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Emmanuel Bishop


El joven prodigio con síndrome de down es violinista, nadador, golfista y políglota; viaja por el mundo para dar conferencias y conciertos


Conocer el testimonio de vida de Emmanuel Bishop inspira porque ha llegado más lejos que muchos jóvenes de su edad y que no tienen su misma condición.

11/12/2016

La historia de Emmanuel Joseph Bishop, que en pocos días cumplirá 20 años, aparece como un huracán que destruye todos los preconceptos que hay en torno a los chicos con síndrome de Down, algunos de los que, amparados en la ley, incluso justifican el aborto en varios países. Los logros que ha obtenido desde que era muy pequeño hacen notar que él está unos cuantos escalones por encima que cualquier otro joven de su edad y que no tiene su misma condición. 

Emmanuel, que estuvo en Bolivia para participar en el I Seminario de Inclusión Descubre mis capacidades, organizado por la Fundación Descúbreme, nos recibe en el restaurante del hotel Los Tajibos con una amplia sonrisa. Saluda en un perfecto español y, aunque a veces tartamudea un poco y le cuesta pronunciar algunas palabras, se emociona al contar las aventuras que ha tenido en los 13 países que desde pequeño ha visitado y donde ha dictado varias conferencias y ha demostrado su destreza con el violín, además de mostrar sus habilidades en la natación y el golf, deportes en los que se ha destacado.
“Me encanta viajar y conocer a mucha gente. 

Tengo muchos amigos con los que me contacto por las redes sociales, en las que soy muy activo. Soy valioso porque existo, no por lo que hago. No soy ni quiero ser una carga para la sociedad, quiero vivir mi vida con respeto y dignidad”, señala este joven, que protagoniza una de las más extraordinarias historias de superación.

En su cuenta de Facebook, la que actualiza casi a diario, hay un montón de fotos de sus diversas actividades, de sus viajes y de la práctica de sus deportes favoritos. Las últimas postales que subió son del concierto que dio en el Auditorio Metropolitano Puebla con la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca, así como también de las conferencias y conciertos que ofreció en Cancún. 

Tiene una personalidad impresionante. Es muy carismático y con su mirada y su sonrisa tierna, se roba el corazón de las personas. Conversa amenamente y al mirar su violín empieza a contar que es de marca Eastman, que fue hecho en Bélgica en 1896. Su valor es incalculable. 

Ponencia en Acapulco. En el año 2014 participó en el Congreso Nacional sobre Discapacidad Intelectual y en el III Simposio Avances y Perspectivas en el Síndrome de Down realizado en Acapulco.

Emmanuel en Santa Cruz
Hace poco Emmanuel no solo brindó un recital con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santa Cruz en el Ventura Mall, sino que dictó conferencias y además de hacerlo en español, una de ellas la dio en latín. Habló sobre el valor de la vida y las capacidades de las personas con síndrome de Down y respondió a todas las interrogantes que le hicieron.

Luego de participar en el seminario en Bolivia, viajó a Cancún y Puebla, en México, donde entre el 19 de noviembre y el 8 de diciembre dio conciertos y dictó varias conferencias. Después de un periplo que comenzó hace casi un mes, ayer recién retornó a casa, donde lo espera ansiosa su madre, que nunca lo acompaña en sus viajes, porque según dice el propio Emmanuel, ella no les permitiría, a su padre y a él, realizar las tantas locuras y aventuras a las que ya están acostumbrados.

Padres a tiempo completo. Gloria, su mamá, desde que supo que su hijo tenía síndrome de Down, dejó su trabajo de maestra y se dedicó a su capacitación. Hoy su padre, Víctor, ya jubilado, es su compañero de viajes.

La bendición de sus padres
El 21 de diciembre de 1996 en San Luis (Misuri) el hogar de los esposos Víctor y Gloria Bishop fue bendecido con el nacimiento de Emmanuel. “Soy hijo único y el preferido de mis papás, aunque me hubiese gustado tener hermanos”, dice entre risas.

En un principio y enterarnos de que tenía síndrome de Down, fue un shock, afirma el papá, pero de inmediato aceptaron la voluntad de Dios de enviarles a ese hijo con capacidades diferentes y a medida que pasaba el tiempo, se dieron cuenta de todas sus potencialidades. Fue entonces que Gloria decidió dedicarse por completo a preparar a su hijo para que sea un joven sobresaliente en todo lo que haga, ¡y vaya que lo consiguieron! 

Toca el violín extraordinariamente, ha obtenido seis récords mundiales en natación en estilo libre en las olimpiadas especiales en las que participa desde hace ya varios años y es un destacado jugador de golf. Habla inglés y español a la perfección, y se defiende bastante bien en francés y en latín.

Su capacidad de lectura y de memorización son impresionantes. Conoce perfectamente el nombre de los presidentes y de las primeras damas de las últimas 43 gestiones de gobierno en EEUU y al preguntarle puede responder en cualquier orden.

“Cuando nació mi hijo, mi esposa, que era una maestra formada, dejó de trabajar y se dedicó íntegramente a estimular y enseñar en la casa a Emmanuel a leer y a escribir desde muy pequeñito, tanto así que a los dos años él ya sabía distinguir las letras y hasta algunas palabras”, remarca Víctor, luego de explicar que su hijo no fue a una escuela convencional, sino que hizo ‘home school’ (escuela en casa), una opción que tienen los padres en Estados Unidos, que cumple con el mismo currículo y estándares del colegio hasta que se gradúa. 

Víctor explica que Emmanuel siempre fue un buen alumno, muy aplicado y la educación en casa le ayudó a enfocarse en sus fortalezas y capacidades, desarrollando lo que a él más le gustaba, que eran la música, el deporte y las lenguas extranjeras. 

¿Y qué pasa con el tema de la inclusión por el que luchan muchos padres? Le consultamos. A lo que Víctor respondió que la educación en casa fue lo mejor que hicieron con Emmanuel, porque así se enfocaron en desarrollar sus capacidades y que la inclusión la ha tenido en todos los ámbitos en los que se ha destacado, como el deporte, la música y los seminarios en los que participa, ya que es una persona muy sociable y que tiene amigos en diferentes partes del mundo con los que se contacta por las redes sociales.

La independencia que han logrado que tenga Emmanuel es gracias a la educación que ha tenido. “Mucha gente primero nos cuestionaba el hecho de que mi hijo no fuera a la escuela. Cuando a sus 15 años viajó solo con su profesor de violín a Estambul (Turquía), también nos criticaron y dijeron que éramos malos padres. Realmente creo que somos muy afortunados de tener a Emmanuel a nuestro lado. Es un chico demasiado inteligente, muy educado, perseverante, esforzado y por demás responsable, además de ser muy autónomo. Es precisamente por ello que en enero viajará nuevamente solo con su entrenador de golf”, expresa Víctor. 
 

Su romance con el agua. A los seis meses comenzó su idilio con el agua. Obtuvo seis récords en el estilo libre en los 50, 100, 200, 400, 800 y 1.500 m.

Un ejemplo de superación
Desde muy pequeño sorprendió a todo su entorno. A los dos años ya identificaba las letras y algunas palabras y a los tres ya leía tarjetas en francés. 

A los seis comenzó a tocar violín con el método Suzuki, una de sus más grandes aficiones, y a dar charlas motivacionales en diferentes seminarios y en tres idiomas, lo que le ha permitido viajar a diferentes países como México, Honduras, Canadá, Irlanda, Francia, Turquía, Nicaragua, Argentina, la India, Albania, Italia, Corea del Sur y Bolivia, y en enero se irá a China para participar en un campeonato de golf.

A los ocho años Emmanuel se se apasionó por este deporte. Pareciera que nació para ello, dice su padre, ya que él ni su esposa jamás practicaron esta disciplina, pero desde el momento en que su hijo tomó un palo de golf, fue algo innato, tanto que incluso no necesitaron enseñarle prácticamente nada porque lo llevaba dentro de él. 

A los 10 años participó en las Olimpiadas Especiales y logró medallas en golf y en los 200 y 400 metros de nado libre. Dos años más tarde impuso seis récords en el Junior Mundial de Natación de Síndrome de Down. Su casa está llena de trofeos y medallas de oro y plata gracias a sus destacadas participaciones en ambas disciplinas deportivas.

Desde sus 12 años, viaja siempre entre una y dos veces por año, invitado por las diferentes asociaciones y fundaciones de ayuda a las personas con síndrome de Down alrededor del mundo para participar como orador motivacional y defensor de las personas con esa condición y para dar conciertos.

Es un monaguillo muy orgulloso de sus raíces católicas Participó en el 2015 en el VII Congreso Argentino de Síndrome de Down, en Tigre (Argentina). En la oportunidad Emmanuel visitó la Catedral Primada de Buenos Aires, donde no solo fue como oyente, sino que también hizo de acólito para la misa.

Un joven solidario
Sus padres nunca dudaron de las capacidades de Emmanuel. Precisamente por eso, con mucho esfuerzo, lo ayudaron a sobreponerse a la condición especial con la que nació y lo que ahora él pretende es que su ejemplo de superación sirva como ayuda a los demás chicos que tienen alguna capacidad diferente. 

Viajar le apasiona y conocer gente mucho más, pero lo que más ama es ayudar a las personas. Emmanuel considera que gracias a su historia de vida y compartiendo su testimonio, sus locuras, sus logros, sus intereses y sus aventuras, puede motivar a los padres y profesionales que trabajan con chicos que tienen una condición especial, para que los ayuden a superarse y salir adelante. 

Los objetivos que persigue Emmanuel con sus presentaciones son: destacar las habilidades, talentos, dones y el potencial de los niños con síndrome de Down, contrarrestar las bajas expectativas con respecto a esta condición, demostrar que la alegría de vivir no se opone a ellos y mitigar la prevalencia de que todo lo dicho o escrito sobre este síndrome proviene principalmente de personas que no han tenido esta condición.

De espíritu aventurero
Le encanta comer lasaña y pizza, son sus comidas preferidas, pero en Santa Cruz enloqueció con la sopa de maní. Cuando la probó, pidió que le sirvieran de nuevo otro plato y casi todos los días que se quedó en Santa Cruz la pedía. También quedó encantado con el cuñapé y las empanadas fritas. 

Bucear es otras de las cosas que más le apasiona hacer en sus momentos libres. Por eso cada que está en un país donde hay playas, se mete a las profundidades y aprovecha para practicar su pasatiempo favorito, casi siempre acompañado por su papá. Emmanuel recuerda que aprendió a explorar el mar cuando visitó la Isla Mujeres, cerca de Cancún y fue lo más fascinante que ha vivido hasta ahora.
Otro de sus hobbies es andar en bicicleta. A sus ocho años decidió montarse en una y guiado por un profesor en un campamento que se llama Yo puedo brillar, que se realiza en Chicago, aprendió y de ahí no paró más. “Desde entonces con mi padre recorremos como unas 12 millas durante el verano y el otoño. Realmente me encanta”, cuenta el joven orador.

Como es de familia católica, es un devoto practicante, por lo que ser monaguillo fue uno de sus ansiados sueños. A los 13 años lo consiguió y a los 14 dio su confirmación. Hace un tiempo Emmanuel es el que entrena a otros chicos que quieren convertirse en acólitos de la Diócesis de la ciudad Grafton (Illinois), que es la ciudad donde actualmente vive.
Su deseo de aprender a hablar latín es precisamente por el hecho de ser católico y le gusta hacer sus oraciones en esa lengua. Incluso ha dirigido el rezo del rosario en numerosas ocasiones. Además, quiere ayudar a los sacerdotes a dar la misa en ese idioma, en el que todavía sigue capacitándose con un tutor, porque quiere hablarla perfectamente. Su recitación de la Oración del Señor en América es algo que emociona. 

En un concierto magistral. Emmanuel participó en un concierto presidencial en Tirana (Albania) en el que demostró sus habilidades con el violín.

El mensaje para todos
Sus presentaciones, que están dirigidas a padres y profesionales para elevar la esperanza y generar conciencia de las diferentes capacidades de las personas con síndrome de Down, son un gran ejemplo de cómo las personas con esta condición pueden lograr todos los objetivos que se propongan, con perseverancia y con el apoyo familiar y de la comunidad.
“Mi mensaje a todas las personas es que persigan sus sueños, que siempre apunten a sus habilidades y que se enfoquen en sus capacidades en vez de tratar de reforzar sus debilidades. Mi historia, que aún está siendo escrita, lo demuestra. Todavía hay muchos más logros y éxitos que me esperan”, concluye Emmanuel

Se logra con amor, aceptación y educación
​Patricia Hurtado, presidenta de la Fundación Descúbreme y que también tiene una hija con síndrome de Down, afirma que para que una persona con esta condición sobresalga en su vida, como lo ha logrado Emmanuel, simplemente necesita amor, aceptación y educación. “Sin estas tres cosas, además de dedicación y esmero, no se puede lograr nada”, dice. 

Asegura que para que un hijo sobresalga, cualquiera sea su condición y más aún si tiene síndrome de Down, es importante que los padres le dediquen tiempo y trabajen con ellos enfocándose en sus habilidades para desarrollarlas. 

La estimulación temprana en la casa es muy necesaria, por lo que los padres que tienen un hijo con dicha condición deben actualizarse y relacionarse entre sí para compartir sus experiencias

 



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