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Carnaval en Brasil


La alegría no es solo carioca el país entero ofrece una gran variedad de opciones para la fiesta 

Olinda. Los muñecos gigantes que representan diferentes personalidades de la política y la cultura brasileña desfilan por las calles de la ciudad pernambucana.
Musas, ellas son parte importante de la fiesta Colorido  En los distintos escenarios las  musas del carnaval son siempre protagonistas por su belleza y por la vistosidad de sus trajes. 
Maracatu cearense. Es parte del folclore pernambucano de origen africano

12/02/2017

El Carnaval no lo inventaron los brasileños, pero seguramente no hay otro país que lo celebre  con tanta devoción y colorido como  lo hacen ellos. De norte a sur y de este a oeste de su extenso territorio, la fiesta adquiere una gran variedad de matices, ritmos y tradiciones, que permiten disfrutarla de una manera distinta, según el lugar que se elija. Esta es una guía breve de las principales opciones que ofrece el gigante del sur. 

Salvador de Bahía 
Si el Carnaval de Río de Janeiro es el más conocido internacionalmente y el de mayor espectacularidad para el extranjero, para el  brasileño el más popular y el más participativo es el de la capital bahiana, que ofrece seis días de fiesta en las calles de la ciudad. Son  25 kilómetros con cerca de dos millones de personas que bailan y  celebran siguiendo a los ‘tríos eléctricos’,  camiones  con equipos de sonido y que transportan a cantantes reconocidos y agrupaciones musicales que animan a los asistentes. 
Se puede participar siendo parte de una de las agrupaciones ‘blocos’, desde los camarotes instalados a lo largo del recorrido de los  artistas o desde los centros de venta de bebidas. Cualquier forma que se elija la diversión está garantizada, aseguran los bahianos. 

Refice  y  Olinda
En el noreste del país, la capital de Pernambuco ofrece mucha historia y tradición en su fiesta en la que las comparsas, ofrecen una variedad de estilos musicales de origen africano.
Justo al lado de Recife se encuentra la pequeña ciudad de Olinda, que tiene un Carnaval muy distinto y original por sus desfiles de muñecos gigantes, casi todos los lugareños se disfrazan y se escuchan ritmos tradicionales como el frevo o el maracatu. La ciudad que ya de por sí es colorida, adquiere mayor realce con los adornos carnavaleros.
 
Ouro Preto y Diamantina
En la  histórica ciudad de Ouro Preto, Minas Gerais, la fiesta es comandada por los universitarios que participan masivamente con las denominadas ‘Repúblicas estudiantiles’, mientras que en el interior de Minas Gerais destaca el de Diamantina, donde la fiesta se prolonga las 24 horas del día. Por la mañana predominan ‘los blocos’  y por la noche las batucadas. 

Florianapolis 
La capital de Santa Catarina, además de la diversidad de estilos musicales tradicionales,también incluye espectáculos con DJ brasileños y europeos.Además se puede participar en fiestas junto a las playas o por el centro de la ciudad. 

Fortaleza 
En la capital cearense el Carnaval dura un mes y se lo puede disfrutar en las calles o en los espectáculos de la playa. Tiene seis lugares donde se concentran las principales actividades y todas son de acceso gratuito. 

Paraty 
En esta ciudad distante 240 kilómetros de Río de Janeiro, ‘los blocos’ desfilan con grandes muñecos hechos de papel maché y una de las agrupaciones Bloco da Lama se caracteriza por cubrirse de barro de la playa  Jabaquara para jugar y entretenerse. 

Musas, ellas son parte importante de la fiesta

Colorido 

En los distintos escenarios las  musas del carnaval son siempre protagonistas por su belleza y por la vistosidad de sus trajes. 

Sao Paulo y Sao Luis de Paraitinga 
El Carnaval de San Pablo es parecido al de Río de Janeiro, pero fuera de las alegorías que se presentan en el Sambódromo de Anhembi existen agrupaciones que hacen fiestas en la ciudad sin cobrar ingresos y en las calles de la ciudad las agrupaciones garantizan la música y el entretenimiento. 


Pero uno de los carnavales que cada año adquiere mayor atractivo de los turistas es el de la ciudad colonial de Sao Luiz de Paraitinga, en el interior de San Pablo. En esa pequeña población la samba, el axé, el pagode o cualquier otro ritmo musical que no sea la ‘marchina’ (un género popular de principios del siglo XX) no es aceptado por los ‘blocos’ que desfilan al ritmo de este género tradicional 



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