REVISTA EXTRA

El pichón en su salsa


Paul Martin, el protagonista de 'De vuelta al barrio', habla sobre su carrera en teatro, TV y cine de Perú


08/10/2017

Paul Maurice Martin (51), el actor que personifica a Pichón en la telenovela peruana De vuelta al barrio, nació en una familia muy numerosa. Es el cuarto de cinco hermanos. Aunque desde pequeño tenía inclinación por el canto, la composición y la actuación, nunca se imaginó convertirse en uno de los actores más reconocidos de la televisión y del teatro peruanos.

Ya en el colegio descubrió su pasión por el arte escénico y desde ese momento no dejó de actuar. Lleva 32 años sobre las tablas y en sets televisivos. Cuando le dijo a su padre, Carlos Martin Lund, que quería ser actor, él se asustó y como una condición y un plan B, lo hizo estudiar Sicología porque creía que en Perú no se podía vivir de la actuación. 

Hizo cuatro ciclos en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y como no era su verdadera vocación, finalmente abandonó a medio camino. No obstante, el tiempo que estudió dicha carrera le sirvió de mucho para la actuación, dado que le ayudó a entender mejor a las decenas de personajes que ha caracterizado en las más de 35 novelas en las que ha tenido papeles, desde los más pequeños hasta los roles protagónicos. También tiene en su haber roles en 34 obras de teatro y en 11 películas. Son las cifras generales de su ya larga vida actoral.

“Lo de ser actor, fue algo que fui descubriendo en la adolescencia y fui desarrollando a medida que crecía. Siempre tuve una inquietud por las artes escénicas, por la música y las obras de teatro”, señala el atractivo actor de delgada figura, que con su imponente porte de 1,80 m de estatura, de ojos pardos y de cabello castaño, conquistó al público latino.

Eso sí, tiene muy claro que él es un actor que canta, no un músico que actúa. Por eso en la serie De vuelta al barrio canta la canción de Malena y Pichón. Se siente satisfecho porque esa composición tuvo tan buena acogida que en YouTube la han colgado como karaoke y ya tiene más de un millón de vistas.
“Yo nací para ser actor. Dejé todo por la actuación y no me equivoqué. Al decidirme por las artes escénicas pude demostrarle a mis padres que es posible vivir, y vivir bien de la actuación. Además, dejé bien sentado de que en Perú un actor, cuando es bueno, puede sacar adelante a su familia con esta carrera”, señala, Paul, a quien la fama no se le ha subido a la cabeza, ni le ha quitado la sencillez. 

Apasionado por el arte
Aunque comenzó a actuar profesionalmente en 1985 en la serie No hay por qué llorar, donde tuvo un pequeño papel, fue en Natacha que tuvo su primer protagónico encarnando al joven rico que se enamora de una trabajadora del hogar. Con esta telenovela peruano-venezolana, que tuvo altos picos de audiencia, se lanzó a la fama internacional. De ahí su carrera no paró. Se convirtió en uno de los principales protagonistas o antagonistas de las 40 novelas y series televisivas en las que ha trabajado. 

Su último protagónico es el personaje del buen Pichón en la serie que se emite por la red Unitel, De vuelta al barrio, que se encuentra en su primera temporada y que, aparentemente, tendrá muchas más, según Paul.

“La serie va para largo, se esperan varias temporadas. De hecho ya está definido que serán por lo menos dos o tres. Por lo pronto en la actual vamos caminando bien. Generalmente estamos en primer lugar en sintonía. Estamos muy bien posicionados y eso nos tiene felices, ilusionados y orgullosos de la novela producida por el Canal América. Su historia es tan linda que cada capítulo que llega a mis manos me dan ganas de leerlo y de entrar en la trama”, afirma.

En 1991 el teatro se convirtió en una de sus grandes pasiones. Su trayectoria sobre las tablas comenzó con la obra Lucas, tercera llamada, llegando a encarnar a más de 30 personajes en las diferentes puestas en escena. Hace unas semanas acaba de concluir la segunda y última temporada del musical Mamma Mía, que ha sido uno de los más vistos en la historia de Perú y que le demandó mucho esfuerzo porque en él cantaba, bailaba y actuaba.

“Ha sido un éxito total. Solo en esta última temporada más de 145.000 personas han colmado las instalaciones del teatro que alberga a 1.000 personas por noche, durante varios meses”, señala un orgulloso y sonriente Paul.

Durante su estadía en Ecuador actuó en tres telenovelas. Luego de tres años volvió a su tierra y siguió trabajando en telenovelas y haciendo teatro en paralelo.
Paul ama lo que hace. Reconoce que su trabajo es muy sacrificado, puesto que cuando está actuando en televisión y en teatro, apenas ve a su hijo, Maurice de 10 años, y a su esposa, Viviana Revilla. Sale de su casa a las 7:30 y no regresa hasta las 23:30. “Lo hago feliz porque disfruto al máximo mi carrera. Es lo que me apasiona y cuando uno lo hace con amor, es más fácil y no me resulta trabajoso ni cansador”, remarca.

Cuando trabaja en alguna obra o musical, de las grabaciones de la telenovela se va directo al teatro. A veces llega muy cansado, pero cuando sale a escena, se olvida y deja atrás todo el cansancio, porque el musical es algo que le fascina y le divierte.

Como actor se ha visto en la obligación de hacer cosas extremas para que sus papeles sean más verosímiles. En su personaje de la novela Kiatari, era adicto a la droga. Para conocer la realidad de ese mundo, buscó la compañía de un amigo policía y se fue a un lugar donde vendían pasta base. “Como estaba con el pelo y la barba de seis meses, parecía uno más. Obviamente no fumamos (risas) pero pude conocer de cerca como vive esa gente”, cuenta.

Se describe a sí mismo como una persona transparente. Es extrovertido y abierto, pero no con todos, sino con su círculo de amigos más cercano. Es multifacético, ya que no solo canta, baila y actúa, sino que también hace locuciones para comerciales en la radio y la televisión. De tal forma que en sus horas libres entre las grabaciones de los capítulos de la serie, las aprovecha muy bien.

Si no hubiese sido actor está seguro que su carrera estaría ligado a la Comunicación y quizá estuviese trabajando en la radio o la televisión o, en su defecto, haciendo marketing o publicidad.

Su razón de vivir

Ahora que ya terminó la temporada del musical Mamma mía, tiene más tiempo para su familia, a la que disfruta al máximo solo los fines de semana, que es cuando se dedica en cuerpo y alma a sus seres queridos.

Hace 13 años que Paul está casado con Viviana, de cuya relación nació Maurice, su único hijo, al que califica como su mayor logro y como su razón de vida, por quien lucha día a día. 

Su amada no tiene nada que ver con la actuación ni el mundo de la farándula y él agradece que sea una mujer comprensiva, porque entiende su trabajo y lo apoya en todo momento. Además, de que ella es quien cuida y vela por su hijo, que actualmente es el campeón nacional, en su categoría, de badmington.
“A mi hijo lo veo temprano en la mañana, gracias a la tecnología estamos en contacto durante el día y los fines de semana estamos juntos todo el día. Trato de ser el mejor papá del mundo, soy muy cariñoso, pero siempre poniendo las reglas, porque es dificilísimo ser padre y de nosotros depende el futuro de nuestros hijos”, manifiesta.

Los fines de semana trata de estar lo más que se puede en casa, porque al margen que quiere compartir todo con su familia, es muy hogareño. Las noches de fiesta quedaron en el pasado, en la época de su juventud y de su vida de soltero. Sábados y domingos va al gimnasio, porque son los únicos días que le da tiempo, y después, junto con Viviana, acompañan a su hijo a los diferentes campeonatos de badmington que tiene Maurice.

No le gusta exponer a su familia a los medios, por eso trata de mantenerla alejada de las cámaras y no le gusta dar muchos detalles de ella. Solo dice que su esposa es una mujer encantadora, detallista, hogareña y dedicada a su familia. “Es la mejor madre y una gran esposa”, afirma.

Paul se casó ya mayorcito, pasado sus 38 años. ¿La razón? Dice que antes no se dio el momento y tampoco había encontrado a su mujer ideal, aunque en su criterio, la mujer ideal como definición, no existe. Lo que sí cree que hay es la persona idónea para cada hombre y eso depende de lo que cada quien busca en base a su temperamento y sus necesidades. En su caso, para él es primordial, el amor, el buen humor, la complicidad y la conexión que tenga con su compañera de vida. 

Una familia muy unida
Paul se crió en un hogar feliz y en una muy familia unida, rodeado del amor de sus padres, Carlos Martin Lund y Amanda Calle Madueño, y de sus hermanos mayores, Denisse, Madeleine y Lissette y Carlos. 

Aunque no vivieron en medio de la riqueza, sus padres se esforzaron siempre por darles todo lo necesario. Tampoco era que se iban de viaje durante las vacaciones, sino que simplemente nunca le faltó nada. Ahora es que se da el gusto de viajar con su esposa y su hijo. Su lugar preferido para vacacionar es el Caribe.

El momento más duro que le tocó vivir fue la muerte de su padre hace 10 años a raíz de un cáncer de pulmón y lo peor es que él estaba grabando en Ecuador. 
Vino un fin de semana. La despedida fue terrible, porque sabía que no lo vería más.

“Me cuesta creer que ya no está. Tuve una relación de amigos con mi padre. Me hace falta pero llevo grabado en mi memoria el mejor consejo que me dejó: ‘Tienes que ser bueno, pero no demasiado bueno porque si no se aprovechan de ti y tienes que ser vivo, pero no demasiado, para que no te aproveches de la gente’. Eso hago”, recuerda con tristeza.

Con su madre y sus hermanos tiene una relación muy cercana, con quienes está en contacto casi a diario y se reúne por lo menos una vez a la semana para una comida familiar. 

El chico rebelde
Con sus primos tiene una relación muy estrecha, al punto de que algunos de ellos eran sus compañeros de travesuras y sus cómplices en la época de rebeldía, que fue la etapa de la adolescencia. Ahora ellos están entre su círculo íntimo de amigos. 

“Fui un chico muy rebelde e inquieto, el dolor de cabeza de mis papás. Era curioso, siempre estaba tratando de descubrir nuevas cosas y de salir de lo convencional. Ello me duró hasta los 20 años, cuando maduré, gracias al trabajo y a las responsabilidades que fui asumiendo. Eso me hizo aterrizar”, expresa.
¿Locuras? Hice muchísimas, dice y prefiere no comentarlas. Solo asegura que eso fue antes de casarse. “Mi vida cambió cuando me comprometí con Viviana, dejé de ser jaranero para convertirme en un hombre deportista”, resalta.

Vida saludable

Se cuida no solo haciendo ejercicios los fines de semana, sino también en la alimentación, porque considera que debe estar en buen estado físico para soportar las maratónicas jornadas de grabación y de musicales en los que también baila. Como trabajó de conductor en un programa de salud y vida sana y dio charlas de nutrición, trata de llevar una alimentación saludable y nutritiva. Por eso generalmente a las grabaciones se lleva su ‘lunch’ bien balanceado, si bien asegura que se da sus gustos con un dulce o chocolate, ya que es muy dulcero.

Su comida favorita son todos los que tengan pescado y mariscos y si tiene que mencionar un plato peruano que le fascina la causa rellena y también el lomo saltado espectacular que le prepara su esposa, aunque eso sucede cada tres años, dice entre risas, aunque aclara que hace unos sándwiches deliciosos que se lleva a las grabaciones como merienda. Para beber solo agua. No toma gaseosas ni cerveza. Alguna vez una o dos copas de vino. ¿Vicios? Solo los dulces. Hace muchos años que dejó la bebida y el cigarro.

Su pasatiempo es la música. Le gusta mucho cantar, pero también disfruta de escuchar y de bailar. La salsa y el rock clásico son sus preferidos, además de la música cubana. Cuando está romántico, Miguel Bosé lo transporta a otra dimensión y si de rocanrol se trata, su favorito es Paul McCartney, a quien admira mucho. Si tuviera la posibilidad de estar en otra piel, indica que sería en la de este cantante. No obstante, está feliz con lo que él es y con  lo que ha logrado en su vida hasta ahora, ya que tenido varios premios al mejor actor  de televisión y de teatro.

Otro de sus hobbies es la fotografía. Ama retratar el paisaje, la playa, la ciudad, pero también los bellos momentos y situaciones compartidas en familia y en especial a su hijo, de quien tiene bellas fotos desde su nacimiento hasta ahora en todas sus etapas. Maurice, afirma, es su mayor logro. 



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