REVISTA EXTRA

Dentro de Juego de Tronos


Estas son algunas reglas ‘secretas’ que convirtieron a juego de tronos en la mejor serie de TV del mundo 

Novela. Canción de hielo y fuego dio origen a la serie. Hay caminantes blancos y una reina que es madre de dragones

13/08/2017

Hace un tiempo experimentamos una era dorada de la televisión gracias a dramas como Los Soprano, Mad Men y Breaking Bad. Todos utilizan a la perfección las ideas sobre la naturaleza humana y la maldad, que reflotaron las expectativas de lo que la televisión podía hacer. 
Eso acabó cuando Breaking Bad salió del aire en 2013. Ahora estamos en lo que vino después: servicios de programación en streaming como Netflix, Amazon y Hulu ensarzados en una pelea por audiencias crecientes. 

Tenemos un programa o serie para cada espectador concebible, lo que implica audiencias más pequeñas y pocas historias verdaderamente originales. La excepción es Juego de Tronos, que fusiona la complejidad sicológica de la mejor televisión con la grandeza de la vieja escuela hollywoodense. ¿Te gustan las historias con un antihéroe? Bien, porque Juego de Tronos tiene cinco Tony Sopranos construyendo sus imperios con sangre, cinco Walter Whites descubriendo qué tan lejos pueden ir para triunfar, y hay cinco Don Drapers con un incorregible narcicismo. Y viven todo eso en medio de los ambientes y paisajes más sobrecogedores, quizá porque no son de este mundo. 

El fenómeno está impulsado por un equipo mundial que, en una temporada típica de diez episodios, genera el equivalente de diez largometrajes de gran presupuesto. En cada episodio se gastan hasta diez millones de dólares, pero se mantiene la expectativa gracias a una sola pregunta: ¿Quién ganará el juego al final? Si algo hemos aprendido de la serie, es que cada reino tiene que sucumbir en algún momento. 

¿Por qué atrae tanto? 
Porque es ridículamente inteligente. El cerebro no tiene otra opción que engancharse. En un mundo de personajes televisivos planos, dramitas y fantasías que son un freno para el cerebro, Juego de Tronos es una de las tramas más ricas en cuanto a lenguaje e intrigas. Es tan inteligente que puede ser difícil de seguir, pero hacerlo nos recompensa. Su humor retorcido, los diálogos líricos y los intrincados dilemas morales desafían a realizar algo de trabajo intelectual serio (raro en estos días). 

Porque no es para niños. Sí, hay sexo, violencia, hechos ocultos. Todos entendimos que el desnudo total de Daenerys y la escena en la que Khal Drogo la toma a la fuerza tienen una resolución que acabamos de ver en esta séptima temporada. 

Por tanto, todas esas escenas fuertes están orientadas a dirigir la atención a la explicación profunda de la trama. 

Porque es difícil decir qué viene después. Un elemento de fascinación en Juego de Tronos es la frustración que nos causa. Cuando pensamos que hemos encontrado el hilo que lo aclara todo, la serie prueba que estábamos equivocados. Los personajes centrales son asesinados, los sicópatas adquieren más poder y las bodas se convierten en baños de sangre. Además, los malos desarrollan una conciencia sorprendente a medida que pasa el tiempo. Las vueltas y enredos de la trama nos atrapan y el desarrollo de hechos que parecían imposibles de anticipar nos dan un chorro de dopamina que nos hace esperar por más. 

Porque los arquetipos son presentados, destruidos y reconstruidos. La reina conspiradora, el rey despiadado, el valiente caballero, zombis de hielo. Bueno, los zombis quizá no lo sean, pero la serie presenta arquetipos clásicos y juega con ellos. 

Incorpora muchos de los personajes arquetípicos y las tramas de las narraciones de héroes y mitos. Sin embargo, lo hace alterándolos a menudo e incluso subvirtiéndolos. Este tipo de experimentación con los arquetipos hace de Juego de Tronos una obra de arte verdaderamente superior, según varios expertos. 
Por ejemplo, la virginal, rubia e inocente Daenerys no permanece durante mucho tiempo ni sexualmente ni de cualquier manera inocente después de la muerte de sus opresores (su hermano y su marido). Se forma en un torbellino de sexo, amor, muerte, política y ética. 

Al final -y ni siquiera es el fin- ha surgido como un tipo de arquetipo diferente: una potencia femenina prometedora que puede provocar en los personajes masculinos centrales una carrera por su poder.

“Daenerys parece emerger como el revolucionario y el radical idealista que una vez luchó por derrocar sistemas injustos y liberar a los oprimidos, pero que sucumbe lentamente a las presiones y compromisos del mundo real de la política”, se lee en un estudio sobre la serie. 
Al final de la cuarta temporada, no solo ha construido un pequeño reino, sino que no tiene reparos en imponer crueles castigos cuando su orden y sus normas son desafiadas. Su viaje épico no está aún completo, pero está haciendo camino rápidamente al andar por las etapas arquetípicas. 

Todo empezó así
El jorguín, el mago detrás de todo esto es George R.R. Martin. En 1996 publicó Juego de Tronos, la primera novela de la serie Canción de hielo y fuego. Por entonces, la concibió como una trilogía. Hasta ahora, cinco de los siete volúmenes planificados han sido publicados. 

A finales de los 80, Martin estaba un poco frustrado como escritor de series como Dimensión desconocida, de la CBS (The Twilight Zone) y La Bella y la Bestia. Decidió que volver a la prosa debía consistir en escribir algo “tan grande como mi imaginación”. Se dijo a sí mismo:“Voy a tener todos los personajes que quiera, castillos enormes, dragones y lobos horribles, cientos de años de historia y una trama realmente compleja. Está bien, porque se trata de un libro. Es esencialmente imposible de filmar”. 

Los libros fueron un éxito, especialmente después de la publicación de Choque de reyes y Tormenta de espadas en 1999. Poco después, Martin, que escribe en su casa en Santa Fe, fue comparado con J.R.R. Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos. 

Como la Tierra Media de Tolkien, el Westeros de Martin es una tierra con un particular conjunto de reglas. Primera regla: lo mágico es real; segunda: el invierno está llegando. Las estaciones pueden durar años y cuando la serie comienza, el largo verano está terminando. Tercera regla: nadie está a salvo. Las nuevas religiones están en conflicto con las antiguas y las dinastías rivales ostentan sus designios como herederas del Trono de Hierro que está en la capital, mientras un ejército de muertos intenta penetrar las fronteras de la civilización, marcadas por lo que se conoce como el Muro. 

Ellos son 
El vasto número de clanes de Juego de Tronos incluye los ricos y elegantes Lannister, entre ellos, los incestuosos mellizos Cersei y Jaime. Ella es reina por matrimonio y él ayuda a progresar a los suyos a través de la violencia. 

Su hermano, Tyrion, un ‘indeseable’ de baja estatura, es quizá el más astuto estudiante del poder. Luego están los Stark, liderados por el esforzado y cumplidor Ned. Sus hijos, Robb, Sansa, Arya, Bran, Rickon y el ‘bastardo’ Jon Snow serán esparcidos por el territorio de los Siete Reinos. 

Daenerys es una Targaryen, una familia desplazada que también -cuándo no- reclama el trono. Con esa combinación, Juego de Tronos se convierte en un cuerpo a cuerpo total que hace ver a la histórica Guerra de las Dos Rosas (1455-1487) como un juego inocente. 

Todo o nada
Después de la obra maestra de Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson en una trilogía a comienzos del año 2000, Martin fue coqueteado por los productores para convertir sus libros en algo similar a la franquicia de El Señor de los Anillos. Sin embargo, la historia de Juego de Tronos era demasiado grande y los probables colaboradores sugirieron editarla para concentrarse solamente en Daenerys o Snow, por ejemplo. Martin los rechazó porque el punto a tomar en cuenta era la expansión de su historia. 

Dos novelistas con cierta experiencia, David Benioff y D.B. Weiss, llegaron a una conclusión similar a la del autor y obtuvieron la bendición de Martin en lo que el autor llamó “aquel famoso almuerzo que se convirtió en cena, porque estuvimos hablando durante casi cinco horas”. Fue en 2006. 

Los dos novelistas pensaron que Juego de Tronos solo podía hacerse como un drama para el servicio de cable, así que fueron a la oficina de HBO con un ambicioso entusiasmo para hacerlo ese año. “Hablaban de unos libros de los que jamás había oído”, dijo Carolyn Strauss, por entonces encargada de entretenimiento de HBO. 

HBO compró la idea y entregó las riendas a Benioff y Weiss, convirtiendo en realizadores de la serie a quienes jamás habían realizado serie alguna. Benioff era conocido por haber adaptado su novela The 25th hour en un guión dirigido por Spike Lee. Weiss tenía una novela. Ambos se conocieron en clases de literatura en Dublín, en 1995, y se encontraron nuevamente en Estados Unidos. “Decidí que iba a escribir un guión”, contó Benioff a Vanity Fair en 2014. “Nunca había hecho un guión y no sabía cómo hacerlo. Le pregunté a Weiss si me escribiría uno, porque él ya había escrito algunos”. 



Los comienzos
Ahora, cuando Benioff y Weiss vuelcan la mirada hacia la primera temporada, se ven quisquillosos. Su lealtad al texto de Martin, por ejemplo, hizo que el Tyrion que interpreta Peter Dinklage le pareciera un ‘Eminem rubio’ a Benioff. Aún así, los elementos que hicieron que el espectáculo fuera un éxito monstruoso ya estaban ahí y el público (tres millones para el final de la primera la temporada) se apoderó de ellos. Sin duda el elemento más innovador fue la tendencia a asesinar sin piedad sus estrellas. Ned Stark, el eje moral de la primera temporada, retratado por el entonces más famoso miembro del reparto, Sean Bean, es sorprendentemente decapitado en el segundo episodio. En la ‘Boda Roja’ de la segunda temporada, la serie ya había acumulado suficientes fans. Recordemos los videos que muestran a los fanáticos, consternados por lo sucedido en esa boda. 

Juego de Tronos ya marcaba a voluntad el ritmo de la televisión, gracias a su voluntad de renunciar a un final feliz simple y, en cambio, dar placer a través de la brutalidad. Incluso si alguien no mira la serie, verá que los personajes y sus frases son ya parte de la cultura actual. La aparente muerte de Snow fue un tema internacional durante gran parte de 2015. Saturday Night Live, Los Simpson y The Tonight Show han satirizado el espectáculo. Las recientes elecciones presidenciales de Corea del Sur, realizadas en mayo, fueron presentadas por una red de noticias nacional con representaciones de los candidatos en escenarios y componendas similares a los de la serie. 

La serie tuvo impacto en la realidad. En la segunda temporada, generó un gasto directo de 43 millones de euros en la economía de Irlanda del Norte, donde estaban las locaciones (más de seis veces más de lo que entró a la economía del país durante las primeras dos temporadas). 

Así se produce
El mejor momento de la sexta temporada, la ‘Batalla de los Bastardos’ se filmó durante 25 días, con 500 extras y 80 caballos. Hubo 65 dobles de actores y cuatro equipos de camarógrafos. 

El actor Kit Harington enfrentó la carga de 40 caballos, que fueron detenidos en el último segundo. La diseñadora de producción Deborah Riley contó que cada uno de los cuerpos de utilería fue vestido con sus correspondientes armaduras y luego fueron añadidos a las pilas para hacer más real la escena. Las tomas se inspiraron en batallas de la Guerra Civil estadounidense para crear las pilas de cadáveres. Las tácticas militares fueron tomadas de batallas romanas.

El final de finales 

Benioff y Weiss están escribiendo en Los Angeles la temporada final. Están en un lounge amplio, y en la enorme habitación hay una máquina de pinball con el tema de Juego de Tronos. Es un hecho que la serie terminará mucho antes que los libros. La última novela de Martin se publicó en 2011, año en que empezó la serie. 

Martin describe su próxima entrega, la sexta de siete, como ‘masivamente retrasada’. “La travesía es una aventura”, dice el escritor, que, a los 68 años, ha enfrentado las críticas y los ataques acerca de que no logrará terminar los libros. “Siempre hay un proceso de descubrimiento para mí”, dice. 

Pero los actores están creciendo y madurando y hay una comunidad de artesanos que esperan órdenes en Belfast para seguir elaborando la utilería que necesita la producción; por eso, la serie no puede esperar y tanto Benioff como Weiss sabían que esto sucedería. Eso los llevó a reunirse con el novelista en 2013, entre la segunda y tercera temporada, para delinear lo que Martin llama “los desarrollos finales” después de que el libro y la serie se separen. 

Ellos dicen que ambos, serie y libro, pueden coexistir. “Hay ciertas cosas que en ese entonces aprendimos de George y que van a suceder e la serie, pero hay otras que George no sabía que sucederían, así que vamos a averiguarlas por primera vez”, dicen. 

Cambios notorios

Por ejemplo, en la séptima temporada, que está en plena exhibición, se ha visto que los desnudos han disminuido. Ya no se ve a Tyrion ahogándose en vino mientras habla sobre el poder ni yace entre mullidos almohadones con una –o más- mujeres desnudas. En lugar de eso, se dirige a un balcón para reflexionar. 

Los productores parecen haber frenado las imágenes de burdel que podrían mostrar el carácter libidinoso de Euron Greyjoy, que no deja de preguntar a Jaime si para satisfacer a su hermana tiene que usar los dedos, o si a ella le gusta suave o rudo. 

La acción es más rápida. En un solo episodio, Daenerys recibe, declara prisionero y luego entrega armas a Jon Snow. Eso, hace dos temporadas, habría requerido de al menos tres episodios. 

No están preocupados por la reacción del público. Se concentran en lo que tienen en ese momento sobre el escritorio: qué espada está frente a ellos o qué pelea debe ser coreografiada. 

Cuando estaban preparando la séptima temporada, Benioff y Weiss se volvieron más posesivos. Eso estimuló la curiosidad de los fanáticos; fue necesario crear más procedimientos de seguridad. Poco antes de la sexta temporada, los paparazzis consiguieron en Belfast fotos del actor Kit Harington con el peinado característico del personaje, lo que hizo suponer, correctamente, que Jon Snow no estaba de hecho tan muerto como quedó en la anterior temporada. “Miren qué difícil es proteger información en esta época”, dice Benioff. “La CIA no puede hacerlo. La NSA no puede hacerlo. ¿Qué oportunidad tenemos nosotros?”. 

El actor Nikolaj Coster-Waldau, que interpreta a Jaime Lannister, djo que Benioff y Weiss “se hicieron más protectores de la historia y del guión y evitan que sea manipulada. Percibo que esta temporada es su bebé”. 

Aún falta el final de finales, que se presentará el próximo año o quizá en 2019. Para entonces, Weiss dice que “alguna medicación podrá ayudar”, porque seguramente habrá estrés al momento de terminar la historia. 



 




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