palabra clave de una buena decisión es ‘información’, interna y externa. Es decir, la información que tu hijo tenga sobre sí mismo, sus intereses y la forma en que estos se relacionan en el campo laboral. El consejo que siempre doy a los jóvenes, es que estudien algo que les fascinaría hacer, aún si no tienen una buena paga.

El proceso para elegir qué estudiar se simplifica a estos puntos:
Conocer los intereses del joven. Hay que ver cuáles son las actividades que más le interesa realizar. Por ejemplo, si le gusta hacer deporte, conocer la mente o el cuerpo humano, o tal vez le gusten las ventas, etc. Sabiendo esto, es posible relacionarlos con alguna actividad profesional. Es importante también, definir qué tipo de actividades con respecto a los intereses le gustaría realizar. Pudiera ser que le interese el cuerpo humano para curarlo (Medicina), o solo para saber cómo funciona (Biología).

Conocer sus capacidades. Tu hijo tiene que imaginar la carrera profesional más allá de lo escolar. Al elegir, no sólo debe ver que el currículo se adapte a sus gustos o capacidades, sino también a sus habilidades en la vida. Quizá es bueno en matemática y quiere ser administrador de empresas, pero no tiene la capacidad de liderazgo que este profesional necesita. 
La definición de vocación implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir. A veces es fácil descubrirla y otras no.



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